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Lorenzo: Cuando Rhonda y yo aceptamos escribir esta columna juntos sabía que contar una perspectiva de la nueva familia americana traería consigo ciertos estereotipos. No es que pretenda encarnarlos, pero hay un estereotipo de los latinos con el que lucho.

Rhonda: Lorenzo siempre está tarde. Ese ha sido el patrón a lo largo de toda nuestra relación. Si un evento empieza a las 12:00 p.m., para Lorenzo está perfecto llegar a las 12:15. Matrimonios. Funerales. Reuniones en fechas festivas. Para él, no hay diferencia ya que considera la hora de inicio de las actividades simplemente como una sugerencia.

Lorenzo: Rhonda, por otro lado, no solo es puntual, sino que tiende a llegar temprano. Supongo que viene de su educación religiosa y el hecho que trabaja en el sistema educativo. Por ser hija del pastor, tenía que estar a tiempo para el servicio. En el sistema educativo, las escuelas funcionan con horarios y no hay excusa para llegar tarde.

Mi problema con la puntualidad se vuelve crítico cuando viajamos juntos. Rhonda es de las que insiste en llegar temprano al aeropuerto, dos horas antes del vuelo. Para mí siempre ha estado bien llegar al aeropuerto cuando los pasajeros están a punto de abordar. Sí, he tenido que correr en el aeropuerto, pero he perdido un solo vuelo de conexión en 20 años de viajes y fue porque el avión llegó con retraso.

Rhonda: Hay que tener toda la paciencia del mundo para viajar con Lorenzo. Dice que funciona a la "hora chicana". Parece que nunca estuviera apurado. Se defiende diciendo que genéticamente está predispuesto a llegar tarde.

Cuando viajamos juntos, para mí es un ejercicio de autocontrol garantizar que pasemos por seguridad y lleguemos a la puerta a tiempo. Me he dado cuenta que para motivarlo y para que se apure, por lo general es suficiente prometerle que vamos a comer apenas pasemos por el control de la TSA. Y para mí, es una oportunidad para que mi presión arterial regrese a un rango aceptable.

Lorenzo: lo admito. No me gusta ser el primero en una reunión o llegar temprano a algún destino, solo para estar esperando. Pero como sé lo importante que es la puntualidad para Rhonda, me estoy esforzando no solo para llegar a tiempo, si no para llegar temprano en ciertos casos.

Vamos a viajar a la costa este en varias oportunidades este otoño; tengo la determinación de renunciar a la "hora chicana" y tener un nuevo mantra: "la hora de Rhonda".

Rhonda Cagle y Lorenzo Sierra son esposos, padres y profesionales. Escriben sobre su experiencia de ser biculturales y tener una familia ensamblada. Entérese más en LorenzoandRhonda.com

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