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La niñez es indudablemente el mayor tesoro que tenemos como sociedad. Aun cuando pareciera ser una frase trillada, el futuro depende del desarrollo armónico e integral que procuremos para asegurar el bienestar de todos los niños. La formación ética, académica y familiar proporcionada a los individuos desde la etapa más temprana de su desarrollo como personas, determinará los retos, oportunidades, problemas y las soluciones de los mismos, que enfrentaremos como grupo el día de mañana.

Conscientes del riesgo que implica descuidar el respeto a derechos básicos para el bienestar de la niñez, así como la importancia de establecer lineamientos normativos que protejan a dicho grupo del menoscabo de garantías fundamentales como el derecho a la salud y la educación, los países integrantes de la Organización de las Naciones Unidas aprobaron el 20 de noviembre de 1959 la Declaración de los Derechos del Niño.

Este instrumento internacional de gran relevancia recoge 10 principios básicos que la sociedad internacional se ha comprometido a respetar, reconociendo a los niños como seres capaces de desarrollarse física, mental, social, moral y espiritualmente, con libertad y dignidad.

1) El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, opinión política, etc. 2) El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social. 3) El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento. 4) El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas. 5) El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física. 6) El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad. 7) El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita. 8) El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia. 9) El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación. 10) El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.

En sintonía con dichos principios de carácter universal, el gobierno de México y todas sus instituciones, incluido este Consulado, han hecho de la atención a los menores su prioridad en todos los ámbitos del servicio público. De manera particular, el Departamento de Protección asiste a los niños y sus familiares en casos de custodia, abuso o de reunificación familiar. Asimismo, se monitorean los casos de menores no acompañados que cruzan la frontera y son detenidos por alguna autoridad, realizando visitas frecuentes a los albergues para verificar su estado físico y emocional. Este trabajo se complementa a partir de una relación estrecha de nuestro personal con funcionarios de la Oficina del Protección al Menor del Estado (CPS) y su contraparte en México, el Sistema Nacional para el Desarrollo Infantil (DIF).

Tal y como lo plasmara el autor de uno de los libros más emblemáticos en el tema de la niñez, "todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan" (El Principito; Antoine de Saint-Exupery). Trabajemos de manera responsable en el cuidado y respeto de los niños, de nuestro futuro común.

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