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Conforme avanza el muro fronterizo, aumenta el tráfico de personas en el sur de Arizona

Se han documentado casos de contrabandistas que disfrazan sus vehículos en camiones de construcción o simplemente conducen a través de huecos en el muro fronterizo

Rafael Carranza
Arizona Republic | La Voz
Agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron 16 migrantes metidos en una camioneta que cruzó ilegalmente la frontera entre Arizona y México cerca de un sitio de construcción del muro fronterizo, al este de Douglas, el 19 de octubre de 2020.

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TUCSON - Los traficantes de personas están aprovechando las políticas que la administración del presidente Donald Trump puso en marcha a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, incluidas las restricciones a gran escala para detener la propagación del COVID-19 y la construcción en curso de barreras físicas.

Esas políticas estadounidenses, sumadas a las situaciones de vida precaria que la pandemia ha agravado en México para miles de migrantes, están creando condiciones propicias para la actividad de los traficantes. El resultado es un aumento dramático en el tráfico de personas en el sur de Arizona durante el año pasado, según varias agencias de la aplicación de las leyes federales y locales en el estado.

El periódico Arizona Republic realizó numerosas entrevistas con expertos y revisó docenas de casos judiciales y comunicados de agencias de la ley vinculadas a los intentos de tráfico de personas en el sur de Arizona.

Estas muestran no sólo un aumento de la actividad delictiva, sino también la observación de tácticas de contrabando más inusuales, peligrosas y arriesgadas, incluida el uso de escondites que no habían sido tan utilizados en los últimos años. 

Una vez más, el estado es uno de los principales corredores de migrantes y traficantes, que realizan su entrada ilegal a los Estados Unidos.

El 12 de julio pasado, los agentes fronterizos estaban realizando una vigilancia desde un escondite conocido en Douglas, Arizona, cuando vieron a un conductor nervioso manejando una camioneta alrededor de una casa y luego acercándose a ella por el callejón.

Según los registros judiciales, los agentes siguieron la camioneta hasta el estacionamiento de una funeraria. Ahí intentaron detenerla, pero el conductor les dijo que llevaba los cuerpos de dos personas que habían dado positivo al COVID-19 y les pidió retroceder.

Después de observar que el conductor solo usaba guantes de látex para protegerse, los agentes se acercaron al vehículo y encontraron a seis migrantes en la parte trasera de la camioneta. Las seis personas estaban acostadas junto a un cadáver que estaba cubierto con una manta, según mostraron los registros del caso.

El conductor les dijo a los agentes que trabajaba para una funeraria y que transportaba el cuerpo al poblado de Bisbee. Más tarde, admitió que accedió a contrabandear a las personas para pagar su deuda con el cartel de Agua Prieta, luego de que lo atraparan tratando de contrabandear drogas a través del cruce fronterizo en Douglas.

El 2 de noviembre, agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos respondieron a una llamada de la policía de la ciudad fronteriza de Nogales. Los oficiales dijeron a los agentes que habían recibido una llamada de una mujer de Tucson, cuyo hermano estaba siendo retenido en un motel ubicado a dos cuadras del Departamento de Policía en el centro de Nogales, por contrabandistas que pedían dinero para su liberación.

En el motel, oficiales y agentes encontraron a tres presuntos traficantes que tenían sometidos a siete inmigrantes indocumentados dentro de una habitación, con cámaras que monitoreaban la entrada a la habitación. También encontraron armas, incluidos cuchillos y un hacha de doble cara.

Los migrantes dijeron a los agentes que uno de los presuntos contrabandistas había agitado varias armas y apuntado con un rifle a uno de ellos, según los registros judiciales. El hermano retenido pudo enviar un mensaje de Whatsapp a su hermana en Tucson, pidiendo ayuda antes de que les quitaran los teléfonos.

Los agentes detuvieron a los siete migrantes y arrestaron a dos ciudadanos estadounidenses y una persona de México en relación con el caso. Los tres enfrentan cargos de contrabando en un tribunal federal de Tucson.

"No estamos viendo nada nuevo, pero estamos notando un regreso a lo que yo llamo los días oscuros del contrabando de personas en Arizona", aseguró Scott Brown, el agente especial en Phoenix a cargo de las Investigaciones de Seguridad Nacional del país, la agencia federal que investiga el contrabando y otros delitos transfronterizos.

El aumento en la actividad de tráfico de personas en toda la frontera entre Estados Unidos y México, se debe en gran parte como consecuencia de la pandemia del COVID-19, señaló Brown.

Es igual en toda la frontera de 372 millas de Arizona con México, agregó. Pero el aumento ha sido mayor en dos áreas específicas del estado.

Agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron a 10 migrantes apretujados en un sedán que cruzó ilegalmente la frontera hacia Arizona a través de una brecha en la construcción del muro fronterizo al este de Douglas el 15 de octubre de 2020.

El famoso West Desert, en el oeste del Condado Pima, que abarca la nación Tohono O'odham, siempre ha sido una ruta de contrabando muy transitada. Ese corredor mortal es donde se encuentran la mayoría de los restos de migrantes cada año. El médico forense del sur de Arizona señaló que las recuperaciones de restos humanos ya superaron las 200 este año, alcanzando su nivel más alto desde el 2010.

Al otro lado del estado, el Condado Cochise, un área rural más grande que Connecticut y que alguna vez fue una sección relativamente tranquila de la frontera, ha experimentado un cambio drástico.

Si bien las barreras físicas se están levantando a lo largo de más de la mitad de la frontera de 80 millas que limita con México, las agencias de la aplicación de la ley informan de un mayor número de encuentros con migrantes indocumentados, así como situaciones más peligrosas.

La mañana del 13 de noviembre, un hombre de Tucson que llevaba a cuatro migrantes llevó a varias agencias a realizar una persecución a alta velocidad por el Valle de San Pedro. Se detuvo y dejó salir a los migrantes durante la persecución, antes de llegar a Sierra Vista, a unas 15 millas al norte de la frontera.

El conductor de 53 años, Mark Anthony Provencio, se atrincheró dentro de una tienda departamental Lowe's, lo que obligó a la policía a evacuar el edificio durante más de una hora, según el Departamento de Seguridad Pública de Arizona.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza se encuentran habitualmente con migrantes apiñados en los baúles de los vehículos, una práctica peligrosa durante los calurosos veranos de Arizona. Pero la agencia está viendo un aumento en el contrabando por las restricciones pandémicas en la frontera.

El delincuente logró escapar a un motel cercano, donde la policía estatal lo arrestó. Provencio ahora enfrenta varios cargos estatales, y se espera que se le acumulen más.

"Es más frecuente que estemos lidiando con algún tipo de contrabando de personas por lo menos una vez al día en el Condado Cochise. Son humanos, no (contrabando) drogas", dijo el alguacil Mark Dannels.

El contrabando ya no es solo una actividad nocturna, apuntó, sino que lo están haciendo al medio día. En algunos casos, sus ayudantes han resultado heridos mientras los perseguían, agregó Dannels, pero tienen cuidado de no poner en riesgo a la comunidad alrededor, mientras persiguen a presuntos contrabandistas.

"Siempre corren. No tienen nada que perder. No tienen que seguir las reglas. No tienen que preocuparse por la responsabilidad", aseguró.

Una pandemia que impulsa el aumento del contrabando

Las estadísticas de control fronterizo publicadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, el 19 de noviembre, mostraron que las detenciones de migrantes indocumentados en la frontera entre Arizona y México en octubre, alcanzaron un nuevo pico este año.

Los agentes detuvieron a 11,901 migrantes el mes pasado en Arizona, una cifra relativamente baja en comparación con las tendencias históricas. Pero es un aumento del 30 por ciento con respecto al mes anterior, y en medio de una pandemia devastadora. La gran mayoría de los migrantes, casi nueve de cada 10, son adultos solteros.

Las detenciones han aumentado rápidamente desde marzo, cuando la administración Trump implementó restricciones a gran escala en la frontera entre Estados Unidos y México, buscando frenar la propagación del COVID-19. Esas restricciones incluyen el freno del proceso de asilo y, según el Título 42, la expulsión inmediata de cualquier migrante detenido en la frontera.

Al 21 de marzo pasado, los Estados Unidos habían expulsado a 266,367 migrantes a México o sus países de origen, bajo una orden de emergencia emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del país (CDC por sus siglas en inglés), a través del Título 42 del Código de los Estados Unidos.

En toda la frontera, el mes de octubre tuvo el mayor número de expulsiones hasta la fecha, según la CBP.

"Hay mucha más gente, mucho más desesperada por salir de las condiciones realmente difíciles en México, condiciones difíciles para ellos mismos, condiciones de vida, condiciones de salud pública y condiciones económicas", señaló Javier Osorio, investigador y experto en violencia del crimen organizado de la Universidad de Arizona.

"Las organizaciones criminales ven estas oportunidades y son las que mueven a la gente", afirmó. "Y cuanta más demanda se tenga, más oferta habrá en el otro lado. Es como una economía muy simple en juego".

Las expulsiones bajo el Título 42 también están teniendo otras consecuencias. Osorio dijo que dado que los migrantes son sacados rápidamente del país, a veces en tan solo dos horas, pueden volver a intentar entrar repetidamente.

Mark Morgan, el comisionado interino de Aduanas y Protección Fronteriza, expuso el 19 de noviembre que las tasas de reincidencia, es decir, la cantidad de migrantes que intentan cruzar la frontera ilegalmente después de ser detenidos, ascendían al 37 por ciento desde que comenzaron las restricciones pandémicas.

Adalberto Ramos dirige un refugio para migrantes en la ciudad fronteriza mexicana de Agua Prieta, al otro lado de la frontera con Douglas. Mencionó que ve entre 10 y 20 migrantes, en su mayoría hombres y mujeres adultos solteros, que regresan cada día a esa ciudad bajo el Título 42.

Los equipos de construcción están reemplazando aproximadamente 20 millas de barreras para vehículos con bolardos de 30 pies en el condado de Cochise como parte de un proyecto de $408 millones financiado con fondos militares desviados.

"Ahora mismo, como las fronteras están cerradas, los que se aprovechan del COVID son los traficantes de personas y el crimen organizado. ¿Por qué? Porque tienen que dar su aprobación para que las personas puedan cruzar su territorio", dijo.

Su refugio permanece cerrado para evitar la propagación del COVID-19, y solo seis familias siguen esperando la oportunidad de solicitar asilo una vez que se levanten las restricciones. Como resultado, el refugio no ha podido acoger ni alimentar a los migrantes que regresaron bajo el Título 42.

Ramos, afirmó que están trabajando en kits de información e higiene para migrantes. Mientras tanto, las restricciones pandémicas seguirán obligando a esos migrantes a caer en manos de los traficantes, dijo.

"Los migrantes siguen llegando a Agua Prieta, pero con el permiso del crimen organizado", apuntó. "El traficante hace los arreglos. No estoy seguro de cómo lo manejan, pero sé que están llegando migrantes y que los están cruzando a través de las montañas o el muro fronterizo".

Sus observaciones ilustran un cambio importante en los patrones de migración en la frontera. El aumento de migrantes del año pasado, tuvo que ver principalmente con grandes grupos de familias que se entregaron voluntariamente a los agentes fronterizos. Ahora, más migrantes buscan evadir la detección y están contratando traficantes que, a su vez, han tratado de explotar las debilidades en la aplicación de la ley fronteriza de los Estados Unidos.

Contrabandistas explotando la construcción del muro

Una de las áreas que los contrabandistas están explotando es la construcción en tramo de barreras en la frontera.

Los equipos de trabajo han completado o están en proceso de terminar unas 235 millas de nuevos bolardos de 30 pies. Eso es el equivalente a casi dos tercios de la frontera internacional del estado con México.

"Notarás que hay mucho movimiento de los vehículos de construcción. Hay segmentos del muro anterior que se han quitado o se están reemplazando. Y debido a eso, hay oportunidades para que un contrabandista haga un esfuerzo para atravesar o pasar gente de contrabando por allí ", expuso Roy Villareal.

Villareal es el agente en jefe de la patrulla del Sector Tucson de la Patrulla Fronteriza, que cubre los Condados Cochise, Santa Cruz y Pima. El pasado miércoles, la Patrulla Fronteriza anunció que Villareal fue reasignado temporalmente a su sede en Washington, DC, para ayudar con la planificación estratégica.

Las cuadrillas de construcción pueden estar ayudando inadvertidamente a los contrabandistas, porque los contrabandistas a menudo utilizan las carreteras de acceso que construyeron o ensancharon para permitir que la maquinaria pesada llegue a los sitios de construcción.

El sector de Tucson ha documentado numerosos casos este año, de contrabandistas que disfrazan sus vehículos como camiones de construcción o usan huecos temporales donde antes había barreras para cruzar la frontera.

Durante un incidente reciente, en la noche del 29 de octubre, los agentes del sector de Tucson detuvieron una camioneta en Geronimo Trail Road, varias millas al este de Douglas. El camino de tierra ensanchado corre paralelo a la frontera y conduce a varios sitios de construcción donde los equipos están reemplazando aproximadamente 20 millas de barreras permanentes para vehículos con bolardos de 30 pies.

Los agentes pudieron ver a siete personas apiñadas en la cabina. Cuando se acercaron, el conductor saltó y corrió hacia el sur, hacia México. Encontraron a otros 10 migrantes apilados uno encima del otro en la caja del camión, escondidos debajo de una tapa de fibra de vidrio.

Solo dos semanas antes, el 15 de octubre, los agentes detuvieron un automóvil sedán a unas pocas millas de ese mismo lugar a lo largo de Geronimo Trail Road. Esa vez, encontraron adentro a 10 migrantes mexicanos, incluidos tres apiñados en la cajuela del automóvil.

La Patrulla Fronteriza determinó que el sedán ingresó ilegalmente a Arizona a través de una brecha en construcción, en un tramo de la frontera. El conductor usó tablas de madera para pasar sobre los cimientos excavados para el nuevo muro, según la oficina del Sector de Tucson. Las 10 personas fueron detenidas y devueltas a México bajo el Título 42.

El jefe de policía de Douglas, Kraig Fullen, aseguró que la construcción del muro fronterizo brinda una oportunidad para que los contrabandistas se mezclen con la comunidad, porque una gran cantidad de trabajadores de la construcción viven, compran y comen ahí durante el proyecto de construcción.

"Es posible que algunas de las actividades que estamos viendo se sigan realizando antes de que se complete el proyecto del muro", dijo.

Los oficiales de la Patrulla Fronteriza regularmente promocionan que la construcción de caminos de acceso y barreras físicas, son parte de un "sistema de muro fronterizo" que también incluye la tecnología mejorada, como sensores de movimiento e iluminación. Villareal señala que estas herramientas ayudarán a los agentes a detectar incursiones y actividades ilegales en la frontera.

"Cuando ese muro se levante, mi predicción es que veremos un cese en los recorridos de los vehículos, y las persecuciones de alta velocidad por allí", afirmó. "Va a volver a ser una zona tranquila otra vez".

Fullen sigue siendo poco escéptico.

Dijo que esta será la tercera o cuarta versión de un muro fronterizo construido en el área de Douglas durante las últimas dos décadas. Las barreras dieron como resultado caídas significativas en el tráfico en Douglas, recordó, pero han persistido mayores preocupaciones sobre el contrabando de personas y drogas.

"Cada versión de la barrera se ha enfrentado con un nivel renovado de ingenio, y en mi tiempo ha sido excavada con túneles por debajo, ha sido escalada, cortada, atropellada, sobrevolada, catapultada, arrojada, derribada", expuso. "El riesgo seguirá aumentando a la par de la altura de la cerca".

Las agencias locales ven más contrabando

Las agencias locales de la aplicación de la ley en el Condado Cochise han informado de aumentos en la actividad del contrabando este año, en comparación con el mismo período del 2019. Cada vez más se ven obligados a combatir el crimen, a pesar de que investigar y enjuiciar el tráfico de personas es competencia del gobierno federal.

El sargento Tim Williams es director del Equipo de Cumplimiento de la Región Fronteriza del Sureste de Arizona (SABRE por sus siglas en inglés), el grupo de trabajo del alguacil del Condado Cochise dedicado a rastrear y combatir la actividad delictiva relacionada con su ubicación en la frontera.

"Hemos visto un aumento bastante grande del tráfico de personas desde aproximadamente el mes de marzo de este año", afirmó. "Probablemente triplicamos las cifras de lo que solíamos ver en años anteriores".

Como parte de SABRE, Williams supervisa un sistema de mil cámaras remotas activadas por movimiento y ubicadas estratégicamente en varios puntos en todo el sector de Tucson para monitorear el tráfico peatonal en la frontera. Su trabajo está en coordinación con la Fuerza de Ataque Fronterizo del Departamento de Seguridad Pública de Arizona.

Este año, las cámaras remotas han detectado a casi 10 mil inmigrantes indocumentados que cruzan ilegalmente la frontera de Arizona, según datos compartidos por la Oficina del Alguacil. Eso es significativamente más alto que los dos últimos años combinados.

Las últimas cifras mensuales disponibles, muestran grandes diferencias en el tráfico de migrantes durante el último año. En octubre del 2019, las cámaras captaron a 617 migrantes que cruzaban la frontera; este año detectaron 2 mil 544 migrantes durante ese mismo mes. En septiembre del 2019, las cámaras captaron arriba de 398 migrantes en comparación con los 2 mil 192 en septiembre del 2020.

Las cifras de la policía de Douglas reflejan una tendencia similar.

Desde julio y hasta mediados de noviembre, el Departamento de Policía registró las detenciones de 180 inmigrantes indocumentados por agentes de la Patrulla Fronteriza dentro de los límites de la ciudad. En comparación, los agentes realizaron un total de 18 arrestos de migrantes durante el mismo período en 2019, según la oficial Jamilette Barrios, portavoz de la policía de Douglas, Arizona.

Un camión cisterna rocía agua en Geronimo Trail Road al este de Douglas el 13 de agosto de 2020. El camino de tierra pasa por un conocido corredor de contrabando de personas y se ha ensanchado y aplanado para acceder a los sitios de construcción del muro fronterizo, pero los contrabandistas también usan el camino.

Ambos departamentos, junto con la policía de Sierra Vista, han informado un aumento en las llamadas a sus jurisdicciones con casos que involucran a migrantes indocumentados, desde agencias de asistencia para ayudar a la Patrulla Fronteriza a responder a informes de allanamiento de morada y otros delitos locales.

Migrantes puestos en peligro

A medida que aumenta la actividad del tráfico de personas en el sur de Arizona, los traficantes ponen en peligro la vida de los migrantes. El cambio de los grupos criminales hacia rutas más riesgosas y formas que buscan evitar la detención han resultado en heridos e incluso muertes.

Investigaciones de Seguridad Nacional apuntan que se ha visto un aumento del uso de armas de fuego en Arizona por parte de los contrabandistas, vehículos sobrecargados y un incremento en las escapadas de las fuerzas del orden, a veces utilizando vehículos robados.

La Patrulla Fronteriza reconoce que los contrabandistas se adaptan rápidamente a las políticas cambiantes de los Estados Unidos a lo largo de la frontera suroeste. Una constante, según Villareal, es su desprecio por la vida humana.

"Creo que el verdadero elemento central de la maldad son los contrabandistas", afirmó. "No les preocupa el bienestar de las personas a las que trafican".

En lo que va del 2020, en el sur de Arizona se han registrado la recuperación de 205 restos de migrantes, según la Oficina del Médico Forense del Condado Pima, que rastrea las muertes de migrantes en el sector de Tucson.

Eso hace que el presente año, sea el tercero más mortífero para los migrantes en la frontera entre Arizona y México desde que el médico forense comenzó a recopilar los datos en el 2000. Con un mes completo restante del año, está a una distancia sorprendente para superar el récord del 2010 de 222 cuerpos encontrados en un solo año.

La mayoría de las recuperaciones fueron restos óseos o cuerpos de migrantes que murieron por exposición a los elementos, especialmente con el calor que fue récord este año.

El Dr. Gregory Hess, el médico forense en jefe, aseguró que los migrantes también mueren de otras formas al cruzar por el desierto.

"Casi todos los años, algunas personas que mueren perseguidas por la Patrulla Fronteriza, o se trampan en las púas o algo así, o derrapan el vehículo para tratar de evitar la aprehensión", dijo.

Uno de esos incidentes ocurrió el 2 de junio, cuando una persecución a alta velocidad cerca de la frontera del estado de Nuevo México, al este de Douglas, terminó con la muerte de un migrante de 44 años y un presunto contrabandista de 17 años.

La minivan que conducía el adolescente con cuatro migrantes adentro, se volcó varias veces tras evitar los picos de desinflado de los neumáticos que los agentes que lo perseguían habían colocado. Los otros tres migrantes sufrieron heridas. Uno de ellos recibió soporte vital, pero sobrevivió, según mostraron los registros judiciales.

De los 205 restos de migrantes recuperados en lo que va de año, al menos 11 de las personas murieron por traumatismos contundentes u otras lesiones no relacionadas con la exposición a los elementos, según datos proporcionados por el médico forense.

El caso más reciente es el de un migrante de 25 años que se cayó el 23 de septiembre, al intentar escalar el muro fronterizo cerca de Douglas. Fue trasladado a un hospital de Tucson, donde murió unas semanas después.

Este tipo de muertes continuará, afirmó Hess.

"Independientemente de lo que hagan en la frontera, la gente seguirá encontrando una forma de cruzar", señaló. "Viajan millas y millas con la intención de entrar a los Estados Unidos. Y lo harán. No existe tal cosa como una barrera infranqueable. Así que seguirá ocurriendo mientras la gente continúe cruzando por aquí".

Osorio, el investigador y experto en violencia del crimen organizado, dijo que a medida que se vuelve más difícil el contrabando de personas y drogas a través de la frontera, las redes criminales están tratando de maximizar los recursos.

Una forma es aumentar el precio para pasar a las personas de contrabando. Esos costos ya habían aumentado antes de la pandemia. Desde entonces, probablemente han aumentado aún más, expuso Osorio.

La otra opción es pasar de contrabando a grupos más grandes para aumentar las ganancias, lo que puede ayudar a explicar la proliferación de casos que involucran a grupos apretados de migrantes en vehículos.

"Se obtiene más dinero traficando de 20 a 30 personas, en lugar de una o dos", dijo Osorio.

Una pandemia que afecta los juicios

El tráfico de personas es un delito federal que se castiga hasta con 10 años de prisión y una multa de hasta 250 mil dólares. Pero dada su naturaleza fugaz, existen desafíos para enjuiciar a los contrabandistas. El principal de ellos es hacer un arresto.

Muchas veces, especialmente en incidentes cerca de la frontera, los traficantes buscarán la seguridad corriendo o conduciendo de regreso a México, abandonando a los migrantes según sea necesario.

Otras veces, conducirán a los agentes y oficiales en persecuciones peligrosas a través de comunidades fronterizas, con velocidades que a veces alcanzan las 136 millas por hora, según los registros judiciales que describen una persecución a alta velocidad el 6 de noviembre. El conductor había intentado evadir un puesto de control de inmigración cerca de Elfrida, al norte de Douglas.

Chocó su camioneta en un barranco empinado. No se reportaron heridos importantes, pero los agentes detuvieron a 15 inmigrantes indocumentados apretujados dentro del camión. El conductor ahora enfrenta dos cargos por delitos graves de contrabando.

Las agencias de aplicación de la ley en el sur de Arizona dijeron que están viendo más casos de un gran número de migrantes empaquetados en vehículos más pequeños, como parte de un aumento en el tráfico de personas por las restricciones pandémicas en la frontera.

Los fiscales federales pudieron acusarlo gracias a los nuevos protocolos que la Fiscalía de los Estados Unidos en Arizona desarrolló en abril, en respuesta a los cambios en el sistema penal por causa del COVID-19.

"Los juicios de inmigración son una de mis prioridades y algo muy necesario para nuestra oficina debido a nuestra ubicación en la frontera suroeste", señaló al periodico Arizona Republic, Michael Bailey, el fiscal federal de Arizona. "Pero el virus probablemente ha impactado en la persecución del contrabando más que cualquier otra cosa".

El problema surge de la confianza de los fiscales federales en el uso de los testigos materiales para demostrar más allá de toda duda razonable, que el presunto contrabandista sabía que las personas que transportaban se encontraban en el país ilegalmente. A menudo, estos testigos son los migrantes a quienes supuestamente el acusado estaba traficando.

Las órdenes judiciales para prevenir la propagación del COVID-19 en Arizona, limitaron el transporte de acusados y testigos a los juzgados del estado, lo que supuso un golpe potencial para los fiscales.

Además, las restricciones pandémicas redujeron las operaciones en los juzgados federales en todo el país.

Brown, quien supervisa las investigaciones sobre el tráfico de personas en las seis oficinas de Investigaciones de Seguridad Nacional en Arizona, afirmó que esas restricciones presentan desafíos adicionales para perseguir a los presuntos contrabandistas.

"Eso a veces obstaculiza nuestra capacidad para presentar cargos o presentar acusaciones ante un gran jurado. Hemos tenido que posponer algunas de esas actividades", dijo.

En respuesta a esos desafíos, Bailey aseguró que su equipo trabajó con la Patrulla Fronteriza para establecer nuevos protocolos que aseguren que los agentes registren cualquier evidencia para demostrar la culpabilidad de los presuntos contrabandistas, de modo que no se necesiten testigos materiales para testificar en la sala del tribunal.

"Podría ser algo tan sencillo como una confesión, podría ser que los contrabandistas observados tomaron una acción evasiva, podría ser que el contrabandista tenga personas escondidas de alguna manera en el vehículo", expuso Bailey. "Todo ese tipo de cosas son útiles para probar el conocimiento de los traficantes sobre el estatus migratorio de las personas que transporta".

Según los nuevos protocolos, los fiscales de la Fiscalía de los Estados Unidos en Arizona, han presentado cargos federales en 160 casos de presunto tráfico de personas.

El tribunal ha otorgado a los fiscales el uso limitado de testigos materiales, especialmente en casos con circunstancias extraordinarias, como los tres contrabandistas acusados, que a principios de este mes retuvieron a siete migrantes dentro de la habitación del motel en Nogales, Arizona.

Todos los ojos puestos en la administración entrante

Por ahora, la gran pregunta en la mente de las fuerzas del orden y los expertos en tráfico de personas es qué sucederá en los próximos meses, especialmente con una administración entrante que se ha comprometido a cambiar las prioridades de inmigración y el control fronterizo.

Brown dijo que sus investigadores continuarán construyendo las redes de contrabando en la frontera como parte de un esfuerzo por perseguir a los que toman las decisiones clave, en lugar de a los guías que van a pie y sus colaboradores.

"Algunas de las regulaciones implementadas como resultado de la pandemia, remociones del Título 42 ... si eso debe ser rescindido, si la pandemia desaparece, no estoy seguro de cómo se resolverá", dijo.

"Porque lo que estamos viendo es que debido a esos cambios rápidos, tenemos más personas que están haciendo dos, tres, cuatro intentos".

A medida que los tribunales vuelvan a abrir, más migrantes que intenten cruzar la frontera después de ser atrapados, pasarán tiempo en la cárcel por cargos de reingreso ilegal antes de ser devueltos, posiblemente reduciendo las tasas de reincidencia, dijo.

Osorio señaló que el deterioro de las condiciones económicas en México y América Latina provocadas por la pandemia, junto con las preocupaciones existentes sobre la pobreza y la violencia, se están alineando para producir grandes oleadas de migrantes que intentarán llegar a Estados Unidos en el futuro cercano.

Sin las tácticas de mano dura del presidente Donald Trump para presionar a México para que detenga estas oleadas de migrantes antes de que lleguen a su frontera compartida, agregó, queda por ver cómo responderán el presidente entrante Joe Biden y el gobierno mexicano.

"Sabemos que es sólo cuestión de tiempo antes de que tengamos una masa crítica con la gente acumulada", dijo.

Joe Biden durante una entrevista de '60 Minutes 'con Norah O'Donnell.

Los funcionarios fronterizos estadounidenses confían en los muros fronterizos recién construidos, una vez terminados, para ayudar a detener el flujo de tráfico de drogas y personas a través de la frontera entre Estados Unidos y México.

Dannels, el alguacil del Condado Cochise, expuso que si la historia es una indicación, los desafíos permanecerán en las comunidades fronterizas como la suya.

"Todavía van a encontrar formas de cruzar", dijo. "Ellos también han atravesado la valla ... Entonces, nuevamente, simplemente algo me dice que no importa lo que coloquemos allí, habrá un desafío para colarse".

Traducción: Alfredo García