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Una ola de polvareda envolvió Phoenix esta tarde con la llegada de otro Monzón al Valle del Sol.

Son una muestra de fuerza de la naturaleza, y un riesgo mortal. Las tormentas de polvo del verano no van a dejar de llegar. Van a empeorar.

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PICACHO PEAK - Es una tarde calurosa y seca de junio, justo al lado de la carretera interestatal 10, en una camino lateral cerca del poblado Picacho Peak, ahí se encuentra Peter Hyde. Sus ojos están fijos en una parcela de tierra árida, salpicada de árboles palo verde moribundos, delgados arbustos y pasto del desierto. Comenta que no hay tanto follaje como debería haber.

Una suave brisa se agita, pero no es lo suficientemente fuerte como para secar su camisa manchada de sudor o levantar el frágil polvo del suelo terregoso bajo sus pies. Si el día fuera más seco o ventoso, Hyde no querría estar en ningún lugar cerca de aquí.

Durante la temporada de monzones del verano, este tramo del Condado Pinal puede crear en instantes cegadoras nubes de arena y polvo, cortinas cafés que se elevan miles de metros por el aire, arrasando todo en un ruta de varias millas de ancho. El viento azota el suelo árido, levantando fragmentos de lo que se ha asentado en el superficie del desierto, y se vuelve más grueso a medida que va raspando los campos y los lotes vacíos.

Esto es un punto de inicio para las famosas tormentas de polvo del verano de Arizona, conocidas en el mundo como haboobs (que se traduciría del árabe como “fuerza a la deriva”). Las tormentas a menudo se originan a cientos de millas de distancia, pero se reúnen ahí en medio de tierras agrícolas sin cultivar y desarrollos de viviendas abandonadas con paredes a medio construir, que se fortifican por el polvo que se puede medir en toneladas.

"Es la fuerza de la naturaleza", asegura Hyde, quien investigó las tormentas veraniegas de Arizona. "No quieres estar en medio de eso".

Una tormenta de polvo puede generar un caos en las carreteras a medida que la visibilidad disminuye, muchas veces en cuestión de minutos. La carretera interestatal 10 a través del Condado Pinal se vuelve traicionera durante la temporada de monzones del verano: aproximadamente la mitad de los 85

choques relacionados con el polvo entre 2010 y 2015 ocurrieron en un tramo de dos millas cerca de Picacho Peak, muchas veces llamado "El corredor del polvo". Algunos de estos choques fueron fatales.

Los riesgos para la salud por respirar el polvo de las tormentas pueden ser de mayor alcance y muy duraderos. Los monitores de la calidad del aire del estado no miden el contenido exacto de polvo, pero las tormentas arrasan campos de cultivo, zonas de alimentación de ganado, áreas industriales, caminos sin pavimentar, vertederos de aguas residuales y minas abandonadas. A medida que las tormentas terminan, el polvo se asienta en los vecindarios, agitado después durante días por el viento, el tráfico u otras actividades.

Y en todo momento, la gente inhala el polvo, ya sea durante la tormenta o después de ella. Las partículas, llamadas materia por los reguladores de la calidad del aire, son tan pequeñas que pueden entrar en los pulmones o en el torrente sanguíneo de una persona.

Las partículas de polvo están vinculadas a una amplia gama de problemas de salud de las vías respiratorias y cardiovasculares. Las personas con condiciones preexistentes, junto con los niños pequeños y las personas mayores, están en mayor riesgo. La contaminación por polvo puede desencadenar ataques de asma, contribuir al cáncer de pulmón, ataques cardíacos y muertes prematuras.

"Para los niños que aún están creciendo durante las etapas de desarrollo, (el polvo) puede llevar a problemas de por vida", expuso el científico del clima Ploy Pattanun Achakulwisut. "Afecta el crecimiento pulmonar e incluso el desarrollo cerebral".

Las tormentas de polvo son difíciles de predecir, pero los expertos dicen que es poco probable que las condiciones que las provocan cambien pronto. Si la sequía persiste, los agricultores del Condado Pinal se verán obligados a dejar más tierras sin cultivar, abandonando miles de acres de tierra expuestos al viento.

"El futuro no mejorará para detener las tormentas de polvo", dijo Hyde. "Van a empeorar y habrá más de ellas".

Rastreando el camino de una tormenta de polvo

Las arremolinadas arenas de una tormenta de polvo parecen ser algo habitual

en la vida del desierto, pero Arizona se ha vuelto más polvorienta en los últimos años, en medio de nuevos desarrollos habitacionales, operaciones mineras y campos agrícolas en expansión, todas las actividades humanas que perturban el paisaje desértico y exponen la tierra revuelta a los vientos

Los años de sequía y una recesión económica empeoraron la situación a medida que los agricultores y constructores abandonaron grandes extensiones de desierto, contribuyendo a algunas de las peores tormentas de polvo registradas.

Las tormentas de polvo siguen caminos impredecibles, pero tienden a generarse intempestivamente y moverse a través de un corredor desde el sur de Arizona y hasta el norte del Condado Maricopa.

La mayoría de las tormentas desaparecen después de un tramo de entre 25 a 50 millas, perdiendo fuerza a medida que se disipa la energía a lo largo del borde delantero de la tormenta.

Pero ese no fue el caso un día del verano pasado.

El 9 de julio de 2018, una tormenta de polvo se formó en las afueras de Phoenix y arrancó por un recorrido de 300 millas antes de extinguirse en el sureste del estado de California.

Sus proporciones épicas atrajeron comparaciones con una tormenta masiva que ocurrió el 5 de julio de 2011: una tormenta de 100 millas de ancho y más de 1 milla de altura, que proyectó 40 mil toneladas de polvo sobre Phoenix en solo dos horas.

La tormenta del 2018 mostró cuán lejos puede viajar el polvo; La tormenta de 2011 siguió una ruta de tormenta más típica de Arizona.

El momento más activo para la formación de tormentas de polvo es durante la temporada de monzones temprana, entre junio y julio, indicó Jaret Rogers, experto del Servicio Meteorológico Nacional, en Phoenix.

Las tormentas de polvo también se desarrollan fuera de la temporada de verano, formándose con un frente frío y seco. Mientras que una tormenta de verano puede terminar en tres o cuatro horas, una tormenta de un frente frío puede durar medio día o más.

El camino más activo está en el corazón del Condado Pinal. La agencia meteorológica registró los lugares de inicio para 34 tormentas de polvo entre 2010 y 2018. De esas 34 tormentas de polvo, 21 se originaron en el Condado Pinal.

Desde allí, un viento del noroeste impulsa las tormentas a lo largo de la I-10, marcando un camino hacia la ciudad de Phoenix conocido como el corredor de las tormentas de polvo.

La "pared de polvo" con la que están familiarizadas las personas, está más relacionada con las tormentas de verano, dijo Rogers. Una tormenta seca del monzón no produce mucha lluvia y cuando la tormenta se destruye, una ráfaga de viento hacia abajo empuja cualquier partícula suelta del suelo seco.

"Es como tirar una piedra en un estanque", describió Rogers. "La tormenta de polvo se va formando a lo largo de la ondulación".

Una combinación de condiciones de viento y sequía significa que, en el camino, esa nube de polvo recoge más tierra seca y suelta de tierras de cultivo no plantadas, sitios de construcción y caminos de tierra. El viento de otras tormentas también puede causar que una tormenta de polvo se vuelva a desarrollar una y otra vez.

Las agencias meteorológicas, con tecnología mejorada, han podido rastrear las tormentas de polvo, que solían depender en gran medida de los informes de personas que observaban las tormentas de polvo, señaló Rogers.

Sin embargo, aún es un desafío predecir cuándo ocurrirá la próxima gran tormenta de polvo.

Campos de polvo que contribuyen

Con todas las preguntas sobre la predicción de tormentas, los científicos están aprendiendo más sobre lo que hay en ellas. Hyde, el investigador de la Universidad Estatal de Arizona (ASU por sus siglas en inglés), dijo que los mayores contribuyentes son las minas al aire libre, en su mayoría ubicadas en Hayden y Ajo; la construcción en áreas desde Tucson a Glendale; el canal del Salt River en Mesa; el desierto en Yuma; y las tierras agrícolas en todo el estado.

Si bien las tierras agrícolas abandonadas podrían no ser el mayor contribuyente en este momento, en el futuro valdría como la causa más importante.

Hace décadas, la tierras agrícolas rodeaba la zona del pico de Picacho, pero a medida que las fuentes de agua se hicieron más escasas, la tierra se secaron, se volvieron saladas y se convertía en millas del nuevo combustible para tormentas de polvo. Expertos como Hyde quieren evitar que las tierras agrícolas que pronto se estarán quedando en desuso se abandonen y repitan el ciclo.

Bajo el Plan de Contingencia de Sequía recientemente promulgado, los agricultores en el Condado Pinal comenzarán a perder el acceso al agua del Río Colorado. Por ahora, están perforando pozos para extraer agua subterránea, pero aquellos que no puedan hacerlo tendrán que dejar sus tierras al descubierto.

Con el tiempo, los agricultores de Pinal verán una reducción del 62 por ciento en los suministros de agua. Algunas predicciones prevén un aumento del 40 por ciento en terrenos sin cultivar en los próximos dos o tres años, y más en los próximos años.

Las últimas estimaciones del gobierno de 2017 muestran más de 260,475 acres de tierras agrícolas inactivas o en barbecho en todo el estado. De eso, 65,550 acres estaban en el Condado Maricopa, 10,952 acres en el condado Pima y 56,496 acres en el Condado Pinal.

Eso podría contribuir aún más a la contaminación por polvo y empeorar la situación para grandes porciones del Condado Pinal que ya no cumplen con los estándares federales de calidad del aire.

Los agricultores que dejan sus tierras sin plantar todavía tendrán que seguir algunas de las pautas sugeridas y mantener las emisiones de partículas grandes (PM 10) por debajo de un cierto nivel. PM, o partículas de materia, es una mezcla de suciedad, polvo, tierra, cenizas y hollín. Son más finos que un grano de arena, lo que les permite quedar atrapados en el sistema respiratorio.

Un comité de mejores prácticas ha sugerido más de una docena de cosas que los agricultores pueden hacer para reducir las emisiones de polvo, como regar caminos de tierra y mantener los residuos de cultivos en sus parcelas durante un período de tiempo más prolongado.

Es posible que algunos agricultores se encuentren en una situación difícil y que tengan que seguir haciendo esto para las tierras que no están produciendo ingresos. Algunos serán compensados por el estado bajo el Plan de Contingencia de Sequía.

Las tierras de cultivo más secas pueden significar más polvo

Dan Thelander, granjero de algodón de Arizona, tendrá que decidir qué campos mantener y buscar maneras de ahorrar dinero.

Thelander se enorgullece de usar el riego por goteo, un sistema de tubos de polietileno con orificios estratégicamente colocados, que le permiten usar solo la cantidad de agua que necesita. No todos pueden pagar el sistema, que cuesta alrededor de 1,500 dólares por acre en la instalación.

Los agricultores como Thelander esperaban cortes de agua, pero no por otros 11 años. Con la escasez que se avecina en el río Colorado, el flujo de agua hacia el Condado Pinal probablemente se desacelerará mucho antes. En algún momento, Thelander dijo que podría tener para barbecho 2 mil de sus 5 mil acres. Pero incluso si los agricultores siguen las reglas y hacen lo que pueden para mitigar el polvo, nunca será realmente suficiente para combatir la naturaleza.

"Es difícil lidiar con eso porque incluso si tu suelo está en buena forma, todavía generarás polvo", expuso Thelander.

“Si reciben vientos de 25 o 30 millas por hora, estos caminos de tierra aún generarán polvo, y los agricultores no pueden permitirse mantener todos los caminos regados y el condado no puede pavimentar todas las rutas de tierra y las carreteras ", señaló." Vivimos en un desierto y es difícil lidiar con eso ".

Menos agua y más tierra ociosa empeoraría las condiciones en el oeste del Condado Pinal, dijo Hyde. La región ya emite cientos de toneladas de emisiones de PM 10 al aire cada año, por la agricultura y la actividad relacionada.

A medida que Arizona continúa adaptándose a una sequía de casi dos décadas, el cambio climático continuará haciendo que el estado y la región en general sean cada vez más cálidos y secos, dejando al desierto más vulnerable a estos eventos.

"Si se piensa en el tiempo presente, la frecuencia y la severidad de las tormentas de polvo durante una década, dos décadas, tres décadas en el futuro, tanto la frecuencia como la severidad tienen que aumentar, especialmente en el Condado Pinal", indicó Hyde, agregando que esas tormentas probablemente no se quedarán en el Condado Pinal, sino que se adentrarán en Phoenix y otras ciudades.

Pero todas las comunidades del estado contribuyen, dijo Hyde, y los agricultores no deben ser chivos expiatorios.

Las fuentes de polvo están íntimamente relacionadas con las actividades humanas, desde el desarrollo hasta la conducción. Si bien las prácticas de regulación y mitigación voluntarias pueden tener buenas intenciones, comentó Hyde, son difíciles de cumplir y no pueden hacer mucho. Los desiertos son polvorientos.

"No hay manera de evitarlo", indicó Hyde,

“No se puede vivir sin contaminar un poco. Es así como funciona el mundo ".

Mitigando la emisión del polvo

En un pedazo de desierto desocupado cerca de Picacho Peak, los investigadores de la Universidad de Arizona Joey Blankinship y Kyle Rine están trabajando en una serie de pruebas que esperan conduzcan a una solución natural, relativamente barata y duradera que mejore la salud del suelo, el primer paso hacia el control del polvo.

Debido a que no hay suficientes plantas nativas en las parcelas vacías de la tierra, dijo Blankinship, el agua no se absorbe tanto en el suelo. Si lo hace, se rompe el suelo quebradizo, que puede agrietarse más cuando el agua se evapora. Blankinship y su equipo han intentado muchas cosas para mantener el polvo bajo tierra, como poner plantas, compostar mantillo y biochar, un aditivo para el suelo a base de carbón, sobre el suelo para tratar de mantenerlo unido.

Si bien parte de eso, especialmente el mantillo, funciona, señaló Blankinship, los vientos suaves aún pueden levantar el polvo. En su lugar, el equipo está tratando de cambiar la composición del suelo utilizando una parte de lo que se denomina costras biológicas del suelo o "biocrusts".

Estas cortezas tienen musgo, glucógeno, liquen y cianobacterias, todos los compuestos que actúan como un pegamento natural que hace que el suelo sea más húmedo y más estable y agrega microbios vitales que dan al suelo suelto cierta estabilidad estructural. Blankinship ha estado trabajando en la tierra cerca de Picacho Peak como un sitio de prueba, un experimento de concepto que espera atraer a un inversionista estatal o privado.

Las costras también ayudan a fertilizar el suelo y sacar el nitrógeno de la atmósfera, dijo Blankinship, y hay un potencial enorme para cultivarlas. Un problema es que no pueden dejarse solas; los biocrusts requieren intervención y mantenimiento para asegurarse de que se adhieren al suelo.

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Es por eso que Blankinship espera que una vez que muestre una prueba de concepto, las personas inviertan más dinero y lo ayuden a encontrar una mejor fórmula o una forma para que puedan administrarse mejor. Las biocrusts podrían no ser utilizables en ciertas áreas dadas las condiciones y son solo una de las muchas cosas que deben hacerse para mitigar la contaminación del polvo.

"Además de los microbios, que dependiendo de la química del suelo y otros factores y otras propiedades del suelo, los biocrusts podrían funcionar mejor en algunas áreas que en otras", apuntó Blankinship.

“También estamos considerando a las plantas como un componente importante del sistema. Así que no solo estamos pensando en el suelo, sino en formas de mejorar la salud del suelo para que las plantas puedan llegar".

Parte de eso es conseguir más agua que se filtre en el suelo al removerlo físicamente de alguna manera y plantar más arbustos nativos en esas áreas, plantas originarias que puedan sobrevivir de la escasa agua de lluvia de Arizona y no necesitan mucho mantenimiento.

El Departamento de Calidad Ambiental de Arizona y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos también han estado tratando de mitigar el problema. A menudo tratan las áreas con "supresores de polvo químicos" y alientan a las personas en todo el estado y en ciertas comunidades a participar en sus programas voluntarios.

Los efectos dolorosos de la polución del polvo

Barbara Carpenter, una jubilada radicada en Phoenix, a menudo define su día en torno al pronóstico de la calidad del aire que lee religiosamente. Carpenter tiene una enfermedad inmunológica progresiva, una que no comprende completamente, pero cuyos efectos conoce muy bien.

Ella mira por la ventana de su apartamento hacia Piestewa Peak. La mayor

parte del tiempo puede que ver si está aumentando, debido a su condición, esta suele ser la mejor vista que tiene para definir si la calidad del aire es demasiado pobre.

En esos días, ella se sienta en su suave sillón y disfruta del aire acondicionado, leyendo con su esposo detrás de las ventanas a la sombra, con las puertas cerradas, y con una máquina de aire portátil al alcance del brazo. Si es absolutamente necesario que salga, guarda una máscara en el bolso por si acaso y se queda en interiores todo lo que puede.

Carpenter toma tales precauciones, especialmente en el verano, porque las tormentas de polvo pueden ocurrir en un instante. Un día, ella estaba en una clase de tai chi en lo que parecía un día claro, pero cuando salió de la clase, entró en medio de una espesa bruma café y apenas pudo ver dónde estaba su auto.

Agarró la máscara de su bolso y caminó a través del pequeño estacionamiento, viendo solo unos pocos pies delante de ella y lentamente condujo a casa por la carretera interestatal. Era su primera vez en una tormenta tan grave, pero se sentía extrañamente familiar.

"Era casi como estar en una tormenta de nieve en el medio oeste", recordoo Carpenter.

“Fue muy extraño. "Podía ver las luces de otros automóviles deslumbrantes y simplemente manejé muy, muy lento en el lado derecho de la carretera".

La condición de Carpenter le ha quitado la experiencia de convivir con la naturaleza en su mayor parte, pero ella ha hecho las paces con su situación y se ha enfocado en su propio bienestar.

Ella comenzó un grupo de apoyo para personas como ella en su comunidad de jubilados con ayuda de la American Lung Association. Hablan de sus días, intercambian consejos y hacen ejercicios de respiración dirigidos a centrar su atención en sus respiraciones.

Es un enfoque en el momento presente, dijo Carpenter, le ha recordado una perspectiva más saludable que puede aprovechar en sus momentos sin enfermedad. Ella no puede cambiar la calidad del aire o el clima, pero puede controlar cómo lo maneja.

Ella puede respirar.

"No podemos dejar de vivir", apuntó Carpenter.

"Estoy aquí, es mi casa ", dijo. "Desearía que las cosas fueran mejor. Desearía que las instancias que podrían cambiar algunas de las cosas lo hicieran. Ninguna de las cosas que vamos a hacer en nuestra sociedad importarán si no podemos respirar".

El polvo como amenaza para la salud pública

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El polvo en el aire es un componente importante de la contaminación de partículas en el sudoeste y está vinculado a una variedad de problemas adversos de salud cardiovascular y respiratoria, apuntó Achakulwisut, científico del clima.

Las consecuencias de la contaminación por polvo dañino incluyen brotes de asma, cáncer de pulmón, ataques cardíacos e incluso muerte prematura: más de mil muertes en un año, según estadísticas recientes, y es posible que el número aumente cada año.

En abril, la American Geophysical Union publicó un estudio que cuantificó cómo la sequía afecta la salud pública. El estudio de Achakulwisut encontró que la contaminación por polvo contribuye a un estimado de 1,300 muertes prematuras cada año.

Para el año 2090, se podrían agregar 2,900 muertes prematuras adicionales más cada año, como resultado del aumento de la población, las tasas de enfermedades y los niveles de polvo afectados por el cambio climático provocado por el hombre. El aumento de la mala salud también podría aumentar los daños económicos en 47 mil millones de dólares por año para 2090.

"Se necesita más investigación para identificar de manera concluyente los impactos específicos en la salud relacionados con la inhalación de partículas de polvo", dijo Achakulwisut. "Pero la evidencia hasta ahora sugiere que el polvo del desierto es un componente tóxico cargado de partículas de materia".

Si bien los altos niveles de polvo tienden a afectar a la mayoría de las personas que pasan mucho tiempo cerca de la fuente, el polvo ambiental puede viajar por millas y llegar a una gran región, agregó.

El cambio climático presagia un Arizona más seco y polvoriento

La variabilidad de la temporada del monzón hace que sea difícil predecir si habrá tormentas de polvo más feroces o más frecuentes, explicó la climatóloga estatal Nancy Selover. En los últimos cinco años, la precipitación del monzón ha variado de un año a otro.

Hay una cosa que se ha notado: Arizona se ha estado haciendo más polvorienta.

"Eso se debe en gran parte a la sequía", dijo Selover, un científico decano de sostenibilidad en la Universidad Estatal de Arizona. “Este año hubo un cambio. Fue mucho más húmedo y la lluvia ayuda a bloquear la capa superior de tierra. No es tan fácil que el viento se levante ".

Pero en medio de una crisis climática, el retorno de la sequía se perfila como una posibilidad en el desierto del suroeste. La pregunta, tal vez, no es cuándo va a suceder, sino qué va a hacer la gente al respecto.

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Según las proyecciones de los modelos climáticos, el suroeste experimentará condiciones cada vez más secas y niveles más altos de polvo al aire libre, dijo Achakulwisut. Se necesitará más que solo estudios revisados por pares para responder a las amenazas impulsadas por el clima, dijo Achakulwisut.

Para Achakulwisut, el punto de inflexión cuando pasó de científico a activista del clima llegó cuando se dio cuenta de "la magnitud de la crisis climática y la contaminación atmosférica global".

"Sentí que necesitamos acción más allá del nivel individual, cambios sistemáticos", expuso Achakulwisut.

"No soy un experto en política", admitió. "Pero puedo leer las recomendaciones de políticas y sacar conclusiones informadas y hablar. Creo que es un tema importante ".

En última instancia, podría reducirse a una combinación de política climática y uso más inteligente de la tierra.

"La primera tormenta de polvo que fue enorme fue en 2011", dijo Selover. "Acabábamos de tener un mercado inmobiliario en auge. Los agricultores decidieron finalmente vender tierras a los desarrolladores. Los desarrolladores se emocionaron. Araron todo el terreno, lo nivelaron, y luego cayó del mercado de la vivienda. Así que se detuvieron".

La tierra que ya no se cultivaba ni se desarrollaba se convirtió en una enorme fuente de tierra y polvo, lista para ser recogida después de un invierno seco, explicó Selover.

La contaminación de polvo causada por las actividades humanas y las tierras abandonadas se ha convertido en un problema inmenso que el estado debe resolver, dijo Hyde de ASU, sentado en una mesa de picnic en el Parque Estatal Picacho Peak.

De su bolsa, sacó un folleto de mapas, obsoleto y desgastado. Cuando pasó a las páginas que muestran el área alrededor del parque, señaló y trazó los diferentes terrenos con colores. Los colores indicaban los tipos de terrenos públicos, estatales y de propiedad federal.

"Entonces, ¿por qué el estado no puede arreglarlo?" protestó Hyde. "Bueno, el problema es inmenso. El gasto es tremendo. La voluntad política aún tiene que llegar".

Traducción Alfredo García

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