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OPINIÓN

Una cuestión de lealtad

Alfredo Gutierrez
Alfredo Gutiérrez

Biografía del columnista

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Cuando Mary Rose Wilcox fue elegida al Concejo de la Ciudad de Phoenix en 1982, Ruben Gallego tenía solamente tres años y ese simple hecho puede explicar en gran parte el drama de los meses pasados.

La trayectoria pública de Wilcox ha sido de 32 años. Gallego apenas llegó a los cuatro. La de ella fue una larga y tumultuosa carrera. Ella sirvió en el Consejo de la ciudad y también como miembro de la Junta de Supervisores del Condado Maricopa, estuvo presente en la comunidad por más de tres décadas en las buenas y en las malas.

Sus detractores la llamaron corrupta pero ella resistió y superó con fortaleza investigaciones y acusaciones. Hubo un intento de asesinarla que afortunadamente sólo resultó en una herida.

Desde el principio Wilcox se opuso al Sheriff Joe Arpaio y a sus ataques cada vez más viciosos contra los indocumentados. Como consecuencia fue acusada por el Fiscal del Condado de conspiración criminal. Resistió la humillación de ser nombrada criminal y con el tiempo las acusaciones en su contra fueron declaradas falsas por la Corte.

Mary Rose demandó al Condado Maricopa y finalmente se le adjudicó cerca de un millón de dólares por los daños morales sufridos. Su implacable crítica contra Arpaio definió sin duda los últimos años en su cargo público.

Cuando el Congresista Ed Pastor anunció su jubilación y la posición estaba abierta, Mary Rose Wilcox ya había cumplido 64 años de edad.

Muchos pensaban que ella había sido parte del paisaje político por demasiado tiempo. Un amigo mío bromeó diciendo que los votantes sufrían de "fatiga de Wilcox". Sin lugar a dudas ese fue un de los factores que influyó en su derrota en las elecciones para el Congreso.

Pero tal vez el factor más importante fue el cálculo que los sindicatos aplicaron a su carrera. Mary Rose siempre había sido fiel al trabajador, ella proviene de una vieja familia del sindicato minero. Pero la lealtad no era parte del cálculo. Lo de ellos era una sencilla y fría decisión de negocios.

Ella tenía 64 años. ¿Cuánto tiempo posiblemente pudiera servir en el congreso? ¿10 años tal vez? Y puede alguien llegando a los setenta años ganar influencia en un Congreso donde el poder viene determinado por los años de precedencia. ¿Que no sería mejor invertir su dinero en el brillante joven de 34 años de edad quien pudiese ganar poder e influencia en el Congreso? Un alumno de Harvard, un ex militar; su esposa concejal de Phoenix, y lo más importante un hombre ambicioso que sabe como ganar.

Ella representa el pasado y Gallego el futuro. Él llevó a cabo una campaña que incluía la tecnolía moderna, y ella realizó una campaña que representaba una época ya pasada.

La lealtad ya no es un gran atributo en la política y ella muy pronto fue echada por la borda por casi todos los elementos del partido demócrata.

Ruben Gallego luchó con fuerza e inteligencia por su victoria y se la merece. El entiende perfectamente que en la política la lealtad es una reliquia. Lo importante hoy es el constante cambio, las alianzas temporales que pueden mantener una mayoría de votantes…y al mismo tiempo que aseguran que una carrera avance.

Otro tipo de lealtad

Y a propósito de lealtad, la semana pasada Héctor Martínez, quien yo he criticado con severidad por participar en las redadas de Arpaio y también por burlarse de trabajadores mexicanos, escribió una respuesta publicada en La Voz a mis columnas. El nos dice que aceptó ser el intermediario de la Oficina del Aguacil Arpaio solamente para ayudar a la comunidad. Si ese es el caso que comience reconociendo lo que los Tribunales Federales han concluido: que las incursiones de Arpaio eran motivadas por racismo y pida perdón a la comunidad por haber participado en aquellas operaciones.

Alfredo Gutierrez es un ex legislador estatal