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Secuestro, un delito democratizado en México

AP
El secuestro se ha democratizado en México porque afecta no sólo a personas de altos ingresos.

MEXICO (DF) — El secuestro se ha democratizado en México porque afecta no sólo a personas de altos ingresos sino a gente de bajos recursos que es secuestrada a cambio de un rescate menor de 50 dólares, indicó una organización civil el martes.

En su reporte "Análisis integral del secuestro en México", el Observatorio Nacional Ciudadano encontró que al menos en las últimas dos décadas el secuestro ha mostrado una evolución en el perfil de los secuestradores, pero también de las víctimas.

"Vemos un gran número de bandas improvisadas", dijo en rueda de prensa Francisco Rivas, director del Observatorio. "Generalmente son bandas que buscan menos rescates, pero que pueden incluso ser un poco más peligrosos para la víctima, porque son personas que están involucradas directamente o conocen directamente a las víctimas", añadió.

El estudio fue realizado a partir del análisis de datos estadísticos oficiales desde 1997, entrevistas con víctimas, autoridades y expertos.

Acompañado de activistas de otras organizaciones contra el secuestro, Rivas dijo que en términos generales se encontró que es más probable que sea plagiado un hombre que una mujer, que las víctimas oscilen entre los 30 y 50 años y que pueden ser de clase media y/o media alta.

Sin embargo, dijo que los perfiles se han modificado al punto que "desafortunadamente hoy el secuestro es uno de los delitos que más se ha democratizado".

Refirió que fueron informados de casos en los que "hay secuestros de albañiles, de personal de limpieza de casas, que llegan a ser secuestradas hasta por 500 pesos (unos 38 dólares)".

México ha padecido por años un número elevado de secuestros a pesar de diversos intentos por frenar esta modalidad delictiva. En enero se lanzó una nueva estrategia que incluyó el nombramiento de un coordinador nacional antisecuestro.

Datos oficiales señalan que en todo 2013 hubo 1.698 denuncias de secuestro, un incremento de 20% respecto del año anterior, pero las autoridades reconocieron que la cifra podría superar los 105.000 casos al incluir los secuestros no denunciados. El Instituto Nacional de Estadística estimó que el número de casos sin denunciar supera el 90%.

Organizaciones civiles han señalado que aunque en los últimos meses se nota una ligera baja, los números son inaceptables.

El Observatorio encontró que octubre de 2013 fue el mes con el mayor número de denuncias por secuestro desde 1997 al alcanzar las 157.

Sólo entre enero y julio del 2014 se han presentado 909 denuncias de secuestro.

El gobierno federal ha sostenido que el incremento en los secuestros se explica en gran parte a los golpes dados a los carteles del narcotráfico, que al ver reducido su margen de maniobra aumentan su participación en otras actividades criminales como el plagio y la extorsión.

Rivas dijo que junto a esa explicación está también la "improvisación", que incluye a las personas que conocen al secuestrado, lo cual hace que "el riesgo que la víctima de este delito pueda morir puede ser incluso más alto".

Comentó que antes era una práctica común que los secuestradores hicieron un análisis "exhaustivo" de quién sería su víctima y los montos que podrían obtener. Y hoy "hemos llegado a un tipo en el cual no necesariamente existe un análisis sobre la persona, sino en la oportunidad y el momento", dijo.

Añadió que la comisión de esos delitos pueden verse estimulados por la impunidad, que según algunas estimaciones alcanza el 98%, es decir que sólo un 2% de los crímenes es castigado.

"La posibilidad… de ser exitoso en ese delito es tan alta, contra los incentivos que tenemos como sociedad hacia la legalidad y hacia las conductas", dijo.

El estudio señaló que algunas de las víctimas más vulnerables son los migrantes, que en los últimos años han sido blanco de grupos del narcotráfico, aunque no se cuenta con cifras específicas.

Entre los pocos datos disponibles, la Comisión Nacional de Derechos Humanos estimó que al menos 11.333 migrantes habían sido secuestrados entre abril y septiembre de 2010, casi en su totalidad centroamericanos.