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En México hemos tenido todo tipo de presidentes, pero no presidentes chiquitos y sin fuerza. Enrique Peña Nieto lucha para no ser un presidentito. El 2015 será crucial para él y para el país. Por eso, Peña Nieto está apostando por las fiestas de diciembre. Necesita - le urge - un respiro.

¡Cómo nos gustan las fiestas a los mexicanos! Ya lo decía Octavio Paz en "El Laberinto de la Soledad": "El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo." La pregunta es si las fiestas de Navidad y año nuevo van a interrumpir la marcha del tiempo y detener la terrible racha del presidente.

La apuesta de Peña Nieto es que con las fiestas de fin de año se nos olviden los 31 mil muertos de su gobierno, su enorme incapacidad para lidiar con la crisis de los 43 estudiantes desaparecidos, las casas que un contratista del gobierno les financió a su esposa y a su secretario de Hacienda, y los pedidos de millones para que renuncie. Es decir, Peña Nieto le está apostando a diciembre - y al muy mexicano "arte de la fiesta" - para que en el 2015 pueda empezar de nuevo.

No sé si los mexicanos lo van a dejar.

Imposible olvidar la torpeza con que el presidente manejó el ataque y la desaparición de los 43 normalistas en Guerrero. Una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher indicó que el ejército y la policía federal - no solo los policías locales - participaron en esa operación.

El gobierno dijo que la acusación es falsa. Pero, cierto o no, Peña Nieto ha demostrado una impresionante incapacidad para enfrentar la criminalidad. Y, lo que es peor, no ha presentado un plan realista para evitar que otras masacres se vuelvan a repetir. El 2015 promete ser rojo.

Imposible olvidar el gigantesco conflicto de interés por la compra de dos casas. Un contratista del gobierno - Grupo Higa - financió la casa de la esposa del presidente en Las Lomas y la del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco.

La legalidad de esas compras es muy cuestionable. En ambos casos el valor actual de esas propiedades en el mercado - 7 millones de dólares la de Angélica Rivera y hasta 1.2 millones de dólares la de Videgaray, según reportaron respectivamente AristeguiNoticias.com y The Wall Street Journal - es superior a lo que dicen haber pagado. Ahí hay una linea de investigación por posible tráfico de influencias o supuesta venta de favores. El problema es que nadie lo va a investigar.

La apuesta decembrina de Peña Nieto por la mala memoria de los mexicanos es un error. A pesar de que - como recordaba Octavio Paz - "en pocos lugares del mundo se puede vivir un espectáculo parecido a las grandes fiestas" que tenemos en México, toda fiesta termina.

Lea la columna completa en www.lavozarizona.com

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