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Biografía del columnista

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Un nuevo y escandaloso caso de pederastia estalla en México, poniendo en evidencia la oprobiosa cobertura y el encubrimiento de la Iglesia.

El cura se llama Eduardo Córdova Bautista, estuvo adscrito por más de 30 años a la Diócesis de San Luis Potosí, donde recibió cargos y nombramientos al paso de los años.

La Santa Sede anunció esta misma semana que Córdova Bautista era expulsado de su ministerio sacerdotal y de la Iglesia Católica, por recurrentes abusos sexuales a menores de edad a lo largo de más de tres décadas. ¡30 años! en que familias, madres desesperadas, directivos de colegios lo denunciaron ante las autoridades eclesiásticas y nadie hizo nada. Por el contrario, lo protegieron, lo encubrieron, lo dotaron de posiciones de poder para rodearse de impunidad y mantenerse inalcanzable para la justicia.

Se calcula según quienes han concentrado documentos y denuncias en su contra, que este nefasto pederasta puede contar más de 100 casos de menores violados y abusados entre sus víctimas.

El ex sacerdote Alberto Athié, se ha convertido en un activista defensor de víctimas de abusos por parte de sacerdotes. Fue una pieza clave en develar los abusos cometidos por el entonces líder de los Legionarios de Cristo, ese otro criminal de fama mundial conocido como Marcial Maciel.

Athié desde entonces, ha dedicado sus esfuerzos a recibir denuncias y señalamientos de familiares de víctimas y brindarles apoyo y asesoría.

Un grupo de 15 abogados de San Luis Potosí integró un equipo de trabajo para recabar suficientes pruebas para inculpar penalmente al sacerdote Córdova Bautista.

El expediente es de tal volumen que involucra a una serie de funcionarios, ex gobernadores, obispos y arzobispos quienes tejieron, al paso de los años, una nutrida red de complicidades y encubrimientos.

Lo interesante del caso para la justicia mexicana, es que por primera vez se plantea en la denuncia formal ante la Procuraduría de Justicia de San Luis Potosí la coparticipación de otras personas como encubridores, lo que también significa delito y persecución por la justicia.

Nadie hizo nada en 30 años, en los que Córdova no sólo siguió ejerciendo como sacerdote, sino que ocupó cargos en la Arquidiócesis, y después incluso en sucesivos gobiernos estatales.

La acusación en curso llama a declarar y a prestar testimonio a funcionarios y otros clérigos quienes tuvieron en sus manos denuncias por años, y omitieron acción alguna.

Un indicio claro de protección, es que este brutal criminal asistió a la Canonización de Juan Pablo II en Roma acompañando a una delegación de Obispos mexicanos. Después aparentemente voló a España donde se le perdió la pista. Es un momento crucial, porque puede marcar un cambio profundo en la forma en que la justicia y la Iglesia combaten estos delitos.

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