En la crianza de un niño, nadie puede reemplazar a papá y tampoco a mamá

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Los niños que crecen en familias monoparentales (solo con mamá o solo con papá) fracasan más en la escuela que aquellos que viven con ambos padres. Esto lo indica un estudio internacional realizado por la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico, entidad que mide el rendimiento en la escuela de niños alrededor del mundo.

Otros resultados de la investigación saltan a la vista. Como por ejemplo los niños varones tienden a un rendimiento más bajo en lectura y ciencia, mientras que las niñas en matemáticas. Esto es otra muestra de que los géneros no son iguales, cada uno es perfecto, pero sí distintos y complementarios.

Pero lo que más me llamó la atención fue el riesgo de bajo rendimiento que tienen los niños, de ambos sexos, que viven en zonas rurales o en familias monoparentales. El riesgo de rendimiento más bajo para los niños que de zonas rurales puede ser explicado por recursos limitados o las duras demandas de la vida rural. Pero, ¿por qué les va mejor en la escuela a niños y niñas que crecen con papá y mamá que a aquellos que crecen en familias monoparentales?

La respuesta está también ligada al hecho de que los niños se inclinen más a las matemáticas y las niñas a las letras. Y es que –una vez más- los hombres y las mujeres, aunque iguales en dignidad, son distintos y complementarios. Por eso, de la misma forma en que nuestra naturaleza humana no pudo haber creado un nuevo ser sin la participación activa de un hombre y una mujer; esa misma naturaleza aprovecha mejor un ambiente en el cual el mismo hombre y la misma mujer están presentes en la crianza y formación de la mente, alma y corazón del niño o niña que procrearon. Como escuche recientemente por ahí, las estadísticas se imponen.

Este estudio y sus conclusiones van en contra por su puesto de la ideología de género que hoy propone que nadie es hombre, ni mujer, sino que cada quien puede elegir su género. Sin embargo, la verdad es que en la crianza de un niño, nadie puede reemplazar a papá y tampoco a mamá.

Dos papás no equivalen a una mamá. Y dos mamás jamás podrán ser papá. ¡Un aplauso a todas esas madres solteras que sacan a sus hijos adelante sin ayuda del padre! Pero incluso ellas conocen muy bien que además de mamá todo niño necesita un papá.

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