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En el paquete de reformas estructurales en México, el PAN impulsó el año pasado y luego impuso como condición para trabajar otras reformas, la necesidad de realizar una reforma político electoral. Esa reforma legislativa, cambiaría el órgano electoral federal (IFE – Instituto Federal Electoral) por un nuevo organismo conocido hoy como INE (Instituto Nacional Electoral).

La reforma se discutió no exenta de debate y controversia, logró su mayoría en ambas cámaras y Congresos locales para ser finalmente aprobada. El IFE dejó de existir formalmente hace poco menos de dos meses, y en su lugar, casi gemelo a su antecesor, rige y gobierna hoy el nuevo INE.

La inquietud de fondo en el PAN para impulsar esta reforma, estaba en que con el PRI de regreso al poder presidencial en México, y con la mayoría de las gubernaturas en los estados también bajo su dominio, era muy probable que ejercieran influencia, presión y poder sobre los organismos electorales estatales para inclinar los resultados en dichos procesos. Así de claro y simple. Por ello, diseñaron toda una nueva pieza legislativa, que supliera al IFE y le adjudicara nuevas atribuciones al INE, entre ellas la más importante, intervenir directamente y "atraer" procesos electorales locales en aquellos estados que presentaran inconformidades. Es decir, nulificaba en los hechos a sus órganos pares estatales, y los subordinaba al árbitro del Instituto Nacional Electoral.

El PAN maniobró esta jugada para impedir que los gobernadores "metieran" la mano en los procesos y se realizaran elecciones con los dados cargados.

Algo de la vieja cultura política priísta subyace en los temores y paranoias del Partido Acción Nacional que se tomó tantas molestias, tropiezos y choques con los demás partidos para lograr el avance de esta reforma.

Hoy inicia el proceso en México para seleccionar y elegir a los nuevos consejeros electorales de todo el país, quienes habrán de organizar, vigilar y validar los procesos electorales del año entrante. En el 2015, se realizarán elecciones locales en por lo menos 17 estados de la República, donde se renovarán Congresos estatales pero sobretodo, Gobernadores. No es un tema menor. Por ello la prisa de sacar esta reforma a tiempo para que se cumpliera el plazo legal: un año antes de los comicios, no se pueden realizar cambios en los institutos, reglas o personajes que participen en los procesos.

El problema es que su nueva reforma –para muchos impulsada al vapor- contempla una básica contradicción: se pueden presentar como aspirantes y candidatos a consejeros electorales todos quienes reúnan los requisitos, pero además, los mismos consejeros que hoy están en funciones. Es decir, se cambió todo el aparato para que sean los mismos personajes quienes organicen, vigilen y validen los procesos.

En la opinión de los expertos electorales, se trata de un error garrafal de la reforma electoral, porque de fondo sostiene la máxima griega de "que todo cambie, para que todo siga igual".

A partir de este junio inicia el proceso para renovar consejeros: veremos quién se presenta, quién los evalúa y quiénes quedan instalados para las elecciones del 2015.

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