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A pocos días de la navidad, y con miras a examinar un poco nuestras vidas, quisiera hablar de lo que son las ilusiones efímeras; aquellas cosas tan placenteras o satisfactorias que nos deslumbran con su brillo, haciendo a veces que perdamos la perspectiva, o como dicen en ingles "the big picture".

Me refiero a esos placeres tan elementales como la exploración de la sexualidad en el contexto del matrimonio, o sencillamente dormir, comer o beber; pero también aquellos placeres tan complejos como la expresión creativa por medio de la pintura o cualquier otro medio artístico. Todo placer del que gustamos durante este peregrinaje terreno no es más que la sombra -y un parpadear de ojos- frente a la plenitud de la felicidad en el cielo que nos ofrece el Señor: "Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman" (1 Co 2:9), según aparece en las Sagradas Escrituras. ¿De qué estamos hablando aquí? Pues aunque no sabemos con certeza lo que es, si sabemos lo que no es. Sabemos que la gloria de Dios, de la que disfrutaremos solo si lo amamos, hace ver insignificante al más grande de los placeres, cualquiera que fuera para cada uno. Voy mas allá aun, si la vida fuera como dicen algunos, "una aventura", algo solo para disfrutar; pues entonces incluso la misma vida en la tierra — de principio a fin- seria una pequeñez comparada a la felicidad eterna en el cielo.

¿Y qué es la eternidad?

Pues veamos ¿Cuántos años vive una persona promedio? Las estadísticas nos indican por lo general que los hombres no pasan de los 80 y las mujeres de los 90. Pues aunque todos viviéramos 100 años, o 500, nuestra vida terrena no dejaría de ser — comparada con la eternidad — un abrir y cerrar de ojos. La ecuación es sencilla, Dios = Felicidad + Por Siempre.

¿Porque es importante entender esto?

Porque la raíz de muchos de nuestros problemas, nuestras preocupaciones, todo eso que no nos deja dormir, es que nos aferramos a algo, a una idea, o a un sueño temporal. Y le damos demasiada importancia a placeres y cosas que por más grandes e importantes que parezcan solo son pasajeras. En realidad no ponemos nuestra vida terrena en perspectiva, no la vemos como lo que realmente es, y para qué sirve. Tema del cual no ocuparemos en la siguiente columna (continuará)..

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