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Biografía del columnista

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Layal Rabat es una joven que cientos de niños y sus madres consideran un ángel. Esta chica les otorga a los abandonados comida para su hambre, agua para calmar su sed, les da tranquilidad, esperanza. Ella les guía a donde pueden descansar y dormir. Donde las madres pueden estar en paz y los niños pueden jugar una vez más.

Los autobuses llegan a la estación del Greyhound en Phoenix cada noche. En la última semana de mayo, los autobuses descargaron a más de 400 personas, principalmente madres e hijos. Eran migrantes centroamericanos indocumentados que fueron capturados y encarcelados por la Patrulla Fronteriza en Texas.

La oleada de inmigrantes llegó a ser tan grande que no había más espacio disponible en los centros penitenciarios para mantenerlos. Un burócrata ordenó liberar a madres y sus hijos para hacer espacio para los recién llegados. Los padres ya habían sido separados de sus familias.

Las familias fueron liberadas y puestas en aviones rumbo a Tucson. Ahí se les dio un sandwich en un saco, para luego ser transportados en autobuses hacia Phoenix.

Llegado a esta ciudad la única gente que les brindó su ayuda fueron voluntarios, quienes les prestan sus teléfonos celulares para que se comunicaran con sus seres queridos y les ofrecen un lugar para pasar la noche, comida caliente y seguridad.

La mayoría de los migrantes llegan sin ningún centavo. Tienen poco entendimiento de donde se localiza Phoenix, en relación a Los Ángeles, Nueva York y Chicago o el destino de sus sueños.

Los voluntarios son jóvenes de una organización recientemente formada llamada Project Restoration, organizada sin personal pagado pero armados con compasión que desafía la creencia e inspira la esperanza.

Éstos no son los activistas que están de pie delante de cámaras de televisión y protestan las políticas de inmigración. Estos voluntarios están raramente a la vista de todos. . Layal Rabat es originalmente de Siria, Cindy Whitmore es una americana que coordina los voluntarios y Jason Ohdner es una enfermero que da su tiempo y talento. Hay muchos más y sin ellos estas familias estuvieran perdidas.

La política del gobierno que abandona estas familias en la ciudad de Phoenix ha sido ampliamente condenada. Activistas, Joe Arpaio y aún la gobernadora Jan Brewer han pedido a Barack Obama que ponga fin a esta práctica sin piedad. Lo que ha pasado desapercibido son los ángeles que llevan alimentos a familias abandonadas, que traen alegría a los niños y esperanza en el futuro.

Que Dios les bendiga.

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