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El 22 de marzo me sumé a cientos de electores en el centro de votación de la Municipalidad de Tolleson.  Nos encontrábamos allí para votar por nuestro candidato favorito en las elecciones presidenciales primarias. Como muchos electores, ese día esperé mucho más tiempo que el normal, aproximadamente 90 minutos.

Mientras esperaba, conocí a un hombre amable. Un veterano de Vietnam. Conversamos todo el tiempo que estuvimos ahí. Durante la espera, por momentos padeció para mantener el equilibrio. Había una banca algunas yardas antes de la entrada a las cámaras de votación. Se sentó en ella apenas pudo. Después de algunos segundos, me ofreció su sitio en la banca.

De ninguna manera.  Detuve la fila un minuto para que sus cansadas piernas se recuperaran.

Cuando llegamos a la puerta, salía otro veterano de Vietnam, que llevaba un gorro similar al de mi nuevo acompañante.  El veterano que salía se detuvo y dijo "logramos llegar a casa, hermano". Se dieron las manos.

Entonces caí en cuenta. Ningún estadounidense, en especial los veteranos, debería tener ningún obstáculo para votar.

A penas tuve la oportunidad, le escribí una carta a la Procuradora General de Estados Unidos, Loretta Lynch. Como el único funcionario hispano electo en Avondale, la segunda ciudad más grande del estado donde la minoría constituye la mayoría, sentí la obligación de solicitarle al Departamento de Justicia que investigara las irregularidades del proceso electoral. Redacté la carta de tal manera que reflejara los obstáculos que tuvieron mis electores para votar. Posteriormente, una investigación de The Arizona Republic confirmó que Avondale y otras comunidades del oeste tuvieron centros de votación de manera desproporcionada.

Desde entonces, el Departamento de Justicia ha anunciado que efectivamente llevará a cabo una investigación.

Para echarle más leña al fuego, el Departamento de Elecciones del Condado Maricopa nuevamente ha cometido un error muy grande que afecta de manera desigual a mis electores.  Las boletas electorales en español (del 17 de mayo) que se enviaron a los electores del Condado Maricopa tienen el mismo texto tanto para la Proposición 124 como para la Proposición 123.

Es la gota que derramó  el vaso.

Basándome en estos errores garrafales y en las políticas de votación recientes, que afectan de manera desproporcionada a mis electores minoría, le he solicitado al Congreso de Estados Unidos que rehabilite la Ley del Derecho al Voto.

Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó partes claves de la Ley del Derecho al Voto en un fallo de 2013, el Presidente de la Corte Suprema, John Roberts, indicó que la Ley de Derecho al Voto "se basaba en hechos de hace 40 años que no guardaban relación lógica con el presente”.

Sin embargo, el fiasco del 22 de marzo indica lo contrario.  Lo mismo ocurre con la debacle de las boletas electorales en español del 17 de mayo. Penalizar a las personas que recogen y envían las boletas electorales a sus familiares se suma a la lista.  El Presidente de la Corte Suprema tiene razón. No hay relación con el presente. Es peor.

En nombre de los veteranos que conocí mientras esperaba sufragar; en nombre de los residentes de habla hispana de mi comunidad que dependen de mí para para hacer escuchar su voz; por las personas que enfrentan procesos por dejar las boletas electorales de sus frágiles familiares en el correo postal, reitero mi solicitud que se restablezca la Ley de Derecho al Voto. Ahora.

Lorenzo Sierra es miembro del Consejo Municipal de la Cuidad de Avondale.

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