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El maestro, veterano de guerra y doctor en educación busca convertirse en el segundo latino en ser gobernador de Arizona este 6 de noviembre

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David García subió al autobús escolar convertido en transporte de su campaña alrededor de las 5:15 a.m. Era el comienzo de un viaje de un solo día a la ciudad fronteriza de Douglas, pero García cargó con bolsas y hieleras, bromeando que parecía que estaba empacando para más de una semana.

Su esposa y sus dos hijas se subieron al autobús detrás de él. García llevaba mantas, bolsas llenas de ropa y hieleras con bebidas y aperitivos, provisiones para él y su familia.

El viaje de agosto proporcionaría una prueba fundamental para la campaña, ya que García hablaría con sus simpatizantes en un parque que lleva el nombre del primer gobernador latino de Arizona.

Él aspira a ser el segundo en esa lista.

García, de 48 años, es un profesor universitario que enseña e investiga sobre la política educativa, y quiere hacer de la enseñanza el tema central de su campaña para gobernador. El autobús escolar transformado, adornado con una imagen de la familia de García, es un símbolo sintetizado de ese mensaje.

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Pero los días previos de este viaje a Douglas en agosto, había tocado temas muy alejados del aula. García fue golpeado casi a diario con ataques sobre declaraciones que había hecho, o que parecía haber hecho. Muchas de las embestidas llegaron a través de las redes sociales, por personas asociadas con la campaña de reelección del gobernador Doug Ducey.

El maestro fue acusado de pedir fronteras abiertas, emplear a personas que renegaban de la aplicación de la ley, además de quedarse sin dinero y no pagar a su personal. También canceló un evento de recaudación de fondos en el último minuto, dejando a sus partidarios con un refrigerador lleno de comida ya preparada.

Parecía una semana que podría ser fundamental para la campaña de García.

Estaba superando a sus dos contendientes en las primarias demócratas, pero había suficientes votantes indecisos como para inclinar la balanza. El destino de García en las primarias, y su sobrevivencia para enfrentarse a Ducey en las elecciones generales de noviembre, parecía depender de cómo enfrentaría el aluvión de noticias negativas.

García vació su café en un fregadero poco profundo, que la experiencia de viajar en este autobús de campaña le había enseñado era a prueba de derrames, y se dirigió a un asiento del autobús en la parte de atrás. "Me estoy cayendo", comentó.

El autobús contaba con una pared a mitad del pasillo con una puerta que podía cerrarse. La sala tenía una mesa de conferencias flanqueada por dos filas de sillones de autobús. El área podría ser utilizada para sesiones de estrategia. Pero ahora, sería usado para la reflexión.

Cuando el autobús salió de un lote en el centro de Phoenix, García estaba acurrucado en el asiento y parecía estar dormido. Un beneficio extra de ser soldado, diría más tarde, es que puede dormir en cualquier lugar, y en cualquier momento.

El viaje a Douglas y su regreso tomaría 15 horas, permitiéndole a un reportero de The Republic un acceso ilimitado e incondicional al candidato. Una vez que se despertó.

De militar a doctor

Justo después de las 7 a.m., cuando el autobús ingresó al área de Tucson, García salió de la parte trasera del autobús con un licuado cuyos ingredientes incluían leche de almendras, espinacas, aguacate y proteína en polvo con sabor chocolate.

El candidato se sentó en uno de los asientos instalados a lo largo del costado del autobús. También tenía una copia de The Arizona Republic de ese día, aunque a medida que avanzó el día, él no leería mucho más allá de un artículo deportivo sobre el ex jugador de fútbol de la Universidad Estatal de Arizona, Terrell Suggs.

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David García se graduó de ASU, y fue el primero en su familia en ir a la universidad. Pero, dijo entre sorbos del licuado, que lo consiguió solo porque primero se unió al ejército.

Obtuvo altas calificaciones en materias sociales en la escuela secundaria. Fue presidente del cuerpo estudiantil y organizó un baile en el espacio al aire libre de la escuela.

Pero él no se aplicó en el salón de clases como debería. Recordó que fue un joven parecido al de la película "Ferris Bueller's Day Off", que describía a un personaje popular pero un poco sinvergüenza.

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Un día, uno de sus consejeros en Mesa High School, el Sr. González, "me reprendió", evocó García. Expuso que no tenía un enfoque y que cuando mucho, terminaría en un colegio comunitario antes de comenzar una vida sin rumbo.

David estaba conmocionado y un poco molesto. Buscó consuelo en su novia, Lori Higuera. Pero ella también estuvo de acuerdo con la evaluación del consejero.

"Ella dijo: 'Que el tenía razón', y yo necesitaba volverlo y escuchar", recapituló García.

El consejero sugirió que el joven se uniera al ejército, diciéndole que necesitaba "ir a que le patearan el trasero".

Su padre firmó un formulario de consentimiento, lo que le permitió a David García, de 17 años, enrolarse después de graduarse de la preparatoria en 1987.

MÁS: David García: Cambiar el liderazgo en Arizona es la clave

En el entrenamiento básico, hizo rápidamente un amigo en un compañero recluta que provenía de la costa este y tenía un número romano en su nombre: Robert Bartenstein III. Los dos servirían en el mismo batallón después del entrenamiento básico y se convertirían en compañeros de cuarto.

García mantenía la idea de ser un escritor de ficción. Durante su tiempo libre, él escribiría historias. Su compañero de cuarto notó esta afición y comenzó a hablar con él sobre literatura. Bartenstein llenó las lagunas que existían en el conocimiento de su compañero, sugiriéndole qué libros debería leer antes de ir a la universidad.

Recordó que se inscribió en cursos por correspondencia, y esencialmente volvió a la preparatoria, pero esta vez para aplicarse de verdad.

Se inscribió en la Universidad Estatal de Arizona a los 19 años. No consideró ninguna otra, únicamente la que se encontraba en su patio trasero.

"Para mí, universidad era ASU", expuso. "Esto era la universidad".

La mayor parte de su educación fue pagada por el beneficio obtenido por haber sido parte de las Fuerzas Armadas (GI Bill). Para lo demás, García realizó trabajos universitarios extraños, incluido el de la organización de comedias. Evocó que su mayor roce con la grandeza fue acompañar a Paul Reiser (actor, escritor y comediante) por el campus.

Mostró una aptitud para la redacción técnica. Dijo que un ensayo que escribió sobre el cambio de una bicicleta, el sistema que modifica la marcha, fue elegido para publicarse en una revista que reconoce el trabajo óptimo de los estudiantes de primer año, en el departamento de inglés.

También tomó una clase de comunicación organizacional y una clase de oratoria. Esto le hizo pensar en una carrera como académico. Obtuvo un título en comunicación intercultural y organizacional.

Su novia, Higuera, quien estaba un año detrás de él en la escuela preparatoria, se había matriculado en la Universidad de Arizona durante el período de en el ejercito de David. Ahora, ella estaba un año por delante.

Lori quería ir a la escuela de leyes, con el objetivo de convertirse en una socia de un bufete de abogados, un sueño que finalmente cumpliría. Para entonces, García se había entusiasmado con la idea de tener una vida como académico. Ahora que se daba cuenta de la importancia de la educación, quería dedicar su vida al estudio.

Los dos escogieron una escuela de postgrado para asistir juntos como pareja. Para hacer eso, García aumentó al doble sus clases para poder graduarse al mismo tiempo.

Se instalaron en la Universidad de Chicago. Higuera asistió a la escuela de leyes. David cursó una maestría y un doctorado en investigación educativa y estudios de política. Se casaron después de que Higuera terminó la escuela de leyes y la pareja regresó a Arizona.

García no ha contado esta historia durante la campaña electoral. Pero su formación académica, desde un estudiante sin facultades hasta un profesor universitario, le enseñó el poder de la educación. Vio cómo, finalmente, invertir en su propia educación le reportó dividendos y cambió su vida.

Es por eso es que sus discursos incluyen una frase que promete que Arizona "nunca tendrá un gobernador más apasionado por la educación que yo".

El autobús se detuvo en la parada de camiones Triple TTT en las afueras de Tucson. Era tiempo para ir al baño.

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El maestro demócrata David García habla de su intención de contender para la gobernatura de Arizona, en contra de Doug Ducey. Alfredo García/La Voz

Una dura semana en la campaña electoral

De vuelta en el autobús, David García le pidió a su hija Olivia, que le instalara sus nuevos auriculares inalámbricos. Acababa de comenzar a enseñar su clase en línea en ASU y esperaba usarlos para escuchar los videos introductorios que los estudiantes le habían dejado, el equivalente virtual del primer día de clase.

García comentó sobre su dura semana electoral.

Fue criticado por la campaña de Ducey y los funcionarios del partido republicano estatal por su aparente defensa de la eliminación de las barreras en la frontera con México. En una conferencia de NetRoots en Nueva Orleans, había pedido a la multitud "imaginar, que no hubiera un muro en la frontera sur".

Expresó que era obvio que se refería al muro propuesto por el presidente Donald Trump, pero no todos compraron esa explicación.

El viaje de último minuto a Nueva Orleans, implicó que García tuvo que cancelar una actividad de recaudación de fondos en Phoenix. Sus anfitriones, en una publicación eliminada de Facebook, lamentaron la decisión, en parte porque tendrían que lidiar con un refrigerador lleno de comida preparada y la factura que la acompañaba.

En el autobús, el candidato argumentó que estaba trabajando para reparar la relación y que hablar de ello no ayudaría en nada.

En un debate televisado con sus compañeros demócratas contendientes, uno de docenas en la contienda primaria, que quedaron muy cercanos a él. Kelly Fryer, se preguntó quién era el verdadero David García.

Mientras tanto, los anuncios de la Asociación de Gobernadores Republicanos siguieron apareciendo en televisión, retratándolo como un candidato que anhelaba llevar drogas y pandillas a los barrios de Arizona.

Parte de la línea de ataques provino del llamado de David García para reformar la Agencia Federal de Inmigración. Nunca dijo exactamente que deseaba abolir de la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas, pero sus comentarios fueron lo suficientemente cercanos como para que los operarios republicanos lo agruparan en el movimiento #AbolishIce, que relacionan al ala progresista del Partido Demócrata.

"Eso es lo que sucede cuando eres el favorito", comentó García. "Conseguir opiniones de ambos lados".

Explicó que estaba sorprendido de que los anuncios televisados que lo atacaban comenzaran tan temprano, incluso antes de las elecciones primarias.

Expone que ve un camino hacia la victoria motivando a nuevos votantes a acudir a las urnas. Calculó que esos nuevos votantes, sumados a un aumento esperado en los electores demócratas y con una mentalidad enfocada en la educación, son suficientes para ponerlo en la cima.

Sin embargo, comenta que teme que la negatividad de la campaña ahuyente al "votante marginado", al que intenta acercarse a su campaña.

David expuso que él y su esposa han advertido a sus hijas que podrían ver mensajes malos sobre su padre. "Les dijimos a nuestras hijas: 'Ya vienen'", explica.

Sus hijas estaban sentadas frente a García, en dos asientos instalados en una mesa cerca del frente del autobús. David les preguntó qué pensaban del anuncio que se emitía y que lo atacaba.

"Son mentirosos", dijo Olivia, de 9 años. "Son grandes y gordos mentirosos ".

Lola, de 11 años, argumentó: "Pensé que era un poco triste".

No hay nominados latinos desde 1974

El autobús llegó a Douglas a las 9:30 a.m., media hora antes de que comenzara el mitin en el parque.

El lugar había sido conocido como Tenth Street Park. Pero fue rebautizado en honor a Raúl Castro, el primer gobernador latino de Arizona, en 1977.

Castro, según su autobiografía, llegó al parque cuando era un niño de la vecina ciudad de Pirtleville para escuchar hablar al entonces gobernador. W.P. Hunt. Pero principalmente, expuso Castro en algunas líneas, vino motivado por los hot dogs gratis.

Hunt, en su discurso, expuso que Arizona era un lugar de oportunidades, señalando que un día incluso "uno de estos chicos mexicanos descalzos" podría crecer para ser gobernador. Hunt hizo un gesto a Castro, que la historia cumplió.

Arizona no ha tenido un gobernador latino, o incluso un latino como candidato mayoritario del partido, desde que Castro dejó el cargo en 1976.

En el parque, antes de que comenzaran los discursos, la hija de Castro, Beth Castro, declaró que esperaba que la campaña contra García se pusiera más fea y que algunos ataques tuvieran sutiles líneas raciales.

Recordó que el oponente de su padre, Russ Williams, publicó anuncios que decían que Williams "parecía un gobernador".

Castro reveló que García ya estaba siendo atacado por intereses comerciales.

"No sé personalmente lo que ocurrirá", dijo. "Todo lo que puedo esperar es que eso enfurecerá más al público".

El mitin fue una paso inicial en el sondeo de los barrios en Douglas. Hubo un plan para un asamblea más importante la semana anterior, pero fue descartado.

David García le comentó a la multitud que ve "demasiados paralelos entre la historia (de Castro) y mi historia".

Describió al grupo de aproximadamente dos docenas de personas cómo había conocido a Castro en 2014. Solicitó el respaldo de Castro para su candidatura a Superintendente Estatal de Instrucción Pública.

Recordó lo que Castro le aconsejó. "Me dijo es que tenemos que hacer que nuestra gente salga a votar", expuso.

"Necesitamos aumentar la concurrencia de votantes", dijo a la multitud, con una voz fuerte. "Creo que nuestra campaña hace justamente eso".

Mientras García hablaba, una mujer entró al parque y se unió a la multitud. Vestía pantalones de mezclilla negros y una camisa decorada con una bandera.

El candidato diría más tarde que tenía la sensación de que ella no estaba allí como una partidaria.

La mujer comenzó a gritarle, llamándolo un fraude. García se le acercó y sugirió que podían hablar uno a uno. Ella rechazó el ofrecimiento.

La mujer caminó por el espacio de cemento. Seguir el hilo de sus ideas era algo muy difícil. Pero incluía una insinuación de que David García era un candidato a modo enviado desde México y que deseaba tomar el poder para regresar a Arizona a Atzlán, la legendaria patria azteca que una vez incluía el sudoeste de los Estados Unidos y México.

El candidato y su equipo de campaña continuaron con lo establecido en el escrutinio.

Mientras se alejaba con su esposa y sus hijas, la mujer le gritó: "Ahí va David, David el mentiroso".

Olivia tenía tomado de la mano a su padre y se alejaban. Pero ella, siguió mirando hacia atrás, boquiabierta.

García le preguntó: "¿Estás bien?"

"Sí", dijo Olivia.

Lola preguntó por la mujer.

"Ella no está aquí para hablar", le dijo su padre, "está aquí para gritar". Ella no quiere tener una conversación, por eso no estamos hablando con ella ".

¿Para el gobernador?, ¿De Arizona?

David García y su hija Lola, comenzaron a caminar por el vecindario al sur del parque.

En la casa de los Moreno, el candidato se presentó a María, que solo hablaba el idioma español.

García se presentó en español, diciendo que era un nativo de Arizona, y que estaba allí para presentarse como candidato a gobernador.

La mujer pareció sorprendida. "¿Para el gobernador?", preguntó en español. Ella hizo una pausa. "¿De Arizona?"

En la siguiente cuadra, habló con Luis Valenzuela que estaba lavando un automóvil. Valenzuela le expuso que era maestro. El coche que estaba lavando no era suyo, pero era uno de los tres que lavó ese día para obtener dinero extra.

Valenzuela aseguró que García tenía su voto. Realmente no creía que Ducey apoyara la educación pública, a pesar de que el plan del gobernador aumentó su salario este año, expuso.

"Simplemente lo hizo para calmar las cosas", dijo Valenzuela. "Creo que fue como el dinero para silenciarnos".

Mientras el grupo caminaba por el vecindario, Olivia mantuvo la mueca de sonrisa de su padre, consiente de la campaña que realizaban. La familia hizo un concurso, dijo García, proponiendo quién podría imitarlo mejor. David fue el juez y Olivia ganó.

Después de aproximadamente una hora tocando puertas, el candidato regresó al autobús escolar, un poco agotado por la humedad.

La mujer que había estado gritándole todavía estaba en la plaza, pero parecía calmada. Ella estaba en la fila de un camión de hot dogs sonorenses que se detuvo para vender en el parque.

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Otra parada de campaña

Lo siguiente en el calendario fue un encuentro en el centro San Vicente de Paúl.

Al entrar del pasillo, David y su esposa saludaron a Lupe García, de 92 años, quien nació y creció en Douglas y que se describió a sí misma como una "adicta a la campaña".

Ella dijo que había estado "envuelta en política todo el tiempo", mezclando el inglés con el español para decir que había estado involucrada siempre.

Lupe García expuso que solía pasar el día de las elecciones golpeando las puertas de las personas y animándolas a votar. Ofrecía transporte a las urnas.

Ella recordó haber trabajado en las campañas de Raúl Castro en la década de 1970. "Era una buena persona", evocó.

Se preguntó por qué habían existidos tan pocos candidatos latinos en todo el estado desde Raúl Castro.

"Tal vez pensaron que no tenían oportunidades", sentenció. "Pero si (García) juega bien, puede ganar".

El director editorial del Douglas Dispatch, le pidió al candidadto unos momentos para una breve entrevista.

García estuvo de acuerdo y los dos fueron a una oficina lateral.

La entrevista se abrió con algunos lanzamientos suaves. Le preguntó a García por qué estaba de vuelta en Douglas y cómo iba la campaña.

Entonces, le advirtió, iba a hacer algunas preguntas más difíciles.

Preguntó sobre el tema de la abolición de ICE.

García le dijo que quería "reemplazar al ICE con un sistema que funcione".

Argumentó que el sistema incluiría seguridad fronteriza. "La idea de que haría lo contrario es inversa a mi servicio y el historial de mi vida", le aseguró.

El candidato advirtió que el tema de la inmigración era una "táctica del miedo". Un libro de jugadas basadas en el miedo ".

El reportero le dijo que la entrevista probablemente estaría en la portada la próxima semana.

Aunque, le indicó, no sería la historia principal. Un veterano que salvó a su amigo de la asfixia sería el artículo principal en la portada.

Luego, David García se dirigió a los 30 o más personas reunidas en la sala de St. Vincent de Paul, dando una versión de su discurso y hablando de que era una "campaña impulsada por la gente" y de cómo sabía que "la educación pública cambia vidas".

"Tenemos los números para ganar", dijo García. "Solo necesitamos entusiasmar a nuestra gente".

Mientras García se preparaba para salir del salón, Lupe García llamó al candidato para una oración. Él se inclinó hacia su silla de ruedas. Ella le puso las manos en la cara y la cabeza y pidió que fuera bendecido.

Camino lleno de baches de vuelta a Phoenix

En el camino de regreso a Phoenix, el autobús se detuvo en un estacionamiento de Bisbee, a pocos pasos de un restaurante mexicano.

García y su esposa se dividieron una orden de fajitas y dos órdenes de guacamole, una muy picante, y otra menos. Él bebió un té helado sin azúcar. Su esposa ordenó soda de lima.

La charla se desvió de la campaña y hacia la comida. De cómo las niñas están aprendiendo a cocinar y cada una de ellas tiene una comida que pueden preparar por sí mismas. Que si los chiles de Hatch de Nuevo México, que un alimento básico para los tamales rojos, fueron sobreestimados. (García no lo creía). Y su aversión, que admitió que era extraña, a beber leche en la casa de otra persona.

Después de la comida, hubo una tarea de campaña más: alguien de una tienda de antigüedades había dejado una nota en el autobús pidiendo una entrevista.

No había habido mensajes en el autobús en ninguna parte de la campaña. Se ordenó un nuevo lote después de las primarias, dijo García.

En su lugar, reunió algunas pegatinas en el parachoques y se dirigió hacia Va Voom antigüedades.

Conoció a Brad Overacker, su esposa, Kelly, co-propietaria de la tienda, y su empleada Suzanne Walsh.

Walsh le dijo a García: "Lloré cuando no lo lograste" en la elección de 2014 para el Superintendente de Instrucción Pública.

"Debería ser el más calificado", exteriorizó. "Pero la gente vota por Rs y Ds".

En el autobús, saliendo de Bisbee, García recordó que mucha gente vino a hablar con él después de su derrota en 2014.

"La última etapa sanar el dolor para ellos fue verme", dijo.

Comentó que no había un plan a largo plazo cuando se presentó como superintendente hace cuatro años. No tenía pensamientos de que lo usaría como un trampolín para la oficina superior.

Esa falta de un plan político, expuso, significa que no pasó muchos años calibrando sus posiciones para cumplir ese objetivo.

"No tengo años de capital político que me hayan llevado a este punto", indicó. "Siempre existe la idea de cuánto has luchado para llegar aquí." Los políticos que tienen eso en sus mentes terminan siendo "un poco más cautelosos", comentó.

García había pensado en tomar otra búsqueda al puesto para el superintendente en este ciclo electoral.

Luego, apuntó, la Legislatura estatal aprobó, y Ducey firmó, un proyecto de ley que ampliaba lo que había sido un programa de becas para escuelas privadas, que había limitado a grupos especializados, a todos los estudiantes. Para García y otros defensores de la educación, se trataba de un programa de vales clandestinos que sacaba dinero de las escuelas públicas.

"Cuando Ducey firmó el proyecto de ley, ya no me parecía tan interesante postularme para el puesto de Superintendente de Instrucción Pública", explicó.

Entonces, él fijó su vista en la Oficina del Gobernador.

García dijo que los votantes verán marcadas diferencias entre él y Ducey. "Un contraste con tu oponente siempre es algo saludable", comentó.

La carrera para gobernador de Arizona normalmente no atraería mucho interés nacional o dinero. Pero, dijo García, pensó que contar la historia de su candidatura en la conferencia de NetRoots llamaría la atención, a pesar de que significaba cancelar la recaudación de fondos en las casas de los amigos.

"Convertir a Arizona en azul con un tipo llamado García, eso es un poco más interesante", expuso.

Cuando el autobús se acercaba a Phoenix, las conversaciones giraron en como llegar a casa y cenar.

Lori le preguntó a David qué comida le gustaría en este momento, si pudiera tener algún platillo del mundo.

"Un panecillo de zanahoria", dijo García. Uno de esos muffins de salvado, explicó, contiene trocitos de zanahoria. Simplemente suena bien, expuso.

"Qué inesperado", dijo Higuera.

El sol se ponía. Pero al hacerlo, estaba entrando por la ventana del autobús, brillando sobre el rostro los García y calentando el interior. El aire acondicionado funcionó. Los asientos del autobús y el sistema de suspensión, después de 15 horas en la carretera, enfatizaron cada golpe a los ocupantes que se encontraban sentados.

Cuando el autobús entró en Chandler, la familia se decidió por comida italiana, pizza o pasta.

David García también expresó su interés por tomar una ducha. Además, tal vez, una cerveza.

Con traducción de Alfredo García

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