LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

Biografía del columnista

Columnas anteriores

El gobierno de México ha anunciado un considerable despliegue militar y policíaco en el norteño estado de Tamaulipas. Es la segunda entidad, después de Michoacán, que demanda la atención especializada y la dedicación de fuerzas, inteligencia, recursos y presencia militar en la zona.

Tamaulipas se ha convertido en los últimos años, lo sabemos todos los mexicanos, en un territorio sin control del estado. Un espacio donde existen zonas concretas y específicas de total y absoluto control de grupos criminales y narcotraficantes.

Hoy sabemos que desde hace tres sexenios, el gobierno estatal en manos del entonces titular Tomás Yarrington, había establecido ya acuerdos y pactos con el narcotráfico. Paso libre de mercancía, protección de las fuerzas armadas, zonas controladas en su totalidad por los grupos criminales. Yarrington es hoy buscado por la Interpol, el FBI y la policía mexicana, acusado de delincuencia organizada, por lo menos.

Después vino el gobierno de Eugenio Hernández, priísta al igual que su antecesor, de quien se dice avaló los acuerdos ya establecidos desde la administración anterior, ofreciendo garantías a los delincuentes para seguir operando sin mayor injerencia por parte de las autoridades.

Punto clave de rompimiento estalló con el asesinato del entonces candidato del PRI a la gubernatura del estado Rodolfo Torre Cantú, quien fue abatido a tiros durante la campaña cuando se trasladaba por carretera. Nunca hubo detenidos ni la conclusión de una investigación seria que determinara culpables y encarcelara responsables. Se dijo que el entonces candidato, se rehusó a negociar con el narco y continuar con acuerdos y contratos establecidos en administraciones anteriores.

Hoy gobierna el hermano del candidato asesinado, un hombre que roza los 65 años, que no es político profesional, Eligio Torre Cantú y que tiene al estado prácticamente abandonado al control y circulación de los narcos.

En México se sabe que es imposible transitar por carreteras tamaulipecas a determinadas horas y en rutas específicas. Salir de Ciudad Victoria después de la tarde, dirigirse a Tampico o a Ciudad Mante, es un riesgo de vida, porque los caminos y zonas completas están en manos de los narcos.

El gobierno del Presidente Peña ha determinado un despliegue contundente que supone la división del estado en cuatro zonas bajo el control del Ejército y la Armada de México. El objetivo pretende desmantelar a más de 40 cuerpos policíacos infiltrados, sobornados y bajo el mando de criminales. El plan busca desintegrar organizaciones criminales, sellar rutas de narcotráfico, armamento, y tráfico de personas, además de fortalecer instituciones de seguridad confiable.

En un desafío mayor el que se plantea el gobierno, ante la creciente violencia, crímenes a mansalva y confrontación de cárteles y grupos criminales.

Aunque el discurso pueda ser distinto, los mecanismos y la estrategia puedan variar, lo cierto es que el escenario criminal y de inseguridad está obligando a este gobierno a volver a lógica calderonista de la lucha contra el crimen.

Dos estados más están en la lista de altos niveles de violencia y demanda generalizada de intervención policíaca y militar: Morelos y el estado de México.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://www.lavozarizona.com/story/opinion/2014/05/16/columna-opinion-kourchenko/9182011/