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Andrés Manuel López Obrador exhibe triunfal su 'fórmula única en el mundo' de gobernar

El informe sin duda está marcado por las 65.000 muertes y los 600.000 contagios de COVID-19, así como el desplome un 18,7 % del PIB en el segundo trimestre del año.

EFE
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ofrece hoy su segundo informe de Gobierno, en el Palacio Nacional de Ciudad de México.

México.- A pesar de los estragos de la pandemia de coronavirus, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentó este martes con triunfalismo y sin autocrítica el informe de su segundo año de mandato, en el que dijo haber exhibido una fórmula "única en el mundo" de gobernar.

"Estamos enfrentando la crisis económica provocada por la pandemia con una fórmula distinta, peculiar, heterodoxa, única en el mundo", expresó el mandatario en un reducido acto en Palacio Nacional previo a enviar el informe al Congreso, como cada 1 de septiembre.

Un informe sin duda marcado por las 65.000 muertes y los 600.000 contagios de COVID-19, así como el desplome un 18,7 % del PIB en el segundo trimestre del año, que no han movido ni un ápice la convicción del presidente de que está llevando a cabo la "cuarta transformación" del país, después de la independencia, las reformas liberales y la revolución.

"El discurso se basó en las diferencias entre el antes y el ahora, habló de sus programas sociales pero aportó pocas cifras de resultados", dijo a Efe David Morales, politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El fin de la 'robadera'

Como de costumbre, el presidente centró buena parte de sus discurso en hablar del combate a la corrupción, puesto que considera que es el origen de la "crisis" de violencia e inseguridad que sufre México.

"Según cálculos oficiales, por no permitir la corrupción y hacer un Gobierno austero, hemos podido ahorrar durante nuestra administración alrededor de 560.000 millones de pesos (Unos 25.760 millones de dólares). No es para presumir pero en el peor momento, contamos con el mejor Gobierno", expresó.

Aseguró que "ya se acabó la robadera" y que "ya no hay lujos en el Gobierno", luego de haber recortado sueldos de altos funcionarios y haber puesto en venta el avión presidencial y vehículos oficiales.

Además se congratuló haber combatido la corrupción sin "venganzas políticas" contra sus predecesores y dijo que estos solo serán procesados si lo decide el pueblo en una consulta popular.

"Yo votaría en contra para no someterlos a proceso. Mantengo la postura de mi toma de posesión que se puede castigar los errores del pasado, pero lo fundamental es evitar los del porvernir", dijo el presidente, si bien se comprometió en respetar "el fallo popular".

Para el politólogo Morales, las referencias a esa consulta tienen una "intencionalidad política" de cara a las elecciones intermedias del próximo año, puesto que el referéndum coincidiría con los comicios.

Esta consulta, una idea del mismo presidente, está ganando forma luego de que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya, acusado de recibir sobornos de Odebrecht, implicara en tramas de corrupción a los expresidentes Enrique Peña Nieto (2012-2018), Felipe Calderón (2006-2012) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

Además López Obrador evitó hacer referencia a la reciente polémica por un vídeo de su hermano, Pío López Obrador, recibiendo sobres de dinero de un funcionario en 2015 para una campaña de su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

La receta López Obrador

De hecho, el combate a la corrupción y los recortes en la administración pública, ahondados durante la pandemia, es lo que para López Obrador ha permitido tener recursos para evitar que la crisis sanitaria haya "desembocado en hambruna ni escasez de alimentos, ni en asaltos".

La 'receta López Obrador' para el coronavirus, que ha sido "única en el mundo" según dijo, ha consistido en contratar 47.000 médicos generales, habilitar casi 1.000 hospitales y acordar con Argentina la producción de una vacuna en Latinoamérica.

Además de distribuir microcréditos a pequeños negocios y evitar el endeudamiento del país, puesto que considera que inyectar capital a las grandes empresas es "inmoral".

"Aún con la debacle, fue menor el daño que nos causó la crisis económica que nos está afectando que lo que se está registrando en otros países como Italia, España, Francia y Reino Unido", celebró el mandatario en su discurso.

Tras el segundo informe de Gobierno, los empresarios tendieron la mano al Ejecutivo con vistas a la recuperación económica y a una próxima presentación del plan de infraestructura.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, emitió una conferencia telemática en la que subrayó que López Obrador destacara en su discurso "la importancia del apoyo que el sector empresarial le ha brindado".

Escudado en que son las autoridades sanitarias las que gestionan la crisis, López Obrador evitó hablar de las polémicas cifras oficiales en México, el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que hace menos pruebas de COVID-19 pese a ser el tercer país del mundo con más fallecidos totales.

Tampoco tubo autocrítico sobre la crisis de violencia del país, que ha seguido aumentando pese al confinamiento.

Aseguró que ha habido una disminución en "casi todos los delitos", excepto homicidios dolosos y extorsiones, de los que culpó a la "llamada delincuencia organizada".

Entre enero y julio de este año hubo 20.494 asesinatos, una cifra superior a los 20.176 del mismo lapso de 2019, año que cerró como el más violento de la historia de México.

Pero para López Obrador esto se resolverá porque "ya no hay funcionarios como (Genaro) García Luna", exsecretario de Seguridad Pública arrestado en Estados Unidos por supuestos nexos con el cártel de Sinaloa.

Mientras tanto, dijo, hay que seguir una "revolución de las conciencias" para que los ciudadanos no admitan en un futuro retrocesos a su nada humilde "cuarta transformación".