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OPINIÓN

Lorenzo Sierra: 'COVID-19 me hizo recordar que no hay nada imposible para los estadounidenses'

Soy uno de los más de 14 millones de estadounidenses que ha contraído COVID-19. Y si no hubiera sido por el increíble equipo médico habría sido uno de los casi 300 mil que han muerto por esta pandemia

Lorenzo Sierra
Representantes de Arizona, Distrito Legislativo 19
Lorenzo Sierra.

"¿Me puedes decir tu nombre?" En la mayoría de los casos, esta es una pregunta sencilla. Pero no en esta ocasión. Como muchas personas, también mis síntomas comenzaron siendo leves. Poco después de una semana de mi diagnóstico, me quitaron el ventilador y el equipo médico me hizo varias preguntas básicas.

Durante más de un minuto luché por recordar mi nombre. En ese terrible momento, había olvidado quién era yo. En muchos sentidos, nuestro país está estancado en ese mismo sentimiento: asustado, desorientado e inseguro. Nosotros, como estadounidenses, hemos olvidado quiénes somos.

Soy uno de los más de 14 millones de estadounidenses que ha contraído COVID-19. Y si no hubiera sido por el increíble equipo médico del Hospital Johns Hopkins en Baltimore, habría sido uno de los casi 300 mil estadounidenses que han muerto por esta pandemia.

A lo largo de nuestra historia, los Estados Unidos y los estadounidenses han estado a la altura de las circunstancias históricas que hemos enfrentado colectivamente. En la mayoría de los casos, juntos hemos alcanzado grandes logros.

Por ejemplo, recuerdo cómo nos unimos en los días posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. En esa ocasión, teníamos un enemigo común y estuvimos a la altura de las circunstancias como estadounidenses.

En esta pandemia, también tenemos un enemigo común: el SARS-CoV-2, también conocido como COVID-19. Sin embargo, en lugar de combatir este virus mortal, luchamos entre nosotros mismos. Esta lucha interna nos ha llevado a nuestra incapacidad para mantener el virus bajo control.

Al momento de escribir estas líneas, estamos batiendo récords casi todos los días en el número de casos y muertes debido a la pandemia. Los expertos en salud advierten que lo peor está por llegar. No obstante, seguimos ignorando los hechos y luchando contra nosotros mismos.

Seamos honestos: la ciencia médica no es el enemigo. Tampoco lo son los hechos, los trabajadores de la salud, las vacunas o los trabajadores esenciales. Nuestros compatriotas no son el enemigo. COVID-19 y sus devastadores impactos sociales, económicos y físicos lo son.

Quiero enfatizar que la lucha debe ser contra la pandemia y no contra nosotros mismos. A diferencia de los enemigos comunes que hemos enfrentado juntos en el pasado, este virus no tiene territorio para invadir ni ideología para derrotar. Su único propósito es debilitar y destruir a las personas: vecinos, padres de familia, esposos, amigos, seres queridos en general.

En esta guerra no tenemos un llamado histórico a las armas. Sin embargo, tenemos un llamado histórico a la acción colectiva: debemos usar el cubrebocas. 

Los expertos en salud pública han dicho continuamente y en consenso que usar un cubrebocas sobre la nariz y la boca es una de las formas más efectivas de frenar la propagación del virus. 

El uso del cubrebocas, combinado con la sana distancia y el permanecer en casa, es la mejor medida para ganar esta batalla mortal contra el COVID-19. 

He escuchado los argumentos de personas que dicen que el uso de cubrebocas viola sus derechos constitucionales y libertades personales. A esas personas, les reitero que se acabó el tiempo de los desacuerdos. El gobierno no debería obligarte a usar un cubrebocas. Pero con todo lo que hemos visto y sufrido, mi más sincera esperanza es que decidas usar el cubrebocas.

Si deseas volver a disfrutar de tus libertades personales, usa un cubrebocas. No es un signo de cobardía o rendición. De hecho, es lo más patriótico que puedes hacer ahora mismo. Es nuestra arma colectiva contra un enemigo al que no le importan en lo más mínimo tus libertades personales o las libertades personales de tu familia o de cualquier persona que quieras. Esta es tu oportunidad de ser parte de algo más grande que tú mismo y de servir a tu país. 

Entiendo perfectamente que, como individuos y como país, estamos cansados, cansados de todas las angustias provocadas por la pandemia, cansado de no tener vacaciones en familia y celebraciones con amigos. Pero cuanto más pronto nos comprometamos todos a luchar contra el virus en lugar de luchar contra nosotros mismos, más rápido podremos recordar quiénes somos y sanar las heridas económicas, físicas y emocionales que esta pandemia nos ha impuesto.

Podremos, por fin, recordar que somos estadounidenses y que no hay enemigo invencible para nosotros. 

Al igual que mi propia recuperación de COVID-19, sé que el camino de los Estados Unidos hacia la recuperación total será largo y difícil. Pero sé que no soy el único que está listo y dispuesto a trabajar para sanar y restaurar nuestra nación, para garantizar un futuro más saludable y brillante para todos nosotros. Porque eso es lo que hacemos los estadounidenses: luchamos hasta el final.

COVID-19 arrancó pedazos de mi mente, cuerpo y alma. Pero no me quitó la esperanza, esperanza en mí mismo, mi familia y nuestro país, mis compatriotas y en nuestro destino compartido. Espero que te unas a mi lucha contra este enemigo común usando el cubrebocas, guardando la sana distancia y limitando el tiempo fuera de casa.

En particular espero que te unas a mí como estadounidense y que juntos nos esforcemos por demostrar que somos una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos. 

Lorenzo Sierra es miembro de la Cámara de Representantes de Arizona, Distrito Legislativo 19. Sígalo en Twitter @Sierra4AZ