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El cantante mexicano José José, falleció este sábado 28 de septiembre a los 71 años de edad, víctima de un adenocarcinoma de páncreas en un hospital del sur de la Florida.

“El Príncipe de la Canción”, quien sumaba más de 50 años de carrera artística, estaba radicando en Miami, Florida, al cuidado de su hija Sara Sosa, luego de que ella se lo llevara de la Ciudad de México, en febrero de 2018, al estar convaleciente de después de estar internado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”,  donde estaba siendo atendido de forma integral. 

Pese a que había trascendido su gravedad, supuestamente decidió vivir sus últimos en total reclusión, y solo su hija Sara Sosa tiene la verdad, por ello, sus dos hijos mayores, Pepe y Marysol Sosa, estaban ya demandando legalmente el poder verlo, porque su hermana no se los permitía, supuestamente, a pedido del cantante. 

MÁS: Fallece el cantante José José

Incluso, el mismo José José, a través de su cuenta de Twitter, hace algunos meses escribió que “se encontraba bien”, negando estar grave, debido al agresivo cáncer de páncreas, por el que finalmente perdió la vida.

Gran ídolo

Triunfos, alegrías y desgracias, enmarcaron la vida y la carrera de José Rómulo Sosa Ortiz, quien adoptó el nombre artístico de José José, por su propio nombre y por el de su padre, de quien heredara la gran voz que tenía.

Nació el 17 de febrero de 1948 en la calle de Artes, en la Ciudad de México. Creció en la colonia Clavería, en el seno de una familia de clase media baja. Sus padres, el tenor José Sosa y la concertista de piano Margarita Sosa, le heredaron su gusto por la música clásica, no imaginando nunca que se convertiría en uno de los cantantes populares más exitosos y queridos de México, en el único mexicano que se ha ganado un lugar en la “nobleza”  al ser llamado “El Príncipe de la Canción”, no sólo por su enorme corazón, sino principalmente por su estatura como artista.

De talento vocal único, barítono Martin, sensible, intenso y muy vulnerable, José José llegó a la cima del éxito, para después caer estrepitosamente en medio de una situación emocional extrema, sumido en el alcoholismo y las drogas, ganó todo, pero igual lo perdió todo, aunque siempre conservó la idolatría del público, que lo respetó y aplaudió, aún cuando había perdido su gran voz. 

A la par de su exitosa carrera, estuvo al borde de la muerte en varias ocasiones, pero gracias a la ayuda y al amor de un grupo de verdaderos amigos, logró rehabilitarse, salvarse, ponerse de pie, trabajar y luchar por recuperar su salud y su gran voz, lo que ya no logró, pues en los últimos años, diversas enfermedades, sobre todo problemas pulmonares. no le permitían respirar adecuadamente.

Nace un Príncipe

José conoció de su pasión por la música desde muy niño, contagiado por sus padres, él, un prestigiado cantante de ópera, y ella, concertista de piano.

Recordaba que conocía de ópera, por los discos y la carrera de sus padres, y aunque nunca aprendió a leer partituras, se aprendía las arias y las cantaba en la Iglesia de la colonia, sin que sus papás lo supieran. Supo que lo hacia bien, porque al final de las misas, todos lo felicitaban.

A los 15 años, en 1963, además de cantar, ya tocaba el piano, la guitarra y el contrabajo y junto con sus amigos formó un trío con el que daban serenatas en Clavería, ganaban poco o nada, y él necesitaba llevar colaborar en su casa, por lo que en una serenata que dieron, aceptó la invitación de una secretaria de discos Orfeón, quien le propuso hacer una prueba en la disquera, porque cantaba muy bonito.

En 1965 hizo la prueba y logró un contrato por dos años, en los que grabaría un sencillo por año. Así lo hizo, pero su estilo y su gran voz se perdieron en la moda de aquel momento. Regresaría entonces a intentar ganarse la vida en un grupo, formando con su primo y un amigo Los Peg, con lo que duró tres años trabajando.

Sería a base de paciencia, que en 1969 logró un contrato con RCA Víctor. Naciendo entonces José José, doble, porque quería hacer también un homenaje a su padre, recién fallecido en ese momento.

Llegó entonces la grabación de “La Nave del Olvido”, su primer tema que se escucharía a nivel nacional. Eran los últimos meses de 1969.

Sin embargo, América Latina lo descubriría  el 25 de marzo de 1970, el día de la gran final del II Festival de la Canción Latina. Ese día, José José catapultaría su fama a nivel internacional interpretando magistralmente “El Triste”, de Roberto Cantoral, que puso al público de pie, ovacionándolo por largos minutos. Pese a que quedó en segundo lugar, porque el festival era de canciones, no de intérpretes, el escándalo fue mayúsculo y de gran trascendencia, logrando con su interpretación, la admiración y el cariño del publico hasta su muerte.   

A partir de aquel histórico momento, su carrera fue en ascenso constante, decenas de discos y éxitos lo posicionan como el mejor intérprete de su generación y de muchas por venir; temas como “Gavilán o Paloma” y “Amar y Querer”, extienden su prestigio a toda América, Estados Unidos y España, llegando incluso su fama y canciones a países asiáticos.

En la década de los 80, grandes compositores lo buscan para darle sus temas y disco tras disco aumenta su popularidad hasta llegar a un gran momento con el álbum “Secretos”, producción a cargo del prestigiado compositor español Manuel Alejandro, convirtiéndose en uno de los discos más vendidos por un cantante de habla hispana, tan sólo en México vendió más de 4 millones de copias.

En más de 50 años de carrera, José José grabó más de 400 canciones en aproximadamente 35 álbums, logrando éxito con más de 100 sencillos que se han convertido en clásicos, sumando ventas de  más de 50 millones de discos.

José José es considerado como uno de los cantantes más importante de la música romántica, cuyo legado lo hizo merecedor de una Estrella del Paseo de la Fama en Hollywood, premios GRAMMY®, Lo Nuestro, Billboard y numerosos reconocimientos a nivel mundial.

Actor natural

Luego de su gran éxito con “El Triste”,  el cine lo recluta para protagonizar cintas como “Buscando una Sonrisa” (1971), “Un Sueño de Amor” (1972), al lado de Verónica  Castro; y “La Carrera del Millón”,  encontrando en él a un actor muy natural que daba gran taquilla, sin embargo, el desarrollo de su carrera musical no le permitió dar continuidad a esta faceta artística.

Sería hasta una década después, cuando ya se encontraba con graves problemas económicos y ya rehabilitado en una primera etapa de su alcoholismo, que firma un contrato con el productor cinematográfico Carlos Amador para protagonizar su cinta biográfica titulada “Gavilán o Paloma”, con gran éxito de taquilla, porque mostró realmente la historia de su vida.

Luego de este afortunado regreso al cine, Carlos Amador lo contrató para dar vida al celebre compositor yucateco Álvaro Carrillo en la cinta biográfica “Sabor a mi”. Ya en 1995, protagonizó “Perdóname Todo”, en la da vida a un cantante que pierde todo por el alcoholismo.  Tendría después tres actuaciones más en la pantalla grande, una de ellas en “Sueño” (2005), al lado de John Leguizamo.

En televisión su trabajo como actor llegó hasta 2006 cuando la productora Rosy Ocampo lo llamó para la telenovela “La fea más Bella”, donde dio vida al padre de la protagonista. Sin embargo, pese a su buena actuación y a la admiración del público, ya no pudo darle continuidad a este trabajo, porque sus problemas pulmonares, afectaron su voz. Incluso, en “La fea más Bella”, en la mayoría de las escenas tuvieron que hacer un doblaje de su misma voz, pero previamente remasterizada, para que se escuchara bien. 

Éxito, alcohol, drogas…

A la par de su éxito, José José vivió una vida personal marcada por los excesos del alcohol y las drogas, situación que él mismo reconoció siempre con valor y humildad.

En extremo sensible, la fama los desubicó, rodeándose desde el principio de su carrera  por malas compañías que lo llevaban de fiesta en fiesta.

Así,  en esa nube de oropel que inició con el éxito de “El Triste”, a finales de 1970, José se olvidó que tenía un noviazgo con Anel (entonces una incipiente actriz y modelo), y casó por primera vez a los 22 años de edad, con la actriz Kiki Herrera Calles, de 44 años. Era un jovencito, ella una mujer muy bella, madura actriz y cantante, miembro de una de las familias políticas más importantes de México.

Pronto se dieron cuenta que el matrimonio era un fracaso y se separaron muy pronto. Ante la depresión por esta desilusión, aumentó su adicción al alcohol.

En medio de ese estado de ánimo, volvió a relacionarse con Anel, lo que provocó que Kiki le negara el divorcio durante varios años, hasta que finalmente lo firmó en 1975, luego de un proceso muy doloroso. En ese mismo año nació José Joel, su primogénito.

En 1976 contrae matrimonio con Anel, aunque tampoco su relación fue nada fácil, su alcoholismo y su primera ruina, les hizo mucho daño como pareja, porque había perdido ya todo lo ganado desde su inicio, con sus excesos, su divorcio y malos representes.

Pero José José tenía en sus manos, el cariño del público, lo que siempre lo sacó adelante.  Cambió de disquera, BMG Ariola reconoció en él una gran voz y su carrera internacional se catapultó nuevamente con las letras de Rafael Pérez Botija. Llegaron así, éxitos como “Gavilán o Paloma”, “Volcán”, “Amar y Querer”, “Si me dejas Ahora”, “almohada”, entre muchas más.

Su carrera a nivel internacional le demandaba el cien por ciento de su tiempo, además, desafortunadamente seguía enfermo de alcoholismo.

En 1982 nació Marysol, su segunda hija, con la que la pareja pensó se consolidaría su matrimonio, sin embargo no fue así.

La década de los 80, fueron años de trabajar intensamente, de triunfar al máximo, de ser una máquina de dinero, de gastar a manos llenas, de no ahorrar, de dilapidar, para finalmente quedarse otra vez sin nada, en una segunda ruina. Los problemas familiares se acrecentaron, debido a que el hermano de Anel, también fungió como representante y administrador de los bienes del cantante, quien se dijo defraudado una vez más, ahora por su propia familia política, lo que igual lo separó definitivamente de Anel.

Aunque separado desde años antes, el divorcio llegó para este segundo matrimonio en 1991, en los peores términos para ambos, sumiéndose otra vez  en el alcoholismo. Veía pasar los años, bebiendo y trabajando, solo para mantener a sus hijos, a los que no veía.

Presa del alcoholismo y la depresión, tocó fondo, se fue a vivir a un auto abandonado, al lado de indigentes, mendingando para solventar sólo su vicio.

Al saber esto, un grupo de verdaderos amigos, entre ellos periodistas y productores, lo llevaron a la fuerza a una clínica de rehabilitación en Minessota. Ellos costearon todo y con ello le salvaron la vida y otra vez la carrera.

Sanando, en ese duro proceso de rehabilitación conoce en 1994 a Sarita, que un año más se convertiría en su tercera esposa, y a quien consideró un ángel para él, pues consideraba que era la única mujer que lo había amado sin importarle que no tenía ni un peso, que era alcohólico y tenía su vida desecha.

Con Sarita procreó a Sarita, su tercera hija, y su máximo aliciente para seguir sobrio y trabajando hasta su muerte.

Ya recuperado emocionalmente, con una nueva vida, su compañía disquera no lo abandonó, volvió confiar en él, volvió a contratarlo,  y  su carrera otra vez le dio para vivir. Sin embargo, el daño a  su cuerpo, a su voz, ya no lo pudo reparar.

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