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Bomberos de Glendale usaron 'fuerza excesiva'

Matthew Casey
The Arizona Republic
James Murillo, de 30 años de edad.
  • La investigaci%F3n no recomend%F3 disciplina espec%EDfica para los bomberos en cuesti%F3n.
  • El departamento puso a los cuatro bomberos en permiso administrativo y luego los reasignaron a otras divisiones.

Dos bomberos de Glendale usaron fuerza excesiva cuando golpearon a un paciente que transportaban de su casa al hospital en octubre pasado, determinó una investigación interna dada a conocer recientemente.

La investigación concluyó que el capitán Sean Alford y el bombero Danny Padilla amenazaron y maldijeron a James Murillo, de 30 años, y a su familia. Las infracciones violaron las pólizas de la ciudad y el Departamento de Bomberos.

Oficiales de Glendale, quienes realizaron la investigación no recomiendan disciplina específica para Alford y Padilla. El incidente fue parcialmente grabado por video el 26 de octubre afuera de una vivienda cerca de las Avenidas Glendale y 83.

Daniel Dowell, un vecino, subió un video a YouTube en donde se muestra sólo el 75 por ciento de los hechos, ya que no hay imágenes cuando Murillo golpea a su padre y al capitán Alford antes de ser agredido por los bomberos.

Alford y Padilla trataron de contener a Murillo después que éste golpeara a su padre, pero éste tuvo una mano libre y la usó para golpear al capitán de bomberos en la nariz. El golpe fue con tal fuerza que los lentes, radio y máscara se cayeron al piso, concluyó la investigación.

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Murillo dijo a los investigadores que quiso pelear y hacer daño a los bomberos para que no lo llevaron al hospital, pero oficiales de la ciudad concluyeron que Alford y Padilla violaron las pólizas de acoso laboral, conducta de los empleados y órdenes generales del departamento, señala la investigación.

Mark Burdick, jefe de los bomberos de Glendale, declinó a comentar sobre la investigación porque el proceso de disciplina continúa.

"Cada bombero y paramédico en Glendale están emocionados para volver a hacer lo que hacemos mejor que nada y eso es de servir los residentes de Glendale y mantener su seguridad", enfatizó Joe Hester, presidente de la organización Glendale Fire Fighters.

Los hechos

El capitán Alford, los bomberos Padilla y Daniel Wolters y el Ingeniero/Paramédico Casey Clark respondieron a la casa de Murillo, ubicada en el 8300 W. Ocotillo Road después de que recibieron un reportaje de que éste tenía una sobredosis de medicación, aseveró la investigación.

Asimismo concluyó que Wolters y Clark no cometieron una infracción de póliza.

Cuando el equipo de bomberos llegó a la casa, la familia de Murillo explicó su historia médica y la enfermedad mental que padece. Murillo les dijo a los bomberos que peleó con su padre ese mismo día y todavía estaba enojado, declaró la investigación.

Ellos usaron tres correas – encima de los pies, del muslo y el cinto – para sujetar a Murillo a una camilla mientras que lo llevaron al hospital, confirmó la investigación.

Murillo golpeó a su padre cuando los bomberos lo sacaron de la casa en la camilla. Padilla estuba en el lado derecho de Murillo y agarró a su brazo. Alford, en el lado izquierdo, y le dijo que se calmara, pero éste usó su mano izquierda para golpear a Alford.

Una foto del video cargado a YouTube muestra el supuesto abuso por parte de los bomberos de Glendale.

Por las acciones de Murillo, y para tratar de tranquilizarlo, Alford y Padilla lo golpearon cinco o seis veces. Murillo no paró y trató de embestir a Padilla, lo que provocó que la camilla se volteara, señaló la investigación.

La grabación capturó lo que siguió cuando el padre, Raúl, empezó a maldecir a los bomberos y los desafió a una pelea. La policía de Glendale dijo que el atacó a un bombero durante el altercado.

Burdick se disculpó por como hablaron los bomberos en una conferencia de prensa cuatro días después del incidente.

"Ese lenguaje fue ofensivo, por cual sea normativo", señaló Burdick en octubre. "Yo sé esto porque yo también fuí ofendido cuando lo oí".

Oficiales de la ciudad señalaron que Alford amenazó a Murillo y la vida, salud y bienestar de sus padres cuando ellos trataron a interceder. También concluyeron que Alford tuvo la intención de tomar represalias en lugar de defenderse, en parte, porque Murillo sólo tuvo una mano libre cuando lo golpeó. Además determinaron que el capitán debió alejarse de la camilla para que sus colegas pudieran contener a Murillo.

"El capitán Alford exhibió un juicio pobre de como responder las acciones de un paciente, ya que el sabía que estaba mentalmente inestable", señaló la investigación.

Padilla dijo a investigadores que Murillo le pegó en el pecho con una golpe de revés y que el golpeó a Murillo porque tuvo miedo por su seguridad.

Oficiales de la ciudad determinaron que "… el Sr. Padilla no tiene bases racionales para afirmar que respondió 'por miedo a su vida' o para 'protegerse él y su equipo'".

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El departamento puso a los cuatro bomberos en permiso administrativo y luego los reasignaron a otras divisiones.

La policía de Glendale presentó cargos de asalto agravado contra Murillo y su padre, pero el fiscal del condado Maricopa declinó enjuiciar a los dos.

Pelear o amenazar viola a la póliza de acoso laboral y sancionable, la cual incluye terminación. La investigación no recomienda una corrección específica para Alford y Padilla, pero sugiere que ellos reciban una acción disciplinaria.

No está claro cuando la penalización será revelada al público. Oficiales de la ciudad declinaron a comentar hasta que los bomberos tengan su proceso debido, señaló Julie Watters, directora de comunicaciones para Glendale.

"El período del proceso puede durar de dos semanas hasta varios meses porque cada caso crea un escenario diferente", agregó Watters.