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Querido Santa Claus,

Hace mucho tiempo que escucho hablar de ti. Y todavía no sé que tienes tú que ver con quien hace 2000 años protagonizó el acontecimiento más celebrado del mundo. El caso es que hoy en día te has convertido en causa de distracción en más de un hogar, y por tu culpa muchos niños ya no saben que es lo que en realidad se celebra en Navidad. Verás, Santa Claus, se trata de una cosa y nada más: el nacimiento de Jesucristo, el hijo de Dios. Ya los papás no les hablan a sus hijos de Dios. Pocos niños tan siquiera saben lo que es un villancico o una posada. Muchos incluso creen que cada año tú les traes regalos. ¿Pero quién te has creído tu -gordito de barbas blancas- para usurpar el lugar de Dios, y menospreciar el significado de un día tan transcendental con tus sobornos materialistas? ¿Qué no sabes que ya Dios nos dio el regalo más grande del mundo? Él se hizo hombre para que quienes estábamos muertos tengamos "vida en abundancia".

Pues bien Santa en esta navidad quiero pedirte que te ausentes. Devuélvele al niño Dios ese lugar que solo a él le pertenece. Puedes quedarte con tus árboles y esferas de colores, en casa yo prefiero el nacimiento. Ya no bajes por las chimeneas, deja libres a tus renos, y guarda el trineo en tu cochera. Mira Santa, la Navidad ya era perfecta antes de que aparecieras. Sé que te gusta el protagonismo, pero en esta temporada la única luz que debe brillar es la del niño Dios. Nosotros no debemos ser más que un reflejo de esa luz, por medio de la fe.

¿Y qué es eso de Felices Fiestas? Yo la verdad no entiendo que otra fiesta hay que celebrar. Por tu culpa, ya la gente ni siquiera quiere decir ¡Feliz Navidad! Solo están preocupados por hacer compras e impresionar a los demás con elaboradas decoraciones. Has corrompido el verdadero significado de esta noche santa. A tu grotesca caricatura ya ni siquiera le queda el rastro de lo que en realidad fue aquel hombre de Dios, San Nicolás.

En conclusión mi buen Santa Claus quiero pedirte que este año te quedes en el Polo Norte con tus ayudantes orejudos. Perdona la franqueza Santa, pero no te aparezcas por mi casa esta Navidad. Mi familia y yo esperamos la visita de alguien mucho más importante.

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