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Biografía del Columnista

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¿Qué escribir o qué decir ante la miseria humana que nos rodea? El corazón se me hace trizas de ver los abusos que sufren niños y niñas que van en busca de un futuro como inmigrantes indocumentados.

La causa y el efecto en la vida de miles de niños centroamericanos es resultado de las corruptas políticas de gobernantes con insaciable hambre de poder y que no les importa destruir a su pueblo entero.

Honduras y Guatemala hoy están en el ojo del huracán. El éxodo de su población es evidente y sus gobernantes, aunque hablan mucho, hacen nada hacen para detenerlo. Al contrario, para ellos sin duda es un alivio que su población emigre y así poder endosar sus responsabilidades a otros, a pesar de que saben los riesgos y abusos que los suyos sufrirán en la búsqueda de una vida mejor.

Para llegar a Estados Unidos, recorren la ruta de la muerte, porque pasar por México no es fácil, al contrario los peligros y abusos los acechan a cada segundo de su travesía. ¿Y todo para que? Para nada. Son deportados a su país de origen sin importar su futuro.

Las cosas no cambian, al contrario se recrudecen y la cantidad sin precedente de niños y adolescentes centroamericanos que cruzan la frontera y que llegan solos sin sus padres va en aumento. Hoy son más de 60 mil al año, diez veces más que en 2011, según informes de las autoridades migratorias. La pregunta es ¿por qué?

La respuesta es muy sencilla. Huyen de su país por ser víctimas de abusos sexuales, de violencia doméstica, de pornografía infantil, del hambre, de la miseria.

Cuando llegan a los albergues de este lado de la frontera su vida no mejora. Continúa el abuso y lo peor de todo, es que en el país de la justicia y libertad no obtienen ni una ni otra cosa.

Las autoridades han sido incapaces de investigar y castigar a los cuidadores de estos "sitios seguros" y que tienen ya más de 100 denuncias formales.

¿Imagine usted que puede hacer un menor, inmigrante ilegal, sin dinero, sin sus padres y seguramente muy asustado? Nada. Y lo peor de todo es que no pasa nada. Muchos solo hablamos, escribimos y no podemos hacer nada para evitarlo. Creemos que con donar ropa, alimentos o escribir una columna las cosas van a cambiar, pero la verdad es que se necesita más que esto. No se que se necesite hacer pero lo triste de todo esto es que nos hemos vuelto unas máquinas ciegas de la miseria humana.

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