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Phoenix no se quiere quedar con la ganas de ser la ciudad anfitriona de una convención presidencial.

El alcalde Greg Stanton aseguró esta semana que la ciudad competirá para que se lleve acabo aquí la convención nacional demócrata en 2016.

Stanton estaba listo para hacer dicha declaración el mismo día que el comité, encargado de la selección, anunció las 15 ciudades en consideración para este evento transcendental en la política nacional.

En la competencia se encuentra Phoenix, Chicago, Detroit, Atlanta y Las Vegas y no se espera una decisión hasta finales de este año o principios de 2015.

De ser seleccionada, Phoenix tendría que gastar entre 55 a 60 millones de dólares, según cifras dadas a conocer, pero el alcalde asegura que el evento le inyectaría una dosis importante a la economía local.

Además y tal vez lo que realmente importa es el hecho que las convenciones nacionales de ésta índole impulsan la imagen de la ciudad anfitriona a un foro nacional.

Hace unos meses Phoenix lanzó una intensa campaña para convencer al partido republicano que seleccionara a esta ciudad como sede de su convención presidencial, también en 2016.

Pero a principios de abril Phoenix quedó descartada. Solo avanzaron a la siguiente ronda Cincinnati, Cleveland, Dallas, Denver, Kansas City y Las Vegas.

Phoenix y Arizona en general se beneficiarían enormemente con un evento de esta alcurnia ya que las leyes antiimigrantes han generado una mala imagen de nuestro estado fronterizo.

Esta semana se celebra el cuarto aniversario de la SB1070, la cual fue la mecha que encendió el fuego político y económico. A consecuencia, Arizona perdió sumas millonarias en convenciones y turismo, y generó una imagen de un estado retrógrado. El trasfondo era un Arizona de los tiempos del "oeste salvaje" donde el color de la piel es más importante que la dignidad humana.

Y ya cuando las heridas de la SB1070 parecían cicatrizar un poco, la Legislatura estatal aprobó la iniciativa anti-gay SB1062. Esta vez, la gobernadora Jan Brewer vetó la propuesta pero el daño de imagen ya estaba hecho.

No está claro si la iniciativa anti-gay fue un factor en la decisión del comité republicano, pero ojalá el partido demócrata no penalice a Phoenix por las travesuras del gobierno estatal.

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