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Un capítulo esencial de la actividad diplomática se refiere a la función consular como instrumento fundamental para proteger los intereses de un país y de sus nacionales en el extranjero. La Convención de Viena de 1963, de aplicación universal y de la que México es parte, detalla la amplia gama de servicios que un consulado puede ejercer, incluyendo las tareas de protección, orientación y ayuda a sus connacionales, así como la expedición de pasaportes, matrículas consulares o el ejercicio de funciones notariales.

En el caso de México, la prioridad asignada a las tareas consulares es un acto de congruencia frente a la amplitud y dimensión de nuestra diáspora que ha emigrado principalmente hacia el norte. De ahí, no es de extrañar que la protección de los intereses de México y de los mexicanos en el exterior constituya el punto de partida de nuestra actividad diplomática y consular en el extranjero.

En años recientes, la actividad de los consulados, lo mismo para nuestro país que para otros, se ha acrecentado considerablemente. Ello es resultado del incremento de la movilidad de las personas y de los crecientes intercambios comerciales y culturales que ha traído consigo el proceso de globalización. Cada vez es mayor el número de connacionales que requiere asistencia en territorio extranjero, ya sea por motivos personales o profesionales.

El cónsul honorario es una personalidad que ejerce funciones "pro bono" y que complementa la acción consular y diplomática tradicional. Se trata de hombres y mujeres que, motivados por un aprecio especial hacia México, realizan tareas de protección y promoción en sus países de residencia, actuando de manera desinteresada en beneficio de nuestra nación. Su prestigio personal, su conocimiento del lugar en el que actúan y capacidad de acción, los convierte en eficaces colaboradores para la promoción de México en el mundo.

Los cónsules honorarios son seleccionados cuidadosamente, tomando en cuenta su perfil profesional, su reputación personal y sus vínculos con nuestro país. Su labor, que está sujeta a un conjunto de normas internacionales y nacionales, es supervisada permanentemente por nuestras representaciones en el exterior y la Cancillería. La colaboración de los cónsules honorarios nos permite ampliar la cobertura de diversas funciones consulares, mejorar nuestros contactos en ciudades y regiones de interés, así como acrecentar nuestra influencia en círculos económicos o culturales donde carecemos de una representación propia.

Conscientes de la importancia de esa labor, celebraremos en nuestro país la VI Reunión de Cónsules Honorarios de México, que se llevará a cabo del 16 al 20 de junio. Al organizar este encuentro, el primero en su tipo desde hace poco más de tres lustros, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto busca fortalecer su capacidad para promover los intereses del país en el exterior y, al mismo tiempo, expresar su gratitud hacia quienes, con generosidad y dedicación, desde numerosas ciudades a lo largo y ancho del mundo, impulsan el desarrollo de nuestro país, brindan protección y asistencia a nuestros connacionales y contribuyen a las relaciones amistosas del pueblo mexicano con otras naciones. Un saludo especial a los miembros del Cuerpo Consular de Arizona que comprende a 32 naciones distintas, con 4 Consulados de carrera y 28 Cónsules Honorarios.

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