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"El arte de ganar un juego injusto", la frase detrás de Moneyball, el popular bestseller de Michael Lewis, que a propósito ahora se vende en las mejores librerías de Estados Unidos por alrededor de 15 dolaritos, quizás tenga más sentido que nunca.

Una vez más, el equipo sensación de Grandes Ligas son los Atléticos de Oakland del popular gerente general Billy Beane. Jugando un béisbol lleno de garra y con la sexta nómina más baja son el mejor equipo de Ligas Mayores ahora mismo.

En sus primeros 45 juegos del año, los Atléticos habían anotado 95 carreras más de las que habían recibido - la mejor en Grandes Ligas con ventaja de 41 anotaciones por encima de los Tigres, quienes ocupaban el segundo lugar en ese sentido.

El énfasis en porcentaje de embasarse continúa, hasta el cierre de esta edición los Atléticos encabezaban las Grandes Ligas en bases por bolas recibidas con 198 y estaban segundos en porcentaje de embasarse con .344.

Pero estos Atléticos han agregado otros aspectos al modelo clásico de Moneyball, uno de ellos es el robo de bases, un elemento de peso en el Oakland de ahora. Los A's se ha robado 26 almohadillas en 28 intentos, para un porcentaje de éxito de 91.3%--el mejor de Grandes Ligas.

Además de las bases robadas, este club le da mucha importancia a la defensa. Y ése es otro elemento que no se asocia propiamente con Moneyball. Esta edición de los Atléticos puede justificar seguir poniendo como titular a un jugador que esté mal con el bate si sobresale en otros aspectos.

Eso demuestra esta combinación de valores y variables es que la organización puede adaptar su filosofía a sus circunstancias y su personal.

Sólo dos miembros del actual cuerpo de lanzadores -- Sean Doolittle y el espectacular joven Sonny Gray - y ningún jugador de posición fueron originalmente seleccionados en el draft y desarrollados en el sistema de Oakland. Cada uno de los demás miembros de esta sorprendente alineación de Oakland-- un lineup en el que ocho peloteros con al menos 100 turnos al bate tienen marcas de wRC+ (weighted runs created plus) iguales o mejor que el promedio de la liga - debutaron profesionalmente con otro equipo.

Y en la mayoría de los casos, dichos peloteros fueron "bloqueados", subestimados o pasaron desapercibidos. Esto es lo que los Atléticos hicieron durante la era de Moneyball y eso es lo que están haciendo desde el 2012, cuando ganaron el primero de dos títulos consecutivos en el Oeste de la Liga Americana: Conformar un grupo de peloteros en un ambiente en el que sus habilidades y personalidades embonan en gran armonía. Los toques que el manager Bob Melvin le da diariamente al lineup dan resultados porque el dirigente es un gran comunicador y porque sus jugadores entienden bien cuál es la meta principal.

Es el sello de la casa, el sello Moneyball.

El autor es Productor Editorial para los servicios de Grandes Ligas: MLB.com * LasMayores.com. Twitter: @CMolinaMLB

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