LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

NOGALES, Arizona-- Con las manos aferradas a un cerco de malla ciclónica, los ojos llorosos, y buscando con la mirada algún indicio de esperanza que defina cuál es su situación, cientos de niños migrantes se encuentran recluidos en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza en Nogales, Arizona.

A las 11am se abrieron las puertas de hierro negro, para dar paso a un recorrido conducido por el agente de la patrulla fronteriza M.L Qualia, quien por medio de un alta voz detallaba las áreas donde se ubicaban los menores.

Separadas por mallas de alambre y con un fuerte dispositivo de púas en la parte superior, donde se observaban pelotas ponchadas, los niños y adolescentes se encontraban recostados sobre colchonetas verdes militares y aferrados a un pedazo de plástico metálico que funge de cobija.

Estos niños migrantes, que la mayoría provienen de Centroamérica, están a la espera de ser deportados, mientras se encuentran encerrados en centros de detención donde se les brindan servicios precarios, que apenas cumplen con los estándares de humanidad.

Repetición automática
Mostrar Miniaturas
Mostrar Subtítulos

Las áreas, que se encuentran separadas como jaulas, están clasificadas por números, donde se separan los niños de los adolescentes y las mujeres de los hombres.

De acuerdo a la información detallada por Qualia, se les brindan las res comidas al día, que comprenden burritos, arroz, frijol, pollo y tortillas de maíz, que son las que prefieren los menores.

En el área del exterior acondicionaron cinco camiones donde se encuentran las duchas, que también se encuentran designadas por sexos.

A la entrada, cientos de mochilas, bolsas de plásticos con las pertenencias de los retenidos se encuentran en anaqueles, cruces de San Benito, escapularios, ositos de peluche, hasta un frasco lleno de granos de frijol fueron consignados a los menores.

Dentro, son registrados por su nombre y lugar de origen, algunos portan ropa donada, otros se les uniforma con un short azul marino y una camiseta blanca.

Se les saca una vez al día de 45 minutos a una hora, el resto del día permanecen en las celdas, con una televisión para los grupos que alcanzan los sesenta niños por área.

Del número de menores, Qualia dijo no saber a cuanto ascendía, ya que constantemente llegan menores y salen de los centros.

CLOSE

Recorrido de medios, en albergues de niños centroamericanos.

Contacte al reportero: beatriz.limon@lavozarizona.com

Sígala en Twitter: @Betylimon16

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://www.lavozarizona.com/story/inicio/2014/06/18/esperanzas-tras-las-rejas/10804743/