LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

"El Tigre" Reies López Tijerina, uno de los cuatro jinetes del Movimiento Chicano de los años 60, dejó de existir hace unos días, apagándose así una de las voces más notables de esa era.

De esos cuatro —Rodolfo "Corky" González, Cesar Chávez, Tijerina y José Ángel Gutiérrez—el único que todavía vive es José Ángel Gutiérrez. Durante los años de inicio del movimiento chicano, González fundó en Colorado "La Cruzada para la justicia social, en California Chávez organizó los Campesinos Unidos, en Nuevo México Tijerina se dedicó con La Alianza Federal de Pueblos Libres a recuperar las tierras en Nuevo México tomadas por por el gobierno de los Estado Unidos.

Y en Tejas, González formó el partido político de La Raza Unida. A principios del Movimiento Chicano los cuatro jinetes proyectaban las esperanzas de los México-Americanos en "el otro México" (el México en los Estados Unidos), esperanzas que surgían tras más de un siglo de penuria y maltrato en los Estados Unidos como vencidos de la guerra injusta de este país contra México durante los años 1846-1848.

Pero la voz más vocifera de los cuatro fue la de Tijerina, quizá porque fue ordenado como ministro pentecostal de la Asamblea de Dios. Por ese papel vio la miseria en la cual vivían los México-Americanos y la discriminación que sufrían además de la injusticia de los terrenos mexicanos robados por la ley imperial de los Estados Unidos y el desdén de los Americanos contra los descendientes de la generación mexicana de la conquista.

Conocí a Tijerina en 1967 durante el juicio en Las Cruces, Nuevo México, por el asalto a la corte en Tierra Amarilla en 1967. Durante las semanas del juicio me impresionaron tanto que escribí un cuento titulado "The Coming of Zamora" basado en los datos del juicio. El cuento se publicó en El Grito (Spring 1968) y se republicó en la antología The Chicano: From Caricature to Self-Portrait, New American Library 1971).

Desafortunadamente, personas históricas de perspectivas contradictorias son héroes o villanos. Para muchos, Tijerina fue un hombre valiente, para otros un vendido vanidoso. Era una persona carismática inspirando a generaciones de los de abajo a superar la pobreza y el hambre. Era hombre de la paz, pero muchas veces circunstancias determinan destinos diferentes a los esperados. Es decir, muchas personas no son lo que parecen ni quien dicen ser. Pero eso no retractar de lo bueno que ha se hecho en la vida.

A pesar de la mala fama que de vez en cuando circulaba sobre el carácter de Tijerina logró alcanzar fama internacional en 1967 con las circunstancias armadas en Tierra Amarilla de Nuevo México. Recordando la biografía de su vida, Tijerina era menor en edad que yo por menos de un mes. Pero éramos de la misma generación. De vez en cuando nos encontrá-bamos en pasada aquí y halla y nos entreteníamos con el widiwidi. Durante el periodo de su encarcelación escribió una carta que yo considero equivalente a la carta que escribió Mar-tin Luther King, Jr. de la cárcel en Birmingham. La fama de Tijerina como agente del movi-miento chicano se desparramó por todo el país.

Tijerina no era un hombre de la violencia. Por lo menos nunca vi eso en el hombre. Era de voz fuerte y nunca temía expresar su opinión. Pero hombre de la violencia? No! Aunque muchos lo han caracterizado como hombre violente por su activismo y el homicidio esclarecido del carcelero Eulogio Salazar quien muchos sospechan fue cometido o mandado por Tijerina. Eso nunca se comprobó. Pero Michael Olivas, primo de Salazar y profesor de leyes en la Universidad de Houston no aclara a Tijerina como héroe.

La última vez que vi a Tijerina fue durante la junta en El Paso, Texas en 2012 conmemorando el cuadragésimo aniversario de La Raza Unida. Tijerina estaba padecía de Alzheimer pero recordaba lo suficientemente de mi y nuestras charlas pasadas. Platicamos un poco de sus penas con el FBI y la CIA y las latas con el gobierno federal. Mucha verdad pero para muchos pura paranoia.

Según David Correia, autor de Properties of Violence: Law and Land Grant Struggles in Northern New Mexico, el activismo de Tijerina transformó la historia de las concesiones de ranchos en Nuevo Mexico.

Lastima, como Marco Antonio declara en la obra de Shakespeare ante el catafalco de Julius Caesar: lo bueno que el hombre hace se entierra con el hombre; lo malo que ha hecho sigue para siempre en la memoria (traducción libre).

Felipe de Ortego y Gasca es catedrático en residencia de la Western New Mexico University.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://www.lavozarizona.com/story/opinion/2015/01/21/felipe-ortego-gasca/22126867/