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El presidente Barack Obama finalmente superó su timidez natural y tomó una audaz acción ejecutiva. El mandatario anunció que se postergará la deportación de 5 millones de indocumentados que se encuentran actualmente en el país. La mayoría de ellos, padres de niños que son ciudadanos o residentes legales (aproximadamente 4 millones de personas).

La acción del presidente debe ser aplaudida pero también tenemos que reconocer las acciones de cada uno de los activistas que presionaron con manifestaciones que a menudo llevaron a la detención o encarcelamiento; hubo otros que interrumpieron los discursos del mandatario o que acamparon frente de la Casa Blanca y amenazaron con negar el voto a los candidatos demócratas.

Fueron muchos los que con ferocidad y persistencia exigieron justicia. Todas esas protestas presionaron a Obama a vencer su timidez.

Agradecemos al presidente. Cinco millones de personas tendrán el derecho a permanecer y trabajar sin temor en el país; sin embargo, hay un sabor agridulce sobre ésta acción valiente.

Entre aquellos que presionaron constantemente al presidente estuvieron los dreamers. Jóvenes que ganaron el derecho de permaneces sin peligro de deportación en 2012.

Durante su última elección y después de no haber cumplido su promesa de presentar un proyecto de ley de reforma integral, Obama temía que los latinos lo abandonarán y para asegurar su apoyo, paró al deportación de jóvenes nacidos fuera de Estados Unidos pero traídos aquí como niños. Esos jóvenes son los 'soñadores'.

La orden ejecutiva sorprendió a muchos porque excluyó a los padres de los dreamers, precisamente esos jóvenes que arriesgaron la cárcel y la revocación de su derecho de permanecer en el país con el fin de presionar al presidente y que hiciera lo justo.

A primera vista, parece mezquino. Los abogados sostienen que será más difícil, desde el punto de vista jurídico y político incluirlos. El permiso provisional de los dreamers se basa en una acción ejecutiva, los jóvenes no serán deportados y tienen permisos de trabajar pero no obtendrán la residencia permanente o cualquier otra visa o estatus de inmigración que sólo el Congreso podrían conferir.

La lógica jurídica oficial está contenida en un memorándum de 32 páginas. Hay muchos expertos que están rotundamente en desacuerdo.

Stephen Legomsky, profesor en la Universidad de Washington School of Law y el ex consejero general de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración, dice que el requisito de un lazo a un ciudadano o residente permanente no tiene sentido jurídico, ya que no se le exigió a los dreamers cuando fue concedido su estatus.

"Estoy completamente en desacuerdo con su análisis", Legomsky es citado en el Huffington Post.

"La premisa es que es una acción ilegal conceder el derecho de permanecer provisionalmente a menos que los miembros de la familia tengan un camino de estatus de residente permanente", continuó. "Simplemente, no hay base para esta suposición. De hecho, han aprobado DACA (Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y no se requiere mostrar lazos de ciudadanía o residencia familiar".

Tomando en cuenta la discordia con respecto a la exclusión de los padres de los dreamers, tal vez no sea demasiado exagerado concluir que sí fue una decisión incompleta que sin duda tendrá consecuencias.

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