El anuncio de que dejaría el cargo a fin de año causó conmoción en la ONU, donde algunos expresaron desconcierto e incluso tristeza y alarma.

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NACIONES UNIDAS.– Nikki Haley asumió la representación de Estados Unidos ante las Naciones Unidas sin experiencia en política exterior, pero en menos de dos años hizo muchos amigos, incluso con embajadores de países en la mira del gobierno de Donald Trump.

 

El anuncio de que dejaría el cargo a fin de año causó conmoción en la ONU, donde algunos expresaron desconcierto e incluso tristeza y alarma. 

“Fue una sorpresa, en lo personal, nada agradable”, manifestó el embajador ruso Vassily Nebenzia, cuyo país tiene serias diferencias con Estados Unidos en torno a temas como Siria, Irán y el conflicto entre Israel y los palestinos. 

Los embajadores del poderoso Consejo de Seguridad que trabajaron estrechamente con Haley la elogiaron, en un reflejo de su talento como diplomática, aunque varios de sus países, incluidos tradicionales aliados de Estados Unidos, tienen posturas muy distintas en política exterior. 

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Cuando Haley llegó a la ONU el 27 de enero del 2017, era la ex gobernadora de Carolina del Sur y una novata en el ámbito de la diplomacia internacional, pero hizo sentir su presencia de inmediato, anunciando un nuevo enfoque para la política exterior estadounidense. 

El objetivo del gobierno de Trump era demostrar el poderío de Estados Unidos, hacerse sentir y defender a sus aliados. Advirtió que “tomamos nota” de los países que se oponían a Estados Unidos y dijo que su país no se quedaría de brazos cruzados. 

Haley persiguió ese objetivo y al mismo tiempo pulió sus aptitudes diplomáticas, que fueron reconocidas por media docena de países del Consejo de Seguridad, integrado por 15 naciones, antes de una reunión a puertas cerradas del martes para lidiar con Siria y las armas químicas. 

Personalidad carismática

Nebenzia dijo que tenía una “buena relación laboral y personal” con Haley “a pesar de las diferencias que teníamos y seguimos teniendo”. 

“Tiene una personalidad carismática”, agregó. “Era amiga de todos nosotros”. 

La embajadora de Bolivia ante la ONU Sasha Llorentty Soliz dijo que el Consejo de Seguridad era “como una familia, a veces disfuncional, pero en la que todos nos queremos. Me gusta mucho Nikki”. 

Las buenas relaciones personales, no obstante, nunca ocultaron las profundas diferencias en torno a una cantidad de temas, que van desde la política de Estados Unidos hacia Siria hasta el retiro de Trump del acuerdo nuclear con Irán, del acuerdo climático de París y del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Las decisiones de Washington de dejar de financiar la agencia de la ONU para los refugiados palestinos y de trasladar la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén generaron también malestar entre varios miembros del Consejo. 

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Llorentty Soliz resaltó esas diferencias y se hizo eco de las críticas del presidente boliviano Evo Morales, que denunció enérgicamente la política de Estados Unidos hacia Irán, el Medio Oriente y la inmigración durante una presentación ante el Consejo de Seguridad que fue presidida por Trump el 26 de septiembre del 2018. 

El embajador sueco ante la ONU Olof Skook dijo que “hay asuntos relacionados con la ONU en los que no siempre coincidimos, pero con Nikki siempre hubo una relación estrecha, respetuosa y muy franca”. 

Si bien los discursos de Haley ante el Consejo podían ser “muy duros”, señaló, con frecuencia ella invitaba a los miembros del organismo a su casa después de ellos. 

El embajador francés Francois Delatter, quien conoció a Haley cuando era gobernadora de Carolina del Sur y fue embajador en Washington, dijo que, “si bien no estábamos de acuerdo en nada, desarrollamos una relación laboral particularmente estrecha y constructiva, basada en la confianza”. 

“Nikki Haley es uno de los funcionarios de gobierno de Estados Unidos más talentosos y auténticos que he conocido”, acotó. 

Con Trump a su lado en la Casa Blanca, Haley dijo que sus seis años como gobernadora de un estado y sus casi dos años en la ONU habían sido “un período intenso y creo en los mandatos limitados”. 

“Di todo lo que tengo en estos últimos ocho años”, agregó. “Creo que no hay que ser egoísta y en que hay que saber cuándo dar un paso al costado y permitir que otro se haga cargo del trabajo”. 

Hija de inmigrantes de la India, Haley, quien tiene 46 años y no es rica, dio a entender en su carta de renuncia que incursionaría en el sector privado. 

Muchos diplomáticos dijeron en privado que creían que Haley se postularía a la presidencia, aunque ella descartó hacerlo en el 2020 en su conferencia de prensa del martes. 

“Es joven, llena de energía, ambiciosa”, comentó el ruso Nebenzia. “Creo que volveremos a verla después de que se tome un merecido descanso”. 

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