Peligro en el aire

Ciudades en la frontera sufren los efectos de una nube tóxica. La contaminación enferma, mata. Y los contaminadores enfrentan poca presión

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Una sofocante neblina color café se cierne sobre Mexicali.

Las nubes de humo salen de las fábricas de la ciudad y flotan entre los barrios donde los niños corren y juegan en las polvorientas calles. El hollín que se eleva desde las chimeneas se mezcla con los gases que emiten los mofles de los autos en el congestionado tráfico, y con las columnas de humo que generan los montones de basura ardiendo en fuego.

Cuando los vapores y partículas llenan el aire, la contaminación causa comezón en las fosas nasales, irrita la garganta y deja a las personas tosiendo y jadeando.

El ambiente a lo largo de este tramo de la frontera está tan contaminado que está matando a la gente. Las diminutas partículas transportadas por el viento causan estragos en los pulmones, lo que desencadena el asma y otras enfermedades crónicas. Niños de tan sólo 6 años de edad se encuentran entre las víctimas. La atmósfera deja un incontable número de personas afrontando enfermedades a lo largo de sus vidas.

El aire envenenado se desplaza a través de la frontera hacia los Estados Unidos y el Valle Imperial en California, entrando a la pequeña ciudad de Calexico. La contaminación aquí regularmente no cumple con los estándares de calidad del aire de Estados Unidos. Y el número de niños en el Condado Imperial que son llevados a las salas de emergencia por asma registra una de las tasas más altas en todo el estado.

La contaminación atmosférica que afecta a la zona de Mexicali no solamente es una de las peores de México, también es una de las peores en el continente americano.

El costo en vidas perdidas es espantoso. Los registros de salud mexicanos muestran que al menos 78 personas murieron de asma y 903 fallecieron por enfermedad pulmonar obstructiva crónica en el área de Mexicali entre el 2010 y el 2016. Los funcionarios del estado de Baja California han estimado que la contaminación causa aproximadamente 300 muertes prematuras al año en Mexicali.

Los registros gubernamentales analizados por el periódico The Desert Sun revelan que las personas se están muriendo de enfermedades respiratorias a una tasa mucho mayor en Mexicali que el promedio nacional de México, y que las muertes por enfermedades respiratorias están aumentando.

Los funcionarios del gobierno en ambos lados de la frontera reconocen que la contaminación está causando una grave crisis de salud. Sin embargo, se está haciendo muy poco para limpiar el aire.

Las agencias mexicanas reguladoras sólo han tomado pequeñas medidas para combatir la contaminación y han permitido que las emisiones continúen prácticamente sin ningún tipo de control.

La ciudad es uno de los principales centros de producción en la frontera, con cerca de 180 maquiladoras que elaboran productos de exportación para la venta en los Estados Unidos, mercancías como calentadores de agua, materiales para techos, botellas de vidrio, camiones remolque, artículos de plástico y piezas para aviones. Y, aunque no está claro qué cantidad de emisiones dañinas provienen directamente de estas fábricas, docenas de personas en los vecindarios cercanos a las plantas acusan a los funcionarios del gobierno mexicano de hacerse de la vista gorda ante la contaminación generada por las industrias.

Los documentos oficiales y la información proporcionada por los reguladores mexicanos muestran que los contaminadores reciben poca supervisión y las medidas correctivas son muy laxas. Los organismos medioambientales del país han sufrido de falta de financiamiento e insuficiente personal durante mucho tiempo. La Secretaría de Protección al Ambiente de Baja California tiene sólo cuatro inspectores de tiempo completo laborando en Mexicali.

Los funcionarios carecen del equipo portátil que necesitan para verificar las emisiones en las fábricas, y las cuatro estaciones de monitoreo del aire en la ciudad no miden los niveles de contaminación cerca de muchas de las fábricas. El deficiente monitoreo permite que los contaminadores ensucien el aire sin enfrentar consecuencias.

En los pocos casos en que las grandes fábricas han sido citadas por violar las normas ambientales, las multas han sido generalmente minúsculas, muy por debajo del máximo permitido y demasiado poco para crear una presión efectiva con el fin de que las empresas reduzcan sus emisiones.

La proliferación de maquiladoras propiedad de empresas estadounidenses y otras corporaciones extranjeras, ha impulsado el rápido crecimiento de Mexicali durante el pasado medio siglo. La ciudad, con una población de alrededor de los 750 mil habitantes, se ha convertido en el corazón industrial del valle, en el caluroso y seco desierto que se extiende a lo largo de la frontera y hacia el norte hasta el Salton Sea.

Este tramo del Desierto Colorado, una de las regiones más cálidas y secas de América del Norte, forma una cuenca que desciende bajo el nivel del mar, donde el polvo y la contaminación provocada por los seres humanos se acumulan y flotan en el aire. Se ha encontrado que el aire que se desplaza a través de la frontera de Mexicali contiene partículas finas de plomo, cloro y otras sustancias tóxicas. Contribuyendo a la niebla tenemos la contaminación del Valle Imperial, que incluye nubes de polvo generadas por la maquinaria agrícola y el humo que se desprende de la quema de los campos.

La capa de humo y polvo sobre Mexicali a menudo es tan espesa que proyecta una tenue sombra sobre la vista del cerro El Centinela, el escarpado pico que se eleva sobre las tierras de cultivo al oeste de la ciudad.

En las frías mañanas de invierno, la contaminación se cierne sobre la ciudad como neblina.

El Dr. Juan Valente Mérida Palacio ha estado trabajando en Mexicali durante 32 años atendiendo a niños con asma y alergias. A principios de la década del 2000, comenzó a ver más casos de asma más graves. Notó que los tratamientos habituales no funcionaban tan bien como deberían.

Mérida decidió asociarse con otros investigadores para estudiar cómo la contaminación del aire estaba afectando a los niños. Se enfocaron en 258 niños sanos, no asmáticos, de 9 a 12 años, y encontraron que los infantes perdieron alrededor del 20 por ciento de su capacidad pulmonar durante un período en que la contaminación por partículas aumentaba. Mérida explicó que el estudio, que se presentó en una conferencia en el 2010, muestra cuánto está sufriendo la salud de los pequeños.

“Su capacidad de los pulmones está disminuida. Entonces, ¿eso qué quiere decir? Que esos niños cuando sean adultos van a ser estar enfermos porque su capacidad pulmonar es reducida”, dijo Mérida.

A largo plazo, señaló, la reducción de la capacidad pulmonar se traduce en mayores tasas de asma y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, o EPOC, así como en enfermedades cardíacas, derrame cerebral y otras enfermedades.

“Eso pues te asusta”, comentó. “Entonces nuestra niñez, nuestros niños pues, son niños enfermos ya. Ya están condenados a ser enfermos”.

Cómo la contaminación destrozó a una familia

Michelle y Marie Dugan nacieron con año y medio de diferencia en Indio, California, en 1991 y 1993.

Poco después, sus padres se mudaron a Mexicali, donde cruzaban la frontera trabajando en su negocio de venta de zapatos en un ‘swap meet’ en Calexico.

Las hermanas viajaban con sus padres para trabajar los fines de semana, y Michelle, la mayor de las dos, recuerda mirar por la ventanilla del auto y ver el aire lleno de humo en Mexicali.

"Tendrías que ver estas grandes fábricas o estos grandes camiones simplemente emitiendo humo negro", apuntó. "En ese momento es cuando mi mamá decía: '¿Sabes qué?, sube la ventanilla'".

Michelle fue diagnosticada con asma a los 6 meses de edad. Durante la escuela primaria, el aire en Mexicali a menudo la dejaba con un silbido al respirar y jadeando.

"Fui la que siempre estuvo enferma: hospitales, médicos, ya sabes, las agujas, los inhaladores, las máquinas nebulizadoras", recordó.

Su hermana Marie fue diagnosticada cuando tenía 12 años, y su condición inicialmente parecía menos grave. Para entonces, su familia se había mudado al Valle de Coachella. Luego se mudaron nuevamente en 2006, esta vez a El Centro, California, a unas 6 millas al norte de la frontera.

Marie comenzó a tomar aire con un inhalador cada vez que se sentía sin aliento. En las mañanas, mientras las hermanas se preparaban para ir a la escuela, a menudo olían el humo de los campos de cultivos que se quemaban y veían a los fumigadores rociando pesticidas sobre ellos.

A veces, cuando el asma de Marie surgía, su madre la llevaba a la sala de emergencias.

Marie era de voluntad fuerte y contundente, y las hermanas a menudo discutían. Pero también les encantaba sentarse juntas en el piso de la habitación de Marie, viendo la telenovela mexicana "Rebelde" en un pequeño televisor. Cantaban juntas el tema musical de la teleserie.

En la preparatoria, Marie se tiñó el pelo castaño rubio. Ella hablaba de querer ser anestesióloga. Celebró su quinceañera en un salón de baile de Mexicali, luciendo como una princesa con un vestido blanco y una tiara brillante.

Al año siguiente, Marie era una estudiante de segundo año en Southwest High School en tanto su hermana ya casi se graduaba.

En mayo del 2009, Michelle y su madre se dirigieron a Coachella y dejaron a Marie en su casa en el poblado de El Centro. Cuando se despidieron, recordó Michelle, Marie se veía normal y sana.

Horas más tarde, recibieron la llamada. Marie había sufrido un ataque de asma. Ella había muerto. Tenía 16 años.

No fue hasta más tarde que la familia supo que los campos habían estado ardiendo junto a la casa antes de la muerte de Marie. Sospecharon que el humo pudo haber agravado su asma.

La familia se mudó a Coachella, donde Marie fue sepultada.

En los nueve años transcurridos desde entonces, Michelle ha estado hablando para crear conciencia sobre la epidemia de asma en la frontera. Organizó un concierto en memoria de su hermana. Dirigió caminatas para recaudar fondos y apoyar un programa local para prevenir el asma. Al contar la historia de su hermana, ella esperaba evitar más muertes.

Asthma took her sister’s life, and now she’s fighting the same disease
Michelle Dugan talks about her sister's death from a severe asthma attack and how she is now fighting the same battle with asthma.
Zoe Meyers, Palm Springs Desert Sun

Pero en los últimos años, el número de muertos en la frontera ha aumentado.

Un niño de 6 años que vivía en la ciudad Imperial murió de asma en el 2013. Una niña de 8 años que vivía en El Centro murió de asma en el 2014.

Los registros de la Oficina Forense del Condado Imperial muestran que al menos un adulto murió de asma y otros 17 murieron de EPOC durante los últimos 10 años.

No es posible atribuir las muertes individuales únicamente a la contaminación proveniente de la frontera de Mexicali, o a la contaminación en el aire al norte de la franja fronteriza. Pero el patrón de enfermedades y muertes, tanto en Mexicali como en las comunidades de California cercanas a la frontera, apunta a que la contaminación del aire es un factor significativo.

“Pensamos que una muerte ya es bastante. Creo que todas estas muertes son demasiadas ", expuso Michelle, quien todavía sufre de asma grave. "No siento que se haya hecho lo suficiente. Incluso siento que las cosas han empeorado".

Hoy en día, Michelle evita ir a Mexicali y visita el Valle Imperial muy raramente. Ella está tratando de evitar enfermarse. El tratamiento de su asma requiere atención constante. Dos veces al día, se coloca un chaleco que le ayuda a despejar las vías respiratorias.

Para combatir la congestión, respira con la ayuda de un nebulizador tres o cuatro veces al día. Ella usa su inhalador hasta siete veces al día.

Aun así, en repetidas ocasiones ha sufrido de infecciones pulmonares y neumonía.

"He llegado al punto de que tengo un 50 por ciento de función pulmonar en este momento, y sigue disminuyendo", dijo Michelle. "Es una batalla constante".

Aunque tiene 26 años de edad, un médico le ha dicho que tiene los "pulmones de una persona de 80 años".

Cuando fue hospitalizada dos veces en noviembre de 2017, los médicos le aconsejaron que empezara a pensar en recibir un trasplante de pulmón, una idea que a ella le parece aterradora, pero tal vez inevitable a largo plazo.

Michelle trabaja el turno de la noche como despachadora en un casino. Asegura que cuidar de sus dos hijos, Marie de 5 años y Leezandro de 2, la ayudó a salir de la depresión.

También encontró un propósito al hablar en los foros comunitarios sobre los peligros del asma y la contaminación. Ella expresó que las altas tasas de asma muestran por qué las autoridades de ambos lados de la frontera deben imponer controles más estrictos a las fuentes de contaminación, incluidas las fábricas y las quemas de cultivos agrícolas.

"Algo que debemos comenzar a hacer es quizás hablar con México, empezar a hablarles y decirles, Oigan, hay contaminación de su lado que llega a nuestro lado", señaló. "Si pudiéramos arreglar los controles allí, creo que a largo plazo sería mucho mejor para todos".

Ella comenta que le resulta preocupante que las empresas operen fábricas bajo una deficiente supervisión en México y que la gente no tenga ni idea de lo que las fábricas emiten al aire. Si las autoridades no toman medidas enérgicas, Michelle piensa que la calidad del aire seguirá siendo más peligrosa.

"Somos nosotros quienes necesitamos decir ya basta", dijo. "Ya no podemos seguir así".

El costo del aire tóxico

La contaminación del aire está acortando vidas en ciudades de todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 7 millones de personas mueren cada año a causa de la contaminación del aire, y que más del 90 por ciento de los niños a nivel mundial respiran aire contaminado que pone su salud en peligro. La atmósfera más sucia afecta ciudades en la India, China, Bangladesh, Pakistán y otros países de Asia y África. Pero en comparación con las ciudades de Estados Unidos y América Latina, Mexicali se destaca como uno de los lugares con la peor contaminación de partículas.

Las partículas de materia conocidas como PM10 incluyen a todas las partículas de menos de 10 micrones de ancho, aproximadamente una séptima parte del grosor de un cabello humano, mientras que las partículas ultra finas de PM2.5, tienen un cuarto de ese tamaño y son más pequeñas.

Los corpúsculos se alojan profundamente en los pulmones, y algunos son lo suficientemente pequeños como para entrar en el torrente sanguíneo. Su inhalación puede causar asma, cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias, y pueden contribuir a los ataques cardíacos y arritmias.

Las mediciones de los dispositivos de monitoreo del aire en Mexicali, muestran que la ciudad excede por mucho los estándares mexicanos y estadounidenses de contaminación por partículas. El nivel promedio de PM10 de la ciudad en el 2016 fue más del doble del estándar nacional según las regulaciones mexicanas y casi cinco veces la norma más estricta en California.

Marco Antonio Reyna, un investigador de salud ambiental de la Universidad Autónoma de Baja California, compara la cuenca de aire contaminado con un vaso que se sigue llenando con más agua.

“Pongo el ejemplo del vaso lleno de agua. Osea si tenemos un vaso de agua, por mínima que sea una gotita que tú le viertas al vaso, se va a derramar porque ya no le cabe más agua”, expuso Reyna. “El aire de Mexicali está en esa situación. Está saturado”.

Para investigar los niveles de contaminación y los efectos sobre la salud pública en Mexicali y las comunidades cercanas, The Desert Sun obtuvo mediciones de calidad del aire y datos de salud de agencias gubernamentales en California y México, así como de la Organización Mundial de la Salud.

Los datos de la calidad del aire recopilados en Mexicali muestran que la ciudad tiene niveles de PM10 de un promedio mucho peor que las ciudades de California, incluyendo Los Ángeles y Fresno, y también algunos de los niveles más altos del continente.

La Junta de Recursos del Aire de California (California Air Resources Board) hizo un seguimiento de los niveles de PM2.5 en Mexicali durante los últimos dos años, y las mediciones promedio fueron similares a las reportadas en otras ciudades mexicanas en los datos de la OMS. Pero Mexicali tenía niveles promedio de PM2.5, mucho más altos que la mayoría de los lugares al norte de la frontera, con niveles que durante el 2017 superaron a los de Fresno, una ciudad que padece con regularidad de uno de los aires más contaminados en todo Estados Unidos.

Con este aire sucio que atraviesa la frontera, parte del Condado Imperial ha sido designado como "área de no cumplimiento" de niveles de PM2.5 según la Ley Federal de Aire Limpio.

En un informe del 2014, la Junta de Recursos del Aire de California dijo que el condado hubiera cumplido con el estándar de PM2.5, si no fuera por las emisiones de Mexicali que se desplazan hacia Calexico. El estudio, que se presentó a la Agencia de Protección Ambiental, también analizó el contenido de las partículas en el aire y encontró cloro, plomo, zinc, bario, antimonio y bromo en Calexico, a niveles mucho peores que en cualquier otro lugar de California. Tanto el cloro como el antimonio se encuentran en el humo de la quema de basura, mientras que los niveles altos de bario, bromo, zinc y plomo pueden provenir de la gasolina con plomo, los fuegos artificiales o la quema de neumáticos desechados. Los funcionarios de California dijeron que algunos de esos contaminantes también podrían provenir de plantas industriales.

Los funcionarios gubernamentales y los expertos en ambos lados de la frontera dicen que parte de la contaminación en el aire es simplemente polvo que se levanta del desierto, o polvo de las tierras de cultivo y caminos sin pavimentar.

Nadie puede decir exactamente cuánto de la contaminación de Mexicali proviene de las fábricas y cuánto proviene de otras fuentes, como la quema de los campos de trigo después de la cosecha y el escape de automóviles y camiones. (En el 2015, un estudio encargado por Reveal del Centro de Reportaje de Investigación encontró que el gasóleo y los gases de los escapes son los contribuyentes más importantes a la contaminación del aire).

Lo que queda claro a partir de los datos disponibles es que las fábricas están contribuyendo significativamente a la contaminación, y esta contaminación está provocando enfermedades y muertes.

Un análisis de las estadísticas del gobierno mexicano realizado por The Desert Sun encontró que las muertes por enfermedades respiratorias han aumentado en el área de Mexicali desde el 2010.

En el 2016, la tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias en Mexicali superó el promedio nacional en un 32 por ciento. Se reportaron un total de 669 muertes debido a enfermedades respiratorias en el área de Mexicali, superando por mucho los 593 fallecimientos en el área de Tijuana, ciudad que tiene una población mucho mayor.

Las personas también están muriendo de cáncer a tasas superiores al promedio en la ciudad. Desde el 2010 y hasta el 2016, la tasa de mortalidad por tumores superó el promedio nacional en cada año.

Los investigadores han descubierto que la contaminación de Mexicali se encuentra entre las más mortales de México. En un estudio del 2013, el Instituto Mexicano de Competitividad Independiente examinó los datos de 34 de las ciudades más grandes del país y estimó que Mexicali tenía las tasas más altas de muertes prematuras y hospitalizaciones debido a la contaminación del aire.

Los investigadores analizaron los niveles de PM10, las muertes y las hospitalizaciones por enfermedades como el asma, las infecciones respiratorias agudas y la enfermedades coronarias arteriales y recomendaron mejorar los datos de calidad del aire y fortalecer las regulaciones ambientales.

Al otro lado de la frontera, en el Condado Imperial, las tasas de nuevos casos de cáncer son relativamente altas para algunos tipos, incluidos los cánceres de cerebro y del sistema nervioso, el sistema digestivo y el mieloma.

Algunas familias que han perdido familiares por el cáncer se han preguntado: ¿La contaminación ha jugado un papel en el padecimiento?

En el 2016, los familiares de Ángel Gordillo publicaron una convocatoria para donaciones en GoFundMe después de que el joven de 18 años colapsara en un gimnasio en Calexico y fuera diagnosticado con un tipo raro de cáncer, el sarcoma de tejidos blandos. Él murió 9 meses después.

Su madre, Ana Aidé Vásquez, dijo que los médicos le dijeron que era extraño ver este tipo de cáncer, y se pregunta si la contaminación podría haber sido un factor.

Vásquez dijo que ella y su esposo preferirían no hablar en detalle sobre su hijo. Reteniendo las lágrimas, mostró una foto sonriente de Ángel en su teléfono y dijo: “A mí sí me gusta estarlo viendo. Siento que está aquí con nosotros ”.

Los registros de autopsias en el Condado Imperial muestran que algunos niños que viven cerca de la frontera han sufrido muertes relacionadas con el corazón, incluido un joven de 16 años que tenía un corazón agrandado y que fue encontrado inconsciente en la escuela en el 2014, y un niño de 7 años que se desmayó durante el recreo en el 2015. No está claro si la contaminación contribuyó con sus muertes.

Sin embargo, las mediciones de los monitores de calidad del aire muestran que la contaminación que atraviesa la frontera de Mexicali degrada el aire en Calexico, dando a la ciudad de 40 mil habitantes el aire más sucio del Valle Imperial.

Calexico, que se extiende junto a la valla fronteriza con sus estacionamientos de autobuses, tiendas de ropa baratas y quioscos de cambio de dinero, se ha desarrollado como una extensión de Mexicali, un barrio semi-dividido de la misma metrópolis.

Las personas a menudo cruzan para ir al trabajo, a citas médicas, a realizar compras o ver a la familia. Se detienen en filas para cruzar a Calexico a pie, pasando por establecimientos donde cuelgan piñatas y algodón de azúcar, al lado de bandejas de tortas y ollas de tamales humeantes.

Debido a que el sistema de monitoreo del aire funciona mejor al norte de la frontera, algunos residentes en Mexicali se inscriben para recibir alertas de calidad del aire del Condado Imperial. Cuando un monitor en Calexico detecta altos niveles de partículas, aparece un correo electrónico con una alerta amarilla: "moderado"; una alerta naranja - “no saludable para grupos sensibles” ; o una alerta roja - "no saludable".

Las mediciones muestran que en Calexico, entre 2003 y 2016, la calidad del aire fue calificada como "moderada" o peor en más del 40 por ciento de las lecturas.

Algunas personas en Calexico dicen que evitan pasar tiempo afuera porque el aire les causa alergias, erupciones, dolores de cabeza o hemorragias nasales. Una de sus preocupaciones es el Río Nuevo, que fluye a través de la frontera llevando aguas residuales, mismo que emite un hedor asqueroso.

Tanto cerca del río como en otras partes de Calexico, muchos niños tienen asma.

Kristinna Olmedo, una atleta de pista de 16 años en Calexico High School, dijo que su asma puede aparecer repentinamente cuando está corriendo. La deja jadeando y batallando para respirar.

"A veces empiezo a llorar de frustración porque es como si no supiera qué hacer", apuntó. "Simplemente sientes que vas a morir".

En la bruma

Mexicali fue una vez un pueblo agrícola. Durante el último medio siglo, se ha convertido en una gran ciudad, expandiéndose descuidadamente alrededor de sus fábricas, a medida que el gobierno ha promovido el crecimiento de la industria.

Las maquiladoras de propiedad estadounidense aparecieron a lo largo de la frontera en la década de los sesenta y proliferaron durante los setentas y los ochentas, en tanto que más compañías buscaban establecerse en la zona para aprovechar la mano de obra barata, las normas favorables de libre comercio y el fácil acceso al mercado de los Estados Unidos.

Más fábricas se abrieron posterior al Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entró en vigencia en el 1994, y la ciudad ha seguido creciendo.

En un barrio escondido detrás de una línea de fábricas, cada calle lleva el nombre de un metal diferente: cobre, zinc, aluminio, bronce.

Las industrias aquí incluyen al fabricante estadounidense de tráilers y camiones Kenworth; Smurfit Kappa, que fabrica cajas de cartón; Johnson Controls, que fabrica sistemas de calefacción, aire acondicionado y refrigeración; la fundición de metales de la Maquiladora San Diego; Panasonic Industrial Devices Mexicana, que ensambla productos electrónicos; la compañía coreana electrónica Ohsung México, que fabrica controles remotos; y el fabricante de vidrio mexicano Vitro.

Durante una mañana reciente, unos vendedores establecieron un mercado al aire libre en una calle a un par de cuadras de las fábricas. Los hombres ensamblaron mesas de madera desgastadas y pusieron sus productos: chiles, tomates, papayas, cebollas y cilantro. Mientras trabajaban, sonaba la música ranchera y el sol iluminaba una nube de partículas flotando en el aire.

"Cuando hay mucho humo, siento que se me cierran los pulmones", aseguró Luis Alberto Rodríguez, uno de los vendedores. Empezó a tener problemas para respirar hace cinco años y le diagnosticaron asma. Lleva un inhalador en el bolsillo y lo saca cuando empieza a toser.

“Todo el día lo estoy usando”, dijo Rodríguez. “Si no lo traigo, me he tenido que ir al hospital para que me inyecten o me den el nebulizador”.

Eso suele suceder tres o cuatro veces al año, señaló. En el hospital, él pide una medicina más fuerte y le dan oxígeno para ayudarlo a recuperarse.

Rodríguez ha pensado mudarse a una ciudad con aire más limpio, pero Mexicali es su hogar. Comentó que se siente frustrado porque el gobierno no está frenando la contaminación.

Docenas de personas que viven cerca de fábricas en Mexicali hicieron eco de ese sentimiento, diciendo que desean que el gobierno tome medidas enérgicas. Pero para las personas que luchan día a día al borde de la pobreza, el problema de la contaminación del aire a menudo queda en un segundo plano ante otras preocupaciones.

Junto al mercado de productos, Yaneth Pérez se encontraba vendiendo ropa usada en un lote con mucha basura esparcida. Colocó camisas, suéteres y sudaderas en el capacete de su Ford Focus 1998, color blanco. Estaba de pie junto a la puerta abierta, y su hijo de 3 meses permanecía dormido en un asiento del automóvil.

Cuando el niño tosió y lloró, ella le dio un chupón y lo hizo volver a dormir.

Pérez también tiene asma. Cuando le pega, se queda adentro y usa su nebulizador hasta que se siente lo suficientemente bien como para salir nuevamente. Como vive al final de la calle donde están las fábricas, a menudo ve humo en el aire.

“Yo creo que muchos sí nos preocupamos pero ya ahorita ya lo miran como algo normal”, señaló Pérez. “Sí se quejan y todo pero al final no hacen nada. Sigue igual”.

Los vecinos dijeron que una fábrica emite fuertes olores a solventes similares a la acetona, y que a veces encuentran autos estacionados cubiertos de un polvo que brillan bajo el sol.

Julián López, cuya casa está al lado de dos fábricas, comentó que a menudo ve humo pero no sabe de dónde viene. El monitor de aire más cercano está a dos millas y media de distancia, demasiado lejos para medir la contaminación en este vecindario.

Hace unos tres años, dijo, un grupo de vecinos fue al ayuntamiento para quejarse.

“Ojalá que algún día nos hagan caso”, comentó López. “La contaminación está fuerte. "Creo que así nos va a perjudicar con el tiempo, tanto a niños como adultos".

Laxas medidas de cumplimiento

En el 2014, el profesor de derecho Fidel Alfaro Meléndrez y un grupo de más de 50 estudiantes de derecho de la Universidad Autónoma de Baja California, presentaron una demanda inusual. Demandaron a las autoridades ambientales mexicanas, acusándolas de no hacer cumplir la ley para prevenir la contaminación.

Destacaron tres negocios de Mexicali como terceros culpables: la planta siderúrgica Grupo Simec y dos plantas de energía a gas, una propiedad de Sempra Energy y la otra de InterGen. En su demanda, escribieron que las compañías "están contaminando el aire que respiramos, causando un daño en el medio ambiente y la sociedad en general, traducido en enfermedades respiratorias y pérdida de vidas humanas".

El grupo dijo que los reguladores gubernamentales, al no cumplir con sus deberes, están violando los derechos humanos reconocidos en la constitución de México y en el derecho internacional. Indicaron que aproximadamente 48,800 toneladas métricas de PM10 y 23,100 toneladas métricas de compuestos orgánicos volátiles se liberan al aire en el Valle de Mexicali cada año.

El grupo buscó desafiar lo que llamaron la falta de transparencia y el fracaso de las autoridades para regular las plantas industriales o monitorear las emisiones.

“No hay un verdadero control”, expuso Alfaro Meléndrez. "Lo que hemos querido hacer es despertar las conciencias, pero ha sido difícil".

Mientras que el caso pasó a través de los tribunales, los estudiantes de derecho se graduaron y se convirtieron en abogados.

Un juez falló en contra de ellos el año pasado, diciendo que sus reclamos eran relacionados con asuntos administrativos y el canal adecuado primero serían el presentar apelaciones administrativas. Los abogados impugnaron el fallo, pero fue confirmado.

Alfaro Meléndrez declaró que es indignante que el gobierno aún no tenga un programa efectivo para combatir la contaminación, incluso después de que los funcionarios hayan reconocido el problema.

En enero, las autoridades sanitarias de Baja California publicaron un estimado del número de muertos en Mexicali, diciendo que calcularon 304 muertes prematuras causadas por la contaminación durante 2015.

Alfaro Meléndrez dijo que está considerando volver a demandar. Expuso que con vidas en juego, "hay una violación directa a los derechos humanos".

En entrevistas con The Desert Sun, los funcionarios del gobierno mexicano defendieron sus esfuerzos de supervisión y cumplimiento.

Sin embargo, esos esfuerzos se ven complicados por la falta de fondos de las agencias y por el hecho de que, según la ley mexicana, algunas fábricas están bajo la jurisdicción federal y otras bajo la jurisdicción del estado.

Las agencias federales del medio ambiente tienen la responsabilidad de regular algunos de los negocios más grandes de Mexicali, como Kenworth, el fabricante de botellas de vidrio Fevisa, Fábrica de Papel San Francisco, que fabrica papel higiénico y toallas de papel, y la fábrica de acero Grupo Simec.

La Secretaría de Protección al Ambiente del estado de Baja California regula un número mayor de empresas, incluidas las maquiladoras de propiedad extranjera y las fábricas de propiedad mexicana.

La Secretaria de Protección al Ambiente, Thelma Castañeda Custodia, aseguró que su agencia está tomando medidas para reducir la contaminación. Dijo que los esfuerzos del gobierno incluyen pavimentar caminos de tierra para controlar el polvo, desalentar la quema de basura y la venta de fuegos artificiales, clausurar basureros ilegales e inspeccionar plantas industriales.

Ella apuntó que los inspectores llevan a cabo revisiones para ver que las compañías cumplan con las regulaciones según lo estipulado en sus permisos y entreguen los documentos, incluyendo los registros que informan sobre los desechos que generan y hacia dónde van. Su personal verifica la información presentada por las compañías, indicó, y si algo no parece correcto, pueden visitar las instalaciones para verificar.

Al preguntarle cómo saben los reguladores cuando hay una posible violación, Castañeda expresó que rastrean los datos de condición del aire y también reciben quejas. En general, dijo, las grandes empresas extranjeras generalmente se mantienen al tanto de los requisitos y cumplen con las regulaciones.

“Si no cumplen, lo primero que van a resentir es que sus propios clientes se les pueden ir. Y como son clientes de otros países, incluso los clientes los auditan a ellos”, aseguró Castañeda. "Entonces es más fácil regular ese tipo de empresas".

Ella enfatizó que los inspectores exigen que cualquier infractor cumpla con las observaciones. Por ejemplo, dijo, cuando los gerentes de una fábrica se quejaron de que una recicladora de chatarra cercana estaba contaminando el aire y enfermando a los niños en la guardería de la empresa, la recicladora tuvo que instalar equipos de control de contaminación.

Cuando se le preguntó si una empresa puede emitir legalmente más contaminación en México que en los Estados Unidos, se protegió y respondió con cautela.

"Puede ser. Depende del contaminante que sea y bajo qué norma este regulado ”, declaró Castañeda. “Puede ser que en algún tipo de contaminante la norma mexicana sea más flexible o viceversa”.

Sin embargo, el hecho es que la Secretaría de Protección al Ambiente de Baja California carece de equipos, como monitores portátiles de calidad del aire, para verificar los niveles de contaminación junto a las fábricas.

Caso contrario en California, donde los reguladores a veces usan monitores portátiles para verificar los niveles de contaminación en los vecindarios cerca de las plantas industriales. Pero en México, las agencias ambientales confían en que las empresas auto-reporten sus emisiones.

Y los registros muestran que cuando los inspectores estatales visitan las fábricas de Mexicali, dependen en gran medida de lo que pueden ver alrededor de la planta, sin tomar medidas por sí mismos, para determinar si hay una violación.

Los funcionarios mexicanos dicen que han alentado a las empresas a adoptar prácticas de "autorregulación". Eso significa que, en lugar de esperar a que los funcionarios realicen una auditoría, una empresa recopila la documentación y contrata a un consultor para que prepare un estudio. Si la compañía demuestra que cumple con las regulaciones, se le otorga una certificación.

Para los detractores de este enfoque, sería como permitir que los conductores se encarguen de mantenerse dentro de los límites de velocidad y no proveer las pistolas de radar a la policía para hacer cumplir la ley.

Pero Castañeda comentó que tal como lo ve, el sistema funciona porque los consultores conocen los requisitos. Ella dijo que el enfoque de "autorregulación" ayuda a su agencia a establecer prioridades y enfocarse más en negocios que operan ilegalmente, como basureros o depósitos de chatarra que no tienen permisos.

Al preguntarle cómo la agencia verifica si las emisiones de las empresas están dentro de los límites federales, señaló que las empresas "tienen que mostrar estudios de laboratorios certificados".

Castañeda negó que los grandes contaminadores estén evadiendo los controles de regulación. Pero los documentos de inspección muestran que cuando se emiten multas, éstas son bastante pequeñas.

En respuesta a una solicitud de The Desert Sun, la Secretaría de Protección al Ambiente publicó registros que detallan 88 inspecciones realizadas por reguladores ambientales estatales en Mexicali durante el 2016 y el 2017.

Las compañías que fueron multadas iban desde Blue Lotus International, un fabricante de joyas, hasta CCN Group Mexicali, un fabricante de autopartes. Muchos de los grandes fabricantes de la ciudad no aparecían en los documentos de inspección.

Los registros muestran que de las 35 multas emitidas, el promedio fue 52,000 pesos, equivalente a menos de 2,700 dólares. La multa más grande fue de alrededor de 128,000 pesos, o 6,500 dólares. Sin embargo, la agencia tiene el poder de emitir multas mucho más grandes, hasta de 1,518,800 pesos, o 77 mil dólares.

El presupuesto estatal también muestra que muy poco dinero se destina a la aplicación de controles. La Secretaría de Protección al Ambiente se encuentra en la parte inferior de la lista de agencias estatales, y representa sólo el 0.12 por ciento del presupuesto total del 2017 en Baja California. Con ese nivel de financiamiento, la agencia tiene solamente cuatro inspectores para todo Mexicali.

Y, si bien la agencia estatal ha estado recolectando datos de emisiones de aproximadamente 120 compañías, aún no ha hecho públicos los datos de una manera que permita al público ver lo que informa cada empresa. Las chimeneas siguen arrojando contaminación, pero en muchos casos el público en Mexicali no tiene información disponible sobre los contaminantes o la cantidad de fábricas que están liberando sus residuos al aire.

Emisiones tóxicas, control fragmentado

El gobierno federal opera de manera diferente. Uno de los compromisos de México luego de la adopción del TLCAN fue establecer una base de datos nacional de emisiones de contaminación de las empresas.

La participación fue voluntaria al principio. Luego, a partir del 2004, las empresas reguladas por el gobierno federal debieron comenzar a presentar datos anualmente de una lista de contaminantes: emisiones a la atmósfera, descargas de aguas residuales y contaminación del suelo.

La base de datos muestra que en el 2016, un total de 17 entidades reguladas por el gobierno federal en el área de Mexicali, incluidas fábricas, centrales eléctricas y una compañía minera, reportaron haber liberado 4 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono que calienta el planeta, 6,920 toneladas métricas de gas metano y 7,136 toneladas métricas de sulfuro de hidrógeno, así como contaminación de metales en el aire, incluidas 168 libras de plomo, casi 10 libras de mercurio, 3 libras de arsénico y 40 libras de cadmio.

En años anteriores, las empresas también han informado de la emisión de productos químicos como el formaldehído, el estireno y el benceno. Gran parte de la información auto-generada por las compañías, parece reflejar las emisiones a niveles dentro de los límites regulatorios mexicanos, aunque la base de datos no menciona dichos límites.

Se sabe que algunos de los contaminantes son dañinos incluso en cantidades ínfimas. La intoxicación por plomo, por ejemplo, daña los cerebros de los niños y aumenta los riesgos de problemas de salud, desde presión arterial alta hasta enfermedades del corazón. Las partículas de plomo en el aire pueden dañar el sistema nervioso y el sistema inmunológico.

Sin embargo, la contaminación por plomo está regulada de manera mucho menos estricta en México que en los Estados Unidos. Según los estándares mexicanos, el límite máximo para la calidad del aire es un promedio de 1.5 microgramos por metro cúbico en un período de tres meses. En los Estados Unidos, el límite según los estándares de la EPA es de 0.15 microgramos por metro cúbico, diez veces más estricto.

Algunas de las compañías que han reportado la emisión de plomo en el aire incluyen Ascotech, que forma parte de Emerson Electric Co., con sede en St. Louis, que fabrica válvulas e interruptores; DAFMEX, una fundidora propiedad de Dameron Alloy Foundries Inc., con sede en Compton, California, que produce piezas fundidas de válvulas y bombas de agua; y Wabash Technologies, que es propiedad de Sensata Technologies Holding, con sede en Holanda, misma que fabrica sensores para vehículos.

Cada año, las compañías deben reportar sus emisiones del año anterior, y la base de datos muestra que algunas compañías envían datos parciales del tiempo.

Una de las debilidades del sistema regulatorio de México es la fragmentación de la supervisión entre diferentes agencias. Dentro del gobierno federal, los deberes se dividen entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), que expide los permisos y recopila datos de las empresas, y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), que es responsable de su cumplimiento.

"Confiamos en la información que nos brinda la industria", dijo Alfonso Blancafort Camarena, el principal funcionario de SEMARNAT en Baja California. "Recibimos los informes anuales sobre emisiones, y en base a eso, proporcionamos esa información a PROFEPA para que puedan ir y revisar cuán precisa es esa información".

Los reguladores federales realizan inspecciones y revisan los informes de emisiones de las empresas. Y si la información no se envía o si una empresa está en violación, dijo Blancafort, se les ordena cumplir.

Uno de los grandes desafíos, aseguró, es que la PROFEPA tiene poco personal y no tiene suficientes inspectores para poder examinar a fondo todas las plantas industriales.

"Creo que PROFEPA tiene un buen inventario sobre quién está haciendo qué y si está cumpliendo o no con la ley. Pero aún así, si tuvieran más fondos o más personal, sería mucho más fácil ", apuntó Blancafort. "Necesitan más personal".

La agencia federal tiene sólo cuatro inspectores que supervisan las plantas industriales en Mexicali. Isaac Jonathan García Pereda, su principal funcionario en Baja California, apuntó en un comunicado que la agencia ha emitido entre 13 y 36 multas cada año durante los últimos cinco años.

Las multas han oscilado entre 3,652 pesos (el equivalente de 263 dólares) hasta 350,500 pesos (aproximadamente 21 mil dólares). No dio detalles sobre las empresas penalizadas.

Una de las multas más grandes se anunció en septiembre del 2015, cuando los funcionarios ordenaron que la planta siderúrgica Grupo Simec cerrara temporalmente y multaron a la compañía con 350 mil pesos, o aproximadamente 21 mil dólares, por infracciones, incluida la falta de equipamiento adecuado para controlar las emisiones. La agencia dijo en un comunicado que durante una inspección, salía humo "se observa fugas por puertas, muros y orificios, sin ser captadas por ningún equipo de control de emisiones".

Apenas nueve meses después, la planta se incendió. Las imágenes televisadas del incendio en junio del 2016 mostraron un humo espeso saliendo de la planta. La humareda se extendió por Mexicali, cubriendo la ciudad.

La fábrica de acero capta chatarra y autos viejos, y transforma el metal en varilla de acero para la construcción. La compañía, que no respondió a una solicitud de entrevista, dice en su sitio de internet que tiene "un compromiso constante con la protección del medio ambiente y año con año realiza importantes inversiones para mantener el buen funcionamiento de cada uno de los equipos que operan en sus plantas productivas, las cuales cumplen con las disposiciones vigentes en materia ambiental”.

Sin embargo, todavía se puede ver humo saliendo de la planta. Las nubes marrones flotan sobre varias casas y un corral lleno de vacas, y a través de las tierras de cultivo cerca de Mexicali.

Los vecinos dicen que les preocupa que el humo sea dañino, y desean que se haga algo para reducir la contaminación que arroja la planta.

Faltan datos de contaminación

Los expertos dicen que para una ciudad del tamaño de Mexicali se necesita muchos más monitores de la calidad del aire para rastrear la contaminación. Por ahora, el gobierno estatal tiene sólo cuatro estaciones de monitoreo que operan en todo Mexicali, un área urbana que cubre más de 50 millas cuadradas.

Mérida, el médico del asma, opina que la ciudad debería tener al menos una docena de monitores y equipos más sofisticados para recopilar mejores datos.

“Me he frustrado y me he enojado mucho, que yo ya tengo 11 años estudiando esto y cada vez hay menos solución”, explica Mérida. “¿Qué necesitamos? Monitoreo. No tenemos monitoreo, por más que nos digan que sí. No existe.”

Mérida aseveró que es imposible controlar la contaminación si no se mide adecuadamente, y dijo que simplemente no ha sido una prioridad para el gobierno.

A principios de la década de 2000, Mexicali solía tener una red más grande con más monitores de aire. El equipo fue pagado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos y administrado con el apoyo de la Junta de Recursos del Aire de California, que desde mediados de la década de 1990 había estado recibiendo subvenciones de la EPA para ayudar a operar la red de monitores.

Sin embargo, en 2004, las agencias estatales y federales mexicanas y estadounidenses firmaron un acuerdo que describía cómo cooperarían en el monitoreo de la calidad del aire a lo largo de la frontera de California. Bajo ese memorando, las agencias federales estadounidenses y el estado de California, entregaron el equipo de monitoreo atmosférico al Departamento de Protección Ambiental de Baja California.

Después de eso, los monitores del aire no tuvieron mantenimiento adecuado. Algunos se rompieron.

Margarito Quintero Núñez, director de planificación y política ambiental de la Secretaría de Protección al Ambiente de Baja California, comentó que sus predecesores no mantuvieron adecuadamente el sistema, y "cuando se traspasó la administración de la operación de las estaciones al estado, hubo una caída estrepitosa". Después de 2008, los monitores ya no generaban tantos datos. Algunos fueron apagados.

Quintero dijo que la agencia ha estado progresando en la mejora de sus equipos y planea instalar dos monitores más en Mexicali.

La EPA de los Estados Unidos ha continuado proporcionando fondos para el apoyo técnico, la capacitación y las auditorías de la red de monitoreo del aire. Los registros de la EPA muestran 2.6 millones de dólares en subvenciones otorgadas desde el 2006.

Algunos fondos del gobierno de los Estados Unidos también se han destinado a reducir la contaminación. El Distrito de Control de la Contaminación del Aire del Condado Imperial utilizó una subvención de 50 mil dólares de la EPA, para pagar una serie de anuncios de servicio público en Mexicali. Los anuncios se centran en los peligros de encender fogatas de leña, prender fuegos artificiales y quemar neumáticos.

Los funcionarios de ambos lados de la frontera comparten regularmente datos y discuten estrategias para combatir la contaminación.

"Es una preocupación tan grande para México como para Estados Unidos", explicó Blancafort.

Aseguró que gran parte de la contaminación del aire de Mexicali proviene de "fuentes naturales", incluido el polvo del desierto, del que proviene de las calles sin pavimentar y de las tierras de cultivo. Dijo que es crítico monitorear otras fuentes de contaminación, y que obtener datos de contaminación más confiables es la principal meta.

"Lo primero que estamos tratando en este momento es tener todo el monitoreo de la calidad del aire en buen estado y en buenas condiciones de trabajo", aseguró Blancafort.

Los funcionarios mexicanos reconocen que existen otras medidas que podrían ayudar a limpiar el aire, como mejorar el sistema de control de gases en los vehículos, que según los residentes está plagado de corrupción y deja las calles llenas de autos viejos que no podrían pasar las pruebas de emisiones al norte de la frontera.

Mexicali también carece de información completa sobre las emisiones industriales porque los funcionarios estatales aún no han divulgado los datos que han estado recolectando de las compañías, apuntó Blancafort. Una vez que la información de las empresas reguladas por el estado esté disponible, dijo, debería proporcionar una visión más completa de la contaminación de la ciudad, o al menos la contaminación de la que las empresas están informando voluntariamente.

Utilizando datos mexicanos incompletos del 2005, los funcionarios del Condado Imperial calcularon que Mexicali genera aproximadamente el 77 por ciento de la contaminación por dióxido de nitrógeno y aproximadamente el 61 por ciento de la contaminación en la cuenca de PM2.5, en el aire.

En cuanto a los monitores de aire operados por el gobierno en Mexicali, en su mayoría se encuentran lejos de las fábricas y centrales eléctricas contaminantes. Eso deja grandes huecos sin vigilancia en toda la ciudad.

En el Condado Imperial, se han desarrollado una tendencia diferente durante los últimos tres años, a medida que una nueva red de monitoreo de aire diseñada por la comunidad ha tomado forma. Los investigadores de salud dicen que es la primera y más grande red de su tipo en los Estados Unidos.

La red de monitoreo del aire IVAN (Identifying Violations Affecting Neighborhoods), trabaja para identificar violaciones que afectan a los vecindarios y genera datos cada hora, fue creada por el Comité Cívico del Valle, una organización local de salud ambiental sin fines de lucro. La red incluye unos 40 monitores de aire instalados en vecindarios y escuelas en un área que se extiende desde Mexicali hasta Salton Sea.

El grupo ha estado trabajando con el Programa de Seguimiento de la Salud Ambiental de California del Instituto de Salud Pública e investigadores de la Universidad de Washington, en un estudio de 2 millones de dólares financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental.

Luis Olmedo, quien dirige el Comité Cívico, dijo que el programa apunta a llenar los vacíos en los datos recopilados por el gobierno, mientras genera informes a nivel de los vecindarios. Aseguró que Mexicali también necesita intensificar el monitoreo.

Olmedo sospecha que la falta de datos de contaminación en la ciudad puede ser por causas del diseño.

"Es conveniente para las industrias que no haya suficientes instrumentos para recoger mediciones", expuso Olmedo. Con una contaminación tan grave, dijo, “la ciudad debería estar inundada de monitores reguladores".

La red de IVAN incluye solamente un monitor del aire en Mexicali. A lo largo de una carretera muy transitada al sur de la frontera, la caja de plástico está montada en un poste encima de una casa. Ray Askins, un activista ambiental estadounidense, vive ahí y aceptó tener el monitor instalado en su techo.

“Tenemos días malos, uno tras otro, uno tras otro. Es simplemente implacable ", apuntó Askins. "Es nocivo."

De pie en la acera afuera de su casa, Askins dijo que el monitor mostró que los niveles de contaminación estaban "en rojo". Señaló que espera que los datos ayuden a exponer la verdad sobre el aire tóxico.

Askins acusó a los funcionarios del gobierno de tratar de ocultar la gravedad del problema.

"Ahora sus monitores no funcionan en las áreas industriales, por lo que no sabemos qué demonios está pasando ahí afuera", dijo Askins. "No quieren que la gente sepa lo mal que está aquí en Mexicali".

Cuando los investigadores presentaron cinco meses de datos de los monitores en una reunión comunitaria en abril, dijeron que la red detectó más de 10 veces eventos de niveles altos de PM2.5 que la red más pequeña de monitores administrada por el Condado Imperial.

Los resultados también mostraron que los niveles más altos de PM2.5 se registraron en Mexicali y Calexico.

Los defensores de la salud dicen que el largo descuido del problema representa una injusticia ambiental en uno de los lugares más pobres de California. Las comunidades mayormente latinas del Valle Imperial, también están lidiando con el polvo y los pesticidas de los campos agrícolas, las frecuentes quemas agrícolas y las nubes de polvo de las orillas de Salton Sea, donde miles de acres de playa seca se han quedado expuestos debido a la reducción de la cantidad de agua que está entrando al lago, consecuencia de un acuerdo que ha trasladado una parte del agua del Río Colorado del área a las ciudades.

De acuerdo con las estadísticas de salud del estado, aproximadamente 23 mil personas han sido diagnosticadas con asma en el Condado Imperial. Eso es aproximadamente el 12 por ciento de la población del condado, y algunas personas temen que el número de víctimas empeore a menos que se tomen medidas para frenar la contaminación.

Esther Bejarano, quien dirige los programas de salud del Comité Cívico, dijo que no sólo le preocupan los problemas respiratorios entre los niños, sino también los resultados de las investigaciones que muestran un creciente vínculo entre la contaminación y los efectos dañinos en el cerebro.

Un estudio encontró que la contaminación del aire pone a las personas en mayor riesgo de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer. Otro se centró en 400 niños en Pakistán y descubrió que los niños con asma tenían 18 veces más probabilidades de tener problemas de salud mental, que aquellos que no tenían asma.

"Los niños simplemente están sufriendo la calidad del aire que respiran", expresó Bejarano. "Realmente están dañando nuestras vías respiratorias. Está causando el asma. Está causando cáncer. Está causando daño cerebral ".

Humo en el aire

Una chimenea oxidada y un tubo con forma de gancho se elevan por encima de los tinacos y los edificios de la fábrica de Industrias Zahori, que fabrica rollos de papel de chapopote para techos, con mercado en México y Estados Unidos.

Por un lado, la fábrica está flanqueada por granjas y por el otro terrenos vacíos, así como un vecindario lleno de casas de ladrillo desde donde se alcanza a ver la planta arrojando humo. Cuando la brisa sopla hacia el vecindario, transporta los fuertes olores, parecidos al del alquitrán, que pican la nariz y la garganta.

Muchas personas aquí tienen asma. Algunos residentes dicen que los humos pueden ser especialmente malos durante la noche, cuando la fábrica a menudo parece producir más humo en la oscuridad.

Yojana Núñez Ramírez vive a un lado de la fábrica, en una pequeña granja donde su esposo cultiva césped, mismo que vende para decorar jardines. Ella asegura que el hedor nauseabundo que despide la planta a menudo se desplaza a través de su casa y le provoca un dolor de cabeza.

“Hasta se siente que la cabeza me va a explotar. Nos está haciendo mucho daño. Es un olor bien feo”, dijo Núñez Ramírez. “Yo digo que las autoridades deben de hacer algo también porque es la salud de uno la que está en peligro”.

Su esposo, Melecio Núñez, comentó que él también tiene dolores de cabeza.

Núñez dijo, mientras sostiene en brazos a su hija de 2 años, que teme que la contaminación pueda perjudicar su salud a largo plazo.

“Ha habido personas que han querido protestar. No han llegado muy a fondo. Han juntado firmas pero para poder hacer algo se necesita un gran movimiento”, lamenta Núñez. “Esas empresas son pues de gente poderosa que está relacionada con el gobierno. Y si usted protesta como nosotros que no somos políticos ni nada de eso, no tenemos fuerza, no se puede hacer prácticamente nada”.

Como la mayoría de las personas en el vecindario, Núñez comenta que no sabe quién es el dueño de la fábrica, pero se ha enterado de que son personas influyentes.

Zahori fue fundada en 1984 por Carlo Bonfante Olache, quien ahora es el secretario de desarrollo económico de Baja California.

Un documento del gobierno enumera a Bonfante como socio y director de Industrias Zahori a partir de 2014. Según informes noticiosos mexicanos, los tres dueños de la compañía incluyen a la esposa de Bonfante, Eva María Gallego Salas, su hermano Jorge Ignacio Gallego Salas y Federico Díaz Gallego, quien es presidente de la cámara empresarial de Baja California, el Consejo Coordinador Empresarial.

La compañía dice en su sitio de internet que tiene seis instalaciones en México y elabora productos que incluyen rollos impermeables para techos a base de asfalto, membranas de fibras de poliéster, sellador de asfalto y material de impermeabilización hecho con resinas, entre otros artículos.

Zahori dice que sus productos se venden en California, Nevada, Florida y Arizona. Aparentemente suministra materiales que se utilizan en techos de nuevas construcciones.

Bonfante dice que sus hijos se han hecho cargo de manejar a Zahori en los últimos años. Llama a la compañía "una de las mejores empresas de Baja California".

La gente del vecindario al lado de la fábrica no lo ve de esa manera.

Carmen Arámbula Limón vive a varias cuadras de la planta. Su hijo de 11 años, Luis Raudel, sufre de asma.

“Tenemos muchos enfermos, muchos niños con asma a causa de eso”, Arámbula dijo. “En la noche, huele bien feo”.

En las mañanas, a menudo encuentra el patio, las paredes y las ventanas de su casa cubiertas de hollín. Ella usa trapos mojados para limpiarlo.

“No puede el niño andar afuera, menos hacer ejercicio porque allí es cuando ya, ya el empieza con el problema”, dice Arámbula. “Empieza una tos y ya no le puedo controlar esa tos, y es cuando ya viene la crisis, que tengo que usar nebulizador, o lo tengo que llevar al hospital para que lo inyecten porque no funciona el nebulizador y así hasta que me lo controlen”.

El médico del niño, Daniel Martín Tamayo, indicó que es importante que Luis Raudel siga tomando sus medicamentos y que use su inhalador dos veces al día. Un mes de tratamiento puede costar mil pesos (aproximadamente 50 dólares) o más, y el pediatra dijo que muchas familias de bajos ingresos tienen dificultades para pagar los medicamentos y para mantener el tratamiento como deberían.

"A veces recibimos a estos pacientes que ingresan a la sala de emergencias y sólo ingresan a la sala de emergencias porque simplemente no consiguen el tratamiento", apuntó Martín.

Dijo que la contaminación del aire en Mexicali es claramente un factor importante que contribuye a los casos de asma.

"Veo muchos más niños con asma de lo que solíamos ver", comentó el doctor. "Cada vez vemos más pacientes con estos problemas, y cada vez los vemos en edades más tempranas, en bebés".

La madre del niño dijo que no tiene idea de cómo Zahori consigue liberar tanta contaminación.

“Las autoridades no hacen nada”, dice Arámbula. Ella sospecha que los reguladores de la contaminación pueden emitir multas, y luego la compañía simplemente paga y sigue contaminando.

Funcionarios del Departamento de Protección Ambiental de Baja California dicen que la planta de Zahori ha estado cumpliendo con las regulaciones. Castañeda asegura que a menudo le preguntan por qué el gobierno no toma medidas enérgicas contra la fábrica a pesar de las frecuentes quejas. Ella expone que cada vez que los funcionarios acudían a Zahori con inquietudes, "lo que pasa es que se atienden y se corrigen".

Castañeda expresó que la compañía, como otras, tiene un consultor que monitorea el aire alrededor de la planta. Cuando la agencia le ha pedido a la compañía que realice estudios del aire, han demostrado que la planta está dentro de los límites de las emisiones.

“Si la empresa está dentro de lo que marca la norma, no lo podemos multar ni cerrar”, dice Castañeda.

Su agencia proporcionó un recuento de quejas y sanciones para varias compañías, incluidas cuatro quejas contra Zahori durante los últimos cinco años: una en 2012, dos en 2015 y otra en 2017. En todos los casos, la empresa no enfrentó ningún castigo.

Sin embargo, los funcionarios del gobierno mexicano no están de acuerdo sobre cómo debería regularse Zahori. Blancafort dijo que piensa que en función de las emisiones sustanciales de la fábrica, debería estar sujeta a supervisión federal, no estatal.

"Lo han estado haciendo durante años, cayendo en la jurisdicción del estado sin informar ciertas emisiones a la atmósfera que los llevaría a la jurisdicción federal", señaló Blancafort. Dijo que expresó su preocupación por los funcionarios estatales, "y siempre tienen la misma respuesta, que están revisando y que están cumpliendo".

Blancafort señaló que espera que los inspectores federales eventualmente puedan examinar las emisiones de Zahori y averiguar si la compañía está informando con precisión lo que está descargando al ambiente.

Leonardo Ceballos Martínez de Industrias Zahori respondió a las preguntas de The Desert Sun por correo electrónico y dijo: "Estamos cumpliendo con la legislación vigente".

Explicó que la planta quema madera y gas natural. La compañía tiene un "programa de mejora para reducir las emisiones anualmente", dijo, y monitorea sus emisiones cada tres meses.

"No generamos hollín ya que nuestros procesos tienen un sistema de filtración que retiene las partículas para que no se liberen a la atmósfera", escribió Ceballos. “En cuanto al olor, tenemos un proceso petroquímico para producir asfalto, que emite olores desagradables en ocasiones mínimas (vapor de agua), que no se considera un contaminante. Tampoco hay legislación para el control de los olores como tales ".

En el vecindario cerca de la planta, la gente dice que no sólo se preocupa por la contaminación diaria sino también por los accidentes.

Cuando se generó un incendio en la planta de Zahori en 2014, se elevaron llamas hacia el cielo y los bomberos trabajaron para evitar mayores desastres, un trabajo que se tornó urgente por el hecho de que junto al vecindario se encuentra una estación de llenado de gas natural inflamable.

Los bomberos apagaron dos incendios más pequeños en la propiedad de Zahori, uno en 2016 y otro a mediados de 2018.

Ceballos indicó que la compañía ha respondido a los incendios con medidas para mejorar la seguridad, incluida la inversión de más de $2.3 millones en sus sistemas de prevención de incendios. Dijo que la planta cuenta con tres camiones ‘traga fuegos’ y equipos de bomberos entrenados, así como una boca de incendios recién instalada frente a la planta.

Los empleados de Zahori regularmente ayudan a los bomberos a apagar las llamas cerca de la planta, escribió, "ya que son iniciados constantemente por personas que queman llantas y basura".

Más de una docena de residentes dijeron que les preocupan las emisiones diarias de la fábrica y el intenso hedor. Algunos comentaron que les gustaría que el gobierno ordenara a la planta instalar equipos de control de contaminación. Otros expusieron que los reguladores gubernamentales deberían pasar una noche en el vecindario para que puedan oler y ver qué tan grave es la contaminación.

Hace años, los vecinos hicieron circular una petición para registrar sus preocupaciones, y Arámbula la firmó.

“Hasta ahora no hemos visto resultados”, comentó Arámbula. “Yo creo que hay que volver a juntar firmas”.

Otros debates ambientales en Mexicali han provocado oposición y, a veces, protestas.

Hace quince años, cuando Sempra Energy e InterGen comenzaron a operar dos nuevas centrales eléctricas de gas al sur de la frontera, los opositores argumentaron que esos proyectos se construyeron para evitar normas ambientales más estrictas en Estados Unidos. Pero las plantas comenzaron a operar y enviar electricidad a través de la frontera para abastecer la red en California.

En las comunidades agrícolas al sureste de Mexicali, los residentes han realizado protestas durante años contra la gigante estación de energía geotérmica Cerro Prieto, dirigida por la Comisión Federal de Electricidad. Culpan a las enfermedades, como el asma y el cáncer de pulmón, al vapor geotérmico que expulsan al aire, y sus quejas han llevado a realizar estudios.

Durante los últimos años, el complejo geotérmico ha informado que emite cada año entre 7,800 y 9,600 toneladas de ácido sulfhídrico al aire.

Otras protestas recientes se han centrado en el agua y las acusaciones de corrupción.

Un grupo de protesta llamado Mexicali Resiste ha levantado una lista de quejas contra el gobierno estatal encabezada por el gobernador Francisco "Kiko" Vega, denunciando a funcionarios por permitir la construcción de una fábrica de cerveza, que dicen amenaza el suministro de agua para los agricultores locales.

Los choques entre manifestantes y la policía estallaron en enero junto al sitio donde se está construyendo la fábrica de cerveza Constellation Brands.

El líder de la protesta, León Fierro, fue arrestado el 3 de mayo y acusado de intento de homicidio por supuestamente querer embestir a la policía con un automóvil. Pasó 20 días en la cárcel, durante los cuales las autoridades redujeron el cargo a agresión con agravantes. Su encarcelamiento provocó manifestaciones de simpatizantes, quienes calificaron el caso como una parodia de justicia.

En los vecindarios cercanos a la planta de Zahori y otras fábricas, muchos residentes dijeron que no creen que sería bueno quejarse públicamente de la contaminación, porque dudan que las autoridades gubernamentales escuchen o respondan.

En otras partes de México, activistas ambientales han sido asesinados por hablar.

Eduardo Guerrero, quien vive cerca de la planta Zahori, expuso que teme a los fuertes olores, pero no ve ninguna manera de cambiar la situación. Citó los años de protestas fallidas de residentes contra la planta de Cerro Prieto.

“Se han manifestado allí en las puertas y no han hecho nada”, recordó Guerrero. Como él lo ve, eso muestra a los políticos en el poder "no van a hacer caso".

Temas como la corrupción, la pobreza y la epidemia de violencia provocada por las drogas en el país, ocuparon gran parte de la atención en la carrera presidencial de México de este año, cuando el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador capitalizó el desencanto de los votantes con el sistema de gobierno establecido y consiguió una victoria abrumadora.

Cuando el presidente electo visitó Mexicali en septiembre, prometió grandes cambios económicos en la región fronteriza. Recibió aplausos con la promesa de reducir el impuesto al valor agregado, duplicar el salario mínimo y garantizar que los costos de la gasolina y la energía sean los mismos que en las ciudades fronterizas de los Estados Unidos.

Pero López Obrador no mencionó las maquiladoras. Y no mencionó la contaminación.

"Un delito"

En un día despejado bajo el cielo azul, los niños reían y jugaban en la Escuela Integral Leonardo da Vinci en Mexicali. Los maestros aquí han encontrado que en los días de smog, muchos estudiantes se quedan en casa.

Diana Gabriela Arangure es la coordinadora académica de la escuela. Ella también es una activista que está involucrada con el grupo Mexicali Resiste y habla sobre la contaminación.

Ella asegura que alrededor de un tercio de los niños suelen estar ausentes debido al asma, bronquitis u otras enfermedades respiratorias entre noviembre y enero, cuando la contaminación tiende a ser peor.

"Las maestras tienen que dedicar tiempo extra a los niños que están faltando", comenta Arangure.

Los niños no terminan sus clases y se quedan atrás.

"A mí lo que me preocupa es lo que la gente lo ve como algo normal", expone Arangure. "Pero no es normal que los niños se enfermen constantemente".

De pie en el patio de la escuela, mientras los niños pasaban corriendo, Arangure indica que el gobierno debería intensificar las revisiones y castigar a los contaminadores. La supervisión es inadecuada, dijo, y cuando el gobierno hace bien su labor, tiende a ser sobre las pequeñas empresas, no las grandes.

También es preocupante y poco ético, apuntó, que las empresas terminen evaluando sus propias emisiones en lugar de que los reguladores hagan ese trabajo.

"Estamos respirando el aire que nos están arruinando estas industrias", dijo Arangure. “Es muy preocupante y muy triste”.

Dijo que la contaminación del aire está “está atentando contra la vida, contra la salud. Y eso es un delito ”.

En enero, cuando la ciudad estaba llena de aire sucio, Arangure utilizó un emisión en vivo en la red social Facebook para compartir sus preocupaciones.

Al hablar ante la cámara, expuso que los fabricantes de Mexicali tienen la responsabilidad de hacer algo y que las autoridades gubernamentales deben actuar.

“Yo quisiera saber qué van a hacer con las industrias que están contaminando, porque son muchas”, señaló Arangure.

Se quejó de que los funcionarios habían estado confiscando leña a los residentes para frenar las fogatas en días festivos, en lugar de perseguir a los grandes contaminadores.

"A mí me llama mucho la atención, ¿cómo es posible que todas estas empresas hagan lo que se les dé la gana?", dijo Arangure. “No podemos permitir un grado más de contaminación en Mexicali”.

Luto por una vida joven perdida

Una mañana de mayo, cuando se acercaba el aniversario de la muerte de su hermana, Michelle Dugan-Delgado se puso una camiseta púrpura adornada con una foto de Marie y las palabras en inglés "In Loving Memory". En la parte posterior había una frase que definía como era su hermana: "Así soy yo!"

Michelle llevó una cruz púrpura brillante en su automóvil y manejó al cementerio en Coachella.

La tumba de Marie se ha convertido en un lugar de reunión para la familia. Sus padres tienen días de campo ahí bajo los árboles. Su sobrina y sobrino traen juguetes y juegan en la hierba.

A veces, Michelle viene sola para estar en una contemplación pacífica. Escuchando a los pájaros, ella le habla a su hermana. Ella toca música para ella. Deja correr sus lágrimas.

En esta visita, ella llevaba gafas de sol y se paró tranquilamente frente a la lápida.

Colocó la cruz en el marcador y vertió una ofrenda de Coca-Cola en la hierba, luego tomó un sorbo.

Metió un rehilete en el suelo y se quedó mirando hasta que el viento lo hizo girar.

"Para mí, este es mi lugar donde rezo y lo dejo todo", dijo Michelle. "Generalmente cuando estoy sola, es cuando tiendo a descomponerme".

En sus momentos de soledad, piensa no sólo en el tiempo que vivió con su hermana y en cómo hubiera deseado que Marie pudiera haber conocido a sus hijos, sino también en cómo la contaminación ha empeorado en la frontera.

Se pregunta cómo podría ayudar a reducir las tasas de asma y establecer una regulación más estricta para limpiar el aire.

“¿Qué puedo hacer para arreglar las cosas allí? Tal vez debería hablar con más personas del Congreso? ¿Debo seguir recaudando dinero?” dijo. "¿Que puedo hacer? Para que alguien más no tenga que pasar por lo que estamos pasando en este momento".

Michelle ha estado luchando contra una infección pulmonar nuevamente, y eso la hace reflexionar sobre su propia frágil salud y sobre cómo necesita más tiempo.

"Especialmente ahora, ahora que he estado bastante enferma últimamente, sigo pensando que antes de irme, si algo me sucediera, quiero asegurarme de dejar algo bueno", señaló, "quiero ver algunos cambios antes de irme ".

Más que nada, ella quiere hacer todo lo posible para evitar otra muerte.

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