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Border Patrol agents and people living near the New River worry about their health. Flowing into the United States from Mexico, the New River is polluted with trash, sewage, heavy metals and industrial chemicals. Zoe Meyers, Palm Springs Desert Sun

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Durante décadas, el Río Nuevo ha fluido hacia el norte pasando a través de la frontera entre México y los Estados Unidos, llevando consigo desechos tóxicos y el mal olor de sus aguas negras.

Ahora, legisladores tanto en Washington, D.C. como en Sacramento, California, están proponiendo nuevas leyes y buscando fondos para combatir los problemas de contaminación.

La semana pasada, el representante Juan Vargas presentó un proyecto de ley en el Congreso, que ordenaría a la Agencia de Protección Ambiental crear un programa centrado en ayudar a coordinar los fondos económicos para la restauración y la protección del Río Nuevo.

Por separado, el asambleísta Eduardo García y el senador Ben Hueso han empujado medidas similares en la Legislatura de California, pidiendo al gobernador Gavin Newsom que incluya 10 millones de dólares en su plan de presupuesto, para un proyecto de canalización subterránea de un tramo del río que pasa por un barrio de la ciudad fronteriza de Calexico.

Las iniciativas planteadas surgieron después de una investigación del periódico The Desert Sun, que registró la contaminación tóxica en el río, los efectos en el medio ambiente y la salud de las personas, así como el fracaso de las agencias gubernamentales de ambos lados de la frontera para limpiar el río.

En el 2009, se impulsó un esfuerzo estatal denominado Proyecto de Mejoramiento del Río Nuevo, en virtud de una ley que plantea la mejora de la calidad del agua, la protección de la salud pública y el desarrollo de una vía subterránea para el río en Calexico.

Pero esos planes se estancaron durante una década, mientras que los residentes de Calexico han tenido que lidiar con los malos olores del río.

Funcionarios estatales están ahora avanzando con el proyecto, utilizando los 1.4 millones dólares que se aprobaron en 2016, elaborando los planes para orientar el río dentro de una tubería y desviarlo así del vecindario hacia los humedales ubicados a más de una milla, río abajo. Se estima que el proyecto costará entre los 22 y los 24 millones de dólares.

García señaló que se asegurará que los 10 millones de dólares iniciales, que los votantes aprobaron como parte de una medida de bonos en junio, se asignen primero "para hacer rodar el balón". Luego, los 10 millones de dólares adicionales, si se presupuestan, ayudarán a mover el proyecto a largo plazo.

"Me siento muy optimista y creo que vamos a poder hacer algunas cosas sobre el problema de Río Nuevo", expuso García. "El momento es ahora, y esperamos realmente consolidar la financiación necesaria".

García, un demócrata de Coachella, dijo que durante mucho tiempo ha pensado que el agua contaminada que fluye a través de Calexico es un problema de urgencia. Uno de los primos de su padre vive al lado del río y se encuentra entre los vecinos que han estado exigiendo una limpieza durante muchos años.

Cuando el político fue elegido por primera vez en 2014, recordó, "planteamos seguir adelante con esto que se convirtió en algo muy personal".

García explicó que ha habido un progreso lento pero significativo en los últimos años, y ahora espera que la construcción del canal a lo largo del río comience a fines de este año.

La serie periodística “Ciudades envenenadas, frontera mortal” del periódico Desert Sun, reveló la contaminación del aire, el agua y los efectos en la salud de las personas en Mexicali y las comunidades fronterizas cercanas.

La investigación destapó que el Río Nuevo está plagado de químicos dañinos y metales pesados, derrames cada vez más frecuentes de aguas residuales y una falta de fondos económicos para solucionar estos problemas, a pesar del reconocimiento entre los reguladores gubernamentales en ambos lados de la frontera de que el río requiere mayores esfuerzos de limpieza.

El asambleísta García apuntó que los informes del periódico The Desert Sun "realmente confirman la necesidad de que tomemos medidas inmediatas". Él y su personal enviaron los artículos a los encargados estatales del agua y los reguladores de la contaminación en el aire, así como al equipo de transición del gobernador.

"Sin lugar a dudas, la investigación ha elevado la urgencia del asunto, no solo en nuestra región sino en todo el estado", señaló.

NOTA RELACIONADA: Cómo los esfuerzos para limpiar un río contaminado en la frontera entre EEUU y México se han quedado cortos durante décadas

Por su parte, Juan Vargas indicó que su proyecto de ley facilitará la coordinación de esfuerzos de financiamiento y la restauración.

"El proyecto del Río Nuevo ha mostrado un gran progreso, sin embargo, todavía hay trabajo por hacer", escribió Vargas en un comunicado. "Mi proyecto de ley aumentará ese progreso al proporcionar el apoyo federal necesario para los esfuerzos de conservación que ayudarán a restaurar el Río Nuevo".

El Proyecto de Ley - H.R. 358, o la Ley de Restauración del Río Nuevo de California – busca establecer un programa de restauración y autorizaría a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) a respaldar los proyectos recomendados por el Consejo de Relaciones Fronterizas California-México, que supervisan el plan de Calexico. La legislación también exige que la EPA consulte con las autoridades locales de ambos lados de la frontera para implementar esos programas.

El distrito de Vargas incluye Calexico y otras comunidades fronterizas en el Condado Imperial.

El demócrata de San Diego no estuvo disponible para discutir esta legislación. Pero en una entrevista con la cadena de televisión CNN, la semana pasada, Vargas expresó su preocupación por la contaminación del agua, criticando los planes del presidente Donald Trump para construir un muro fronterizo y sus comentarios de que el país que enfrenta una crisis de seguridad.

"La idea de que tenemos una crisis allí, una crisis de seguridad, es una absoluta tontería", expuso Vargas. “Tenemos una crisis de aguas residuales, eso te lo puedo asegurar a ciencia cierta. Quiero decir, si quieren invertir mucho dinero --5.7 millones de dólares--, solucionemos todos los problemas de alcantarillado. Vamos a arreglar todos los problemas ambientales ".

La jurisdicción del representante también incluye las ciudades cercanas a la playa en el área de San Diego, donde los frecuentes derrames de aguas negras del Río Tijuana han provocado el cierre de playas y han sido señalados como los culpables de la baja en el valor de las propiedades.

García, quien trabajó hace algunos años como miembro del personal legislativo de Vargas, señaló que es optimista de que su ex jefe podrá ayudar a obtener fondos adicionales para el proyecto del Río Nuevo, si el dinero del estado se quedara corto. Indicó que la legislación de Vargas, si se aprueba, ayudaría a impulsar la colaboración entre los funcionarios estatales y federales.

"Realmente está configurando un programa para el Río Nuevo, una prioridad para el afluente", expuso García. "El objetivo final es establecer un punto central a nivel del gobierno federal para acumular ahí el dinero y enviarlo de esta manera".

El proyecto de ley es similar a la legislación anterior que Vargas intentó aprobar en 2017, pero en la que no tuvo éxito. Este año podría tener mejores oportunidades con los demócratas controlando la Cámara.

Ben Hueso, su compañero demócrata que representa al Condado Imperial y parte del Condado de San Diego, en el Senado estatal, elogió a Vargas por sus esfuerzos en el tema.

“Los más afectados por los efectos nocivos del contaminado Río Nuevo son los más inocentes, y muchas de las familias afectadas se enfrentan a obstáculos importantes, incluidas las altas tasas de desempleo. Estas familias literalmente no pueden permitirse seguir esperando, mientras la salud de sus hijos empeora día a día", apuntó Hueso en un correo electrónico. "Temas complejos como estos requieren cooperación y colaboración entre todos los niveles de gobierno, y espero con interés trabajar con el congresista para que este nuevo proyecto de ley pueda complementar los esfuerzos de conservación y restauración del Río Nuevo".

Varias personas en el vecindario junto al río han muerto de diferentes tipos de cáncer, incluyendo cáncer de pulmón, páncreas y estómago. Otras personas en el vecindario sufren enfermedades como el asma y trastornos de la tiroides, que pueden ser provocados o empeorados por la contaminación. Los residentes se han quejado durante años de que vivir junto al río los ha estado enfermando.

Debido a que el río atraviesa una brecha en la valla fronteriza, los migrantes que cruzan ilegalmente regularmente se meten en el agua para intentar escapar de los agentes de la Patrulla Fronteriza. A los agentes, que patrullan el área día y noche, se les pide que se mantengan fuera del agua contaminada a menos que surja una emergencia. Ellos señalan que trabajar junto al río a menudo les causa dolores de cabeza y erupciones.

El río fue canalizado bajo tierra hace dos décadas en la ciudad de Mexicali, Baja California, y durante años la gente en Calexico ha estado presionando para un proyecto similar en el lado de los Estados Unidos.

En las últimas dos décadas, ambos gobiernos han gastado más de 91 millones de dólares en mejoras del sistema de alcantarillado de Mexicali financiadas conjuntamente. Pero el rápido crecimiento de la ciudad, con sus numerosas fábricas, ha superado la infraestructura de alcantarillado. Los vertidos de aguas negras en el afluente están en aumento, y la planta de tratamiento de aguas residuales que se descargan en el Río Nuevo no desinfecta el agua, ni elimina sustancias químicas o metales pesados.

La Agencia de Protección Ambiental ha contribuido con 31.3 millones de dólares a proyectos de alcantarillado, financiados conjuntamente en Mexicali desde 1997, agregando 60.5 millones de dólares en contribuciones mexicanas y casi 19 millones de dólares en préstamos del Banco de Desarrollo de América del Norte, una institución que los Estados Unidos y México establecieron con el lanzamiento de El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1994.

Los proyectos mejoraron el sistema de alcantarillado de Mexicali en la década del 2000, pero el gasto ha disminuido drásticamente durante la última década.

Nancy Wright, quien preside la Junta Regional de Control de la Calidad del Agua del estado de California, declaró que espera que el proyecto de ley de Vargas aumente la conciencia en Washington sobre el tema y "recuerde al gobierno federal que es su responsabilidad ayudar a erradicar esta amenaza crítica para la salud pública en nuestra frontera."

Wright dijo que ambos países deben tomar medidas mucho más importantes para abordar el problema. Dijo que espera ver más "voluntad política" y participación del gobierno federal, y espera que el presidente Trump haga del tema una prioridad.

"Me gustaría verlo atraer más atención al asunto", indicó Wright. "Me gustaría ver al gobierno federal dar un paso adelante y ayudar junto con México".

Ella señaló que el Río Nuevo es probablemente uno de los casos de "injusticia ambiental" más prolongados en el país.

"Es notable que haya pasado tanto tiempo", señaló la funcionaria. "Personalmente no lo entiendo, pero la voluntad política nunca ha estado en esto".

Ernestina Calderón, quien vive en una calle junto al río en Calexico y ha estado lidiando con el mal olor durante más de tres décadas, ha exigido en repetidas ocasiones junto a sus vecinos la canalización del río en una tubería y se han frustrado por los años de demora.

"Espero que finalmente se haga este año", dijo Calderón. "Espero que cubran el río".

Señaló además que las personas sin hogar siguen montando carpas y construyendo campamentos en el barranco que pasa por su vecindario junto al río.

"Pobre gente", dijo. "No saben en la zona de muerte que están llegando al querer acampar allí".

En un parque ubicado al lado del río, niños y adolescentes juegan fútbol y baloncesto. Pero la mayoría de la gente ven el barranco como una zona prohibida y que hay que evitar. Se colocan letreros amarillos en el suelo polvoriento al lado del río con la advertencia: "¡PELIGRO! TIERRA Y AGUA DEL RÍO NUEVO CONTAMINADA ¡PROHIBIDO ENTRAR!"

El río serpentea a través de tierras de cultivo en el Valle Imperial y luego desemboca en el lago conocido como Salton Sea.

Algunos residentes, investigadores y políticos locales dicen que si bien canalizar el río en una tubería en la zona de Caléxico ayudará a proteger a la comunidad de los olores, no solucionará la raíz del problema: el agua contaminada que continúa llegando desde Mexicali.

En 2016, el Banco de Desarrollo de América del Norte publicó un estudio que diagnosticaba los problemas del alcantarillado de Mexicali. El informe expuso que el sistema de alcantarillado sufre de una "falta de mantenimiento" e infraestructura que está más allá de su "vida útil", y ahora necesita alrededor de 80 millones de dólares en actualizaciones.

Pero en los últimos años, tanto México como el gobierno de los Estados Unidos han estado destinando menos fondos a proyectos de alcantarillado en la frontera.

Los registros publicados por el Banco de Desarrollo de América del Norte muestran que los fondos de la EPA para la construcción de proyectos de fluidos y aguas residuales en ambos lados de la frontera, a través del Fondo de Infraestructura Ambiental Fronteriza, se redujeron en un aproximado de 58 millones de dólares anuales durante la primera década del programa, desde 1997 hasta 2006, hasta un promedio de 11 millones de dólares al año desde 2007 hasta 2016.

En 2017, las contribuciones de la EPA totalizaron 8.8 millones de dólares, y el año pasado el financiamiento disminuyó a 6.1 millones de dólares. La disminución en el financiamiento ha significado que los proyectos de alcantarillado a lo largo de la frontera no hayan sido fomentados.

Si bien una mayor cantidad de fondos de los gobiernos de Estados Unidos y México a través de subvenciones ayudaría a pagar una parte de requerimientos actuales de la canalización las aguas residuales a lo largo de la frontera, el Banco de Desarrollo de América del Norte ahora también está buscando su primera infusión de capital desde su creación.

El representante demócrata Henry Cuéllar, de Texas, presentó un proyecto de ley este mes que aprobaría un aumento de capital para el banco.

Dada la costosa lista de arreglos de la infraestructura necesarios a lo largo de la frontera, la donación de los fondos de los dos gobiernos solo sería suficiente para cubrir una parte del problema, señaló Jesse Hereford, director de asuntos públicos del Banco de Desarrollo de América del Norte.

"Si el Banco tiene éxito en obtener capital adicional, podría abordar los problemas ambientales a través de los préstamos y las subvenciones", apuntó Hereford en un correo electrónico.

El gobierno de los Estados Unidos aportaría 225 millones de dólares, que serían igualados con otros 225 millones de dólares de México. Los países también proporcionarían garantías de casi 1.3 mil millones de dólares cada uno para ayudar al banco a mantener una calificación crediticia saludable.

Para los agentes de la Patrulla Fronteriza que trabajan junto al río, la introducción de la legislación federal y el impulso a la financiación estatal fueron buenas noticias.

"Apreciamos cualquier tipo de ayuda y cualquier tipo de solución que podamos encontrar sobre el Río Nuevo ", indicó Mike Matzke, quien representa a los agentes como presidente del Local 2554 del Consejo Nacional de Patrulla de Fronteras. "Me alegro de que haya recibido atención y me alegro de que estén haciendo algo para solucionarlo. No estoy seguro de que alguna vez nos arreglemos al cien por ciento, porque estamos justo allí en la frontera ".

Si la tubería se construye según lo planeado, se extendería desde la frontera hasta un punto a más de una milla río abajo, donde el afluente emergería nuevamente.

Pero el proyecto no limpiaría el agua contaminada que fluiría a través de la frontera hacia la tubería. Abordar ese problema, dijo Matzke, requeriría invertir mucho más en el tratamiento de las aguas residuales en Mexicali.

"El agua tendría que cruzar la frontera ya con los estándares estadounidenses", expuso Matzke. "En el mejor de los casos para nuestros agentes, es que llegara limpia a través de la frontera. Eso protegería la salud de nuestros oficiales ".

LEA LA SERIE COMPLETA:Ciudades Envenenadas, Frontera Mortal

Ian James es un ex reportero de Desert Sun que ahora escribe para The Arizona Republic. Póngase en contacto con él en ian.james@arizonarepublic.com, (602) 444-8246, o en Twitter en @ByIanJames.

Traducción: Alfredo García

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