Toda la energía del partido se centra en una base muy activa que pide un seguro de salud único, un salario mínimo de 15 dlls. y el control de armas

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ATLANTA – Conor Lamb y Doug Jones ofrecen al Partido Demócrata un modelo bien definido de cómo sacar resultados en terreno republicano: Hay que enfocarse en la economía, no en las armas, la inmigración ni el presidente Donald Trump.

Pero eso no será fácil cuando buena parte del partido siente un enorme fervor en torno a esos temas.

A medida que se acercan las elecciones de mitad de término, programadas para noviembre, el partido fue convulsionado por las victorias de elementos moderados en territorio del presidente Donald Trump. Pero toda la energía del partido está en la izquierda, en una base muy activa que pide un seguro de salud único, un salario mínimo de 15 dólares la hora y la prohibición de la venta de ciertas armas y municiones. Encontrar un equilibrio entre las demandas de la base y las posturas moderadas que tan buenos resultados están dando será el principal objetivo del partido.

El gran desafío demócrata es dar pelea en 75 distritos que Trump ganó en el 2016 para ver si pueden tomar el control de la Cámara de Representantes y retener diez bancas en el Senado en estados que se llevó el presidente.

La mayoría de los distritos en juego son más accesibles para los demócratas que el que ganó Jones en Alabama, donde Trump triunfó por 30 puntos porcentuales, y el de Lamb en Pensilvania, donde Trump triunfó por 20 puntos. Lamb aventaja por menos de 700 votos a su rival republicano, pero todavía no se declaró un ganador.

El tema del tono, el énfasis y las políticas domina los debates de los demócratas, que necesitan conquistar 24 bancas republicanas para tomar el control de la cámara baja y aspiran a revertir el equilibrio de fuerzas en el Senado, donde los republicanos tienen ventaja de 51-49.

Nancy Pelosi, quien encabeza el bloque demócrata de la Cámara de Representantes, dice que se exageran las divisiones entre los dos bandos.

“No es una cuestión de ideología. Nosotros creemos en las familias trabajadoras y eso es lo que nos une”, declaró a la Associated Press. “Para ganar, debemos tener un mensaje económico”.

Los republicanos admiten que el desempeño de Lamb en Pensilvania esta semana es un llamado de atención. Pero al mismo tiempo aseguran que Lamb y Jones, que ganó su banca en el Senado el año pasado, fueron candidatos inusuales, que competían en elecciones especiales en las que la participación es imprevisible, contra candidatos republicanos débiles y que, lo que es más importante, sobrevivieron ilesos a las primarias.

Es de prever que muchos aspirantes demócratas enfrenten batallas más reñidas en su propio partido.

Es posible que se presenten muchos casos como el del 2do distrito de Nueva Jersey, donde el republicano Frank LoBiondo deja su banca en el Senado y el aparato partidario demócrata apoya al senador estatal Jeff Van Drew, que está acostumbrado a ganar en territorio republicano.

El ala liberal del partido, no obstante, pinta a Van Drew como un partidario de la Asociación Nacional del Rifle. Además estuvo a favor de ciertas restricciones al aborto. Sus detractores apoyan a la maestra jubilada Tanzie Youngblood, que está a favor de las restricciones a la venta de armas y el derecho al aborto.

“Los progresistas tienen que rescatar al partido, porque de lo contrario vamos a estar representados por republicanos disfrazados de demócratas”, afirmó Youngblood. Agregó que los líderes demócratas están “desconectados de la base del partido”.

El propio Lamb podría tener que enfrentar la misma disyuntiva que los demás. En Pensilvania hubo una redistribución de distritos electorales y le han salido dos rivales en el Partido Demócrata, incluido un prominente abogado que está más a la izquierda que él en torno a temas como las armas y la salud.

La historia reciente de los republicanos podría ofrecer algunas lecciones a los demócratas. Los republicanos fueron impulsados por victorias del tea party en el 2009 y el 2010 y conquistaron la Cámara de Representantes y una cantidad de legislaturas estatales en todo el país. Pero candidatos de ese movimiento le costaron bancas que podían haber ganado en el Senado durante el gobierno de Barack Obama. Y los candidatos que llegaron a la cámara baja en el 2010 a menudo han impedido que los republicanos aprobasen leyes importantes.

Esa dinámica hace que el propio líder del bloque republicano en la Cámara de Representantes Paul Ryan sea blanco de agresivos ataques de dos demócratas que le apuntan a la banca de su distrito en Wisconsin, donde Trump ganó con el 53% del voto.

Ambos –Cathy Myers y Randy Bryce– exponen puntos de vista liberales.

 

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