LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

Cada año en el día de San Valentín el mundo entero hace suya esta fiesta católica para celebrar al amor. Pues bien, veamos que dice la Biblia sobre el amor: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co 13:4-7).

Para mí, estas palabras cobraron significado cuando conocí a mi esposa. Una hermosa mujer sonorense de ojos grandes y sonrisa fina. No estaba seguro de que fuera la mujer perfecta, pero algo me dijo desde el principio que si era la mujer perfecta para mí. Con una invitación a un café iniciamos la aventura de llegar hasta donde jamás habíamos visto a nadie más llegar, juntos hasta al final.

Aunque el recorrido apenas comienza, hoy miro atrás y puedo ver ya las huellas de un camino largo, difícil, a veces pedregoso, y otras obscuro. Lleno de envidias y de peligros, pero también de fe y esperanza, de milagros y bendiciones. Yo sé que si aún caminamos juntos es porque nuestro peregrinar nunca fue solo de dos; siempre hemos caminado de la mano de Dios.

Por eso esta columna hoy te la dedico a ti, mi Dulcinea del Toboso. Porque en el día se San Valentín quiero que sepas lo mucho que tú presencia es necesaria en cada espacio de mi vida. Porque detrás de cada uno de mis pasos, hay un impulso que tiene tu nombre. Porque una sonrisa en un café, y unos ojos enormes que brillaban bajo la luna continúan siendo el aliento de mi vida. Porque una cabaña de invierno frío y nevado, por dentro encendió en mi la llama de un amor que me hizo padre, y nos convirtió en familia. Porque en aquella isla caribeña, de arena blanca y mar azul me tracé la meta de hacerte feliz.

Porque en las buenas, en las malas, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza, en la pobreza, quiero gastarme la vida mirándote sonreír. Porque todo lo que anhelo es seguir viviendo una existencia ordinaria y sencilla a tu lado, nuestra vida, ladrillo a ladrillo, un día a la vez; pues para mí es la vida perfecta. Le pido a Dios que jamás me aparte de ti. Le pido también que me ayude a ser un buen padre para los hijos que me has dado. Quiero que sepas y nunca olvides que tú haces que cada día quiera ser un mejor hombre, y si solo para eso te hubiese conocido, doy gracias a Dios que eres mi mujer. Te amo.

Read or Share this story: http://www.lavozarizona.com/story/opinion/2016/02/09/un-amor-de-quijote/80017312/