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"Fatiga de compasión" entre los activistas que luchan por los inmigrantes

EFE


Las frustraciones por la ausencia de una reforma migratoria y los constantes desafíos para ayudar a inmigrantes y refugiados han comenzado a causar problemas psicológicos, físicos y hasta sociales

Denver (CO).-Las frustraciones por la ausencia de una reforma migratoria y los constantes desafíos para ayudar a inmigrantes y refugiados han comenzado a causar problemas psicológicos, físicos y hasta sociales en los activistas dedicados a ayudarles, advirtió hoy una psicóloga experta en el tema.

Según la doctora Shaayestah Merchant, cada vez son más las personas "comprometidas a servir a los inmigrantes" que enfrentan lo que se denomina "fatiga de compasión", una serie de síntomas, también llamados "traumas secundarios" o "traumas vicarios" que afectan el funcionamiento normal de quienes buscan ayudarles.

"Comencé a notar el problema hace cinco años, pero creo que se ha acentuado recientemente. Antes, los proveedores de servicios a inmigrantes me enviaban pacientes. Ahora, ellos mismos vienen como pacientes. Eso me preocupa", comentó a Efe Merchant, fundadora de Essential Dialogues, una práctica privada de psicoterapia en Denver (Colorado).

Merchant, originaria de la India, trabaja en el Centro Médico para Veteranos y en el Centro de Salud Mental de Denver y colabora en un programa de ayuda para víctimas de violación.

A la vez, Merchant ofrece servicios para inmigrantes que padecen de problemas mentales o psicológicos precisamente como consecuencia de la experiencia de cambiar de país de esta manera y que en muchas ocasione resulta forzada por experiencias traumáticas en los países de origen de esas personas.

Según Merchant, para tratar a esos inmigrantes, además de la formación profesional, se necesita una preparación personal. Y es allí donde muchos proveedores de servicios para inmigrantes descubren sus propias limitaciones.

"Cuando les pregunto qué hacen para prepararse para sus trabajos y para cuidarse a ellos mismos la mayoría no tiene respuesta", dijo Merchant.

"Es un creciente problema. Todos los días trabajamos con esmero, pero nos descuidamos a nosotros mismos y eso es algo que nos afecta no solamente a nosotros sino también a nuestros clientes", agregó.

La "fatiga de compasión" que experimentan los que quieren ayudar a otros es "el precio de preocuparse por otros", puntualizó Merchant, que indicó que esta situación surge como resultado "del efecto acumulativo y repetitivo de ser expuesto a historias traumáticas".

En el caso específico de quienes trabajan con inmigrantes, las frustraciones por la falta de una reforma migratoria, que sigue atascada en la Cámara de Representantes federal, controlada por los republicanos, más la crisis por la llegada de miles de migrantes menores de edad sin acompañamiento de adultos parecen haber abrumado a estos activistas.

Además, dijo Merchant, la fin del verano marca el inicio de la etapa del año, hasta las fiestas navideñas, en la que más trabajo tienen las organizaciones caritativas, ya que es cuando más pedidos de ayuda reciben.

Y a nivel local, los problemas con la nueva ley de Colorado (vigente desde el pasado 1 de agosto) para otorgarles licencias de conducir a inmigrantes sin presencia legal en el país han hecho que miembros de organizaciones proinmigrantes deban trabajar gran cantidad de horas extras para educar a los inmigrantes sobre cómo prepararse para gestionar ese documento.

Ante esa situación, muchas personas dedicadas a ayudar a otros pierden el deseo de seguir haciéndolo, o se retiran de la práctica, o comienzan a tener problemas con sus cónyuges o parejas, o se aislan.

"La fatiga de compasión no es ninguna debilidad, pero tanto se nos exige ser fuertes que hasta dejamos de prestar atención a nuestro propio cuerpo y de responder a nuestras propias necesidades", comentó Merchant.

La doctora trabaja con la Red de Colorado de Proveedores de Servicios para Inmigrantes, que agrupa a unas 500 personas para capacitar a esos activistas para que ellos detecten en sí mismos los síntomas de "fatiga de compasión" antes de que la situación requiera de algún tipo de tratamiento psicológico o de consejería.

"No hay una sola manera de responder a los difíciles desafíos de la vida", aseveró Merchant, pero, dijo, la práctica diaria de cortos ejercicios de relajación, respiración y meditación puede resultar de mucha ayuda para quienes trabajan con inmigrantes y refugiados.