SUBSCRIBE NOW

Rubio y McCain se distancian de sus posturas previas sobre la reforma

EFE
Marco Rubio y John McCain, senadores de EU.


WASHINGTON, D.C.-- Los senadores republicanos Marco Rubio y John McCain, dos de los miembros más destacados de la bancada conservadora en el Grupo de los Ocho, alejan cada vez más sus posturas del proyecto de ley para una reforma migratoria integral que ellos mismos auspiciaron hace un año en la cámara alta.

Aunque no han manifestado su oposición directa al texto que fue aprobado por el Senado en junio de 2013, los dos legisladores se han ido distanciando de las posturas más sensibles con los inmigrantes, para acercarse a las reivindicaciones reiteradas de los más conservadores de la Cámara Baja, encargados de bloquear su propia ley.

El hecho de que el Congreso no haya sido capaz de consensuar este año una reforma migratoria integral, principalmente a causa de los bloqueos del ultraconservador Tea Party, ha hecho que el presidente Barack Obama anuncie medidas unilaterales que alivien de manera temporal a los inmigrantes que sufren la falta de soluciones para un sistema que todos coinciden en calificar de "roto".

En este sentido, el senador republicano por Florida Marco Rubio advirtió hoy a Obama de que si actúa de manera unilateral sobre las deportaciones, una medida que muchos aventuran que tomará a finales del verano, su decisión cerrará las puertas para que se apruebe "una reforma migratoria real".

"Sinceramente, creo que si podemos poner la inmigración ilegal bajo control y modernizar nuestro sistema de inmigración legal, entonces el pueblo estadounidense y la mayoría de sus representantes en el Congreso estarían dispuestos a tratar razonable y responsablemente a los millones de personas que están en esta nación de manera ilegal", dijo el senador en una carta al mandatario.

"No va a ser fácil. Y no va a ser unánime. Pero si podemos lograr un progreso real en detener la ola de inmigración ilegal, estoy convencido de que tendremos el apoyo necesario para hacer frente a este grave problema de una vez por todas", agregó.

El senador reconoció las presiones que está recibiendo Obama por parte de los grupos activistas proinmigrantes para otorgar un estatus a las familias de los "soñadores" que les permita protegerse de la deportación, pero le advirtió de que primero deber tomar medidas para asegurar más la frontera, como reclaman los ultraconservadores.

"Tenemos que asegurarle al pueblo estadounidense que la frontera es segura", insistió por su parte McCain en una entrevista con un medio de su estado, Arizona, en la que dijo que "la gente ya es muy escéptica sobre las promesas que se han hecho" en este sentido.

McCain instó así a que se logre "el 90 por ciento del control efectivo" de la frontera antes de hacer cualquier otra reforma al sistema de inmigración, el gran argumento de los opositores a lograr una reforma integral que contenga algún tipo de camino a la legalización o la ciudadanía para los más de 11 millones de inmigrantes ilegales que se calcula hay en el país.

Este discurso sobre la seguridad fronteriza adquirido por los dos legisladores choca con el propio texto que auspiciaron, que contiene medidas de fortalecimiento de la frontera que casi duplicarían la "fuerza de la patrulla fronteriza actual a unos 40.000 agentes", así como la construcción de 700 millas de valla en la frontera sur".

El Partido Republicano ha sucumbido en las últimas semanas a las presiones del ala más conservadora, como demostró el intento de revocación de la Acción Afirmativa (DACA) aprobada en la Cámara Baja antes del receso de verano y que, a sabiendas de que estaba muerta de antemano, cristalizó el mensaje a favor de las deportaciones que quiere enviar el Tea Party.