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OPINIÓN

Participación política de la comunidad hispana en Arizona

Existen más de 123,000 negocios latinos en el estado y se estima que para el 2022 su poder adquisitivo superará los 57 mil millones de dólares.

Jorge Mendoza Yescas
Cónsul General de México en Phoenix
La Purísima tiene todo tipo de pan dulce.

La población de origen hispano en Arizona, que representa el 30% de la población total, constituye la minoría de mayor crecimiento en el estado. A pesar de los grandes retos que enfrentan, los hispanos han construido una comunidad organizada, resiliente, fuerte y trabajadora.

Sus contribuciones son innegables. Por ejemplo, existen más de 123,000 negocios latinos en el estado y se estima que para el 2022 su poder adquisitivo superará los 57 mil millones de dólares.

Una de las principales características de la población hispana es la resiliencia, definida por la Real Academia Española (RAE) como la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Esta capacidad ha llevado a nuestra comunidad a encontrar oportunidades en contextos y situaciones sumamente difíciles. 

La evolución de nuestra comunidad en la participación política, propiciada en alguna medida a partir de iniciativas y leyes antiinmigrantes (y anti mexicanas específicamente, hay que decirlo) es un claro ejemplo. El impacto que provocó la implementación de políticas adversas despertó e impulsó su interés por la actividad política, a fin de influir en el proceso de toma de decisiones. Desde el 2010, la participación de la comunidad hispana en los movimientos sociales, y en la política estatal y local, ha aumentado significativamente.

Actualmente, un mayor número de personas hispanas ocupan cargos públicos, dirigen organizaciones, participan en medios de comunicación, impulsan iniciativas educativas y promueven su cultura. En 2010, había 13 legisladores estatales de origen hispano en Arizona, 14% del total. En la última legislatura hay 25, casi un 28% del total. Asimismo, más mujeres y hombres de origen hispano destacan como alcaldes, miembros de concejos locales, supervisores de condados, asesores de tomadores de decisiones y más.

En Arizona, contamos con el ejemplo de la alcaldesa de Tucson Regina Romero, primera mujer en ser electa para dirigir a la segunda ciudad más grande del estado. Además, Romero es la única alcaldesa latina de las 50 ciudades más grandes de la Unión Americana.

El incremento en la participación política de personas de origen latino, a partir de sucesos complejos, debe reconocerse, pues los retos a los que se enfrentaron para ocupar asientos claves para la toma de decisiones han sido complicados. 

Las y los líderes de origen hispano son responsables de abrir camino para que las nuevas generaciones tengan mayor acceso a educación, servicios de salud y oportunidades económicas y, a su vez, la comunidad hispana tiene la responsabilidad de ejercer sus derechos y obligaciones civiles para apoyarlos. 

Aún existe un largo camino por recorrer a fin de igualar la representación latina en la política estadounidense; sin embargo, es importante reconocer lo logrado hasta el momento. 

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