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Miles de peregrinos llegan a la Basílica para honrar a la Virgen en su día

Miles de fieles llegaron al recinto sagrado de la capital mexicana desde esta madrugada para cantarle las mañanitas a la Virgen Guadalupana

Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO -- Una vez que dejó al descubierto las plantas de los pies ennegrecidas por el camino, Francisca hace el último tramo, de poco más de dos kilómetros desde donde inicia la Calzada de Guadalupe, hincada.

Hacerlo le toma aproximadamente dos horas, antes de llegar al atrio de la Basílica de Guadalupe, pero dos horas no son nada cuando se ha viajado por días desde Puebla.

 Carga únicamente con una botella de agua, un bolso y un suéter, y batalla para encontrar el equilibrio mientras avanza con las rodillas, por lo que usa, en ocasiones, la botella de plástico como soporte.

"Vengo, primero que nada, a darle gracias a Dios que siempre está uno bien, y también para agradecerle por algo en especial", señala Francisca.

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Dios, dice, no es una representación, quizás señalando que no hay símbolo sino realidad: así ha sido los últimos seis años que ha hecho el recorrido, acompañando a un grupo de cuatro personas.

Un peregrino llega a gatas a la Basílica, señal de que está cumpliéndole una manda a la Virgen.

"Para mí es una alegría llegar al santuario donde está la santísima Virgen, más que nada porque sé que vengo a visitarla, no a verla, porque la veo todos los días", dice.

Como ella, entre los millones de peregrinos que arriban a este templo cada año, para conmemorar el Día de la Virgen de Guadalupe, muchas son mujeres.

Al atardecer del miércoles, hasta la Basílica habían llegado 5 millones 582 mil 737 feligreses en más de 3 mil 326 peregrinaciones, según la información proporcionada por la Alcaldía Gustavo A. Madero; 7.5 millones, según cifras de la Secretaría de Gobierno capitalina.

Un grupo grande de peregrinos es escoltado rumbo a la Basílica.

Desde las entradas de la Ciudad hasta la Calzada de Guadalupe, y en las inmediaciones del Templo, la imagen de familias enteras y penitentes solitarios predomina, en ocasiones, por familias lideradas sólo por la madre.

Esta es la razón por la que Adriana, que carga en la mochila con una imagen de la Virgen de Guadalupe cubierta por una guirnalda Navideña, cuando siente que pierde la verticalidad se apoya en la carriola que la sigue a un lado.

Es un grupo de tres mujeres: Adriana, su hija y su nieta, quien aporta el apoyo de la carriola y no se inmuta con el lento avance del grupo, mientras su abuela apoya las rodillas en los adoquines irregulares del atrio.

Es el octavo año que lo hace, desde Acolman, pero la razón de este año es de lo más importante: "Falleció mi mamá y espero que donde esté se encuentre bien. Hace tres meses que murió", señala Adriana.

Al igual que Francisca, ya está demasiado cerca de cumplir su meta y las palabras escasean, y a unos pocos metros de los escalones de entrada a la Basílica, para ésta mujer sí hay representación en este camino: "Representa mucha fe".