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En las calles aún se trasladan víveres, medicina, ropa y juguetes a albergue en la ciudad y a zonas afectadas de Morelos, Oaxaca, Puebla

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A una semana del sismo de 7.1 que sacudió la zona central de México, la ciudadanía lucha por mantener la unión y entrega que se ha mostrado ante la tragedia en la que suman ya 325 muertos, de acuerdo con Luis Felipe Puente, Coordinador Nacional de Protección Civil.

En la Ciudad de México, donde hay 38 edificios colapsados y mil 500 con daños de distinta índole, en las colonias Roma, Condesa, Narvarte, Del Valle, Lindavista, Coyoacán, y en barrios de las delegaciones Iztapalapa, Tláhuac, Álvaro Obregón y Xochimilco, ya no hay esa efervescencia de los primeros días, porque muchos voluntarios  han regresado a sus labores, pero siguen trabajando cientos de personas en labores de retiro de escombros, centros de acopio, cocinas comunitarias y albergues.   

Mientras aún se mantienen las labores de rescate de 39 cuerpos en dos edificios que colapsaron, en las calles aún se trasladan víveres, medicina, ropa y juguetes a albergue en la ciudad y a zonas afectadas de Morelos, Oaxaca, Puebla.

Las señoras Aurora Severiano, Catalina Gómez y Tomasa Severiano, platicaron a LA VOZ, que desde el pasado 19 de septiembre, han trabajo de forma voluntaria, en conjunto con sus vecinos de la colonia Santa Clara, ubicada en Ecatepec, Edomex, con el fin de brindar comida a los rescatistas, voluntarios y personal del Ejército que continúa trabajando.

"Gracias a Dios, por donde vivimos no pasó nada, y quisimos ayudar haciendo comida para las personas que siguen trabajando", aseveró Aurora.

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El lunes, las tres mujeres se instalaron en el Parque España. ubicado en la colonia Condesa para servir comida a las personas que trabajan a los  alrededores, pero desde que ocurrió el temblor, se organizaron para ayudar, apenas un día antes, habían estado en Atlixco, Puebla. 

"Desde el día del temblor hemos ido a diferentes puntos, donde escuchamos que se necesita ayuda, vamos. Nosotros fuimos afortunadas de que no nos pasó nada, pero otras personas no tienen ya nada, por eso seguiremos cocinando para quienes nos necesiten y con la toda la ayuda de los vecinos que se cooperan para que podamos hacer la comida", indicó Catalina.

En esa misma carpa, donde se instalaron las señoras, otras voluntarias ofrecen chocolates  y barras de amaranto a personal del ejército, para que puedan seguir con sus labores.

Por otra parte, en cada calle que se recorre en la colonia Condesa, hay módulos con plantas, flores, en los que la gente pega  pensamientos de aliento a las personas  que aún no encuentran a sus familias; restaurantes que brindan comida gratuita a voluntarios y rescatistas o a quienes esperan noticias de sus familiares desaparecidos en los escombros;  camionetas que ofrecen llevar víveres a otros estados, grupos de señoras y jóvenes que en el día regalan sandwiches, tortas, agua, fruta y dulces; y en la noche café, atole, pan y tamales  a los rescatistas y voluntarios.

Y aunque muchos temen que día a día vaya bajando la ayuda, no pierden la esperanza de que México siga unido ante esta tragedia que nos ha hecho más fuertes a todos los mexicanos, porque aún falta mucho  para volver a la normalidad.
 
 
 

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