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Biografía del columnista

La omisión nos lleva a atestiguar actos contrarios a la dignidad humana. Y así ocurrió en abril de 2010 al firmarse la Ley SB1070 de Arizona, una de las propuestas legislativas más excluyentes concebidas en Estados Unidos.

Es innegable que esta gran nación ha construido una imagen, sin duda real, en la que las oportunidades existen para todos. Aquí se construye una vida feliz y estable, con trabajo e ingreso para vivir con dignidad, un sueño a lo que la mayoría de los migrantes aspira. Sin embargo, en abril de 2010 el estado de Arizona mostraba lo contrario con la firma de la LeySB1070.

¿Cuál es la historia para llegar a su firma? Todo depende con el cristal con que se vea. Entre algunas de las respuestas que encuentro en mi reflexión personal destaco la apatía comunitaria y falta de acompañamiento social, falta de educación cívica y nulo interés por la política local. Desde la década de los años noventa, hubo un inexistente pronunciamiento público por parte de organismos extranjeros (léase distinto a intromisión) para denunciar lo que ocurría en Arizona, lo que desencadenó diversos embates antimigrantes que, mediáticos o políticos, crearon una percepción negativa de los migrantes en el estado.

Convencida estoy que su promulgación fue un error, un acto inhumano e injusto, cuyos ingredientes estaban puestos en la mesa desde tiempo atrás. Era una bomba de tiempo, una olla de presión que crecía con acciones como la "Ley de sanción a empleadores", "Ley HB1062", "Ley SB1465" conocida como antimatrícula, y siempre presente los operativos del Alguacil de condado Maricopa, por decir lo menos.

Testigo personal soy de amargas experiencias de vida que muchos migrantes latinoamericanos experimentaron como la separación de sus familias, detención en centros de trabajo, niños sin padres, la realidad de los "nacidos aquí y los de allá". 2010 fue para muchos de lágrimas y desencanto.

Desde enero de 2010 diferentes voces se hicieron presentes para hacer entrar en razón a los congresistas estatales promotores de la Ley SB1070, además de buscar diferentes vías para dialogar con la Gobernadora del estado, que dicho sea de paso, su reelección estaba en puerta. Una ley que tiene varias lecturas.

La SB1070 resquebrajó la imagen de Arizona y muchos sectores de su economía lamentaron el desplazamiento de los migrantes. Aún recuerdo un taxi en la capital de México cuya leyenda decía el vidrio posterior "no servicio para los de Arizona". Muy lamentable para los que creemos que la buena voluntad de los hombres es la mayor herramienta para evitar la discriminación.

Pero algo mayor ocurrió con la LeySB1070. Nos dejó grandes lecciones personales y profesionales. Fue un llamado a la unión. En aquellos días creció un sentimiento de orgullo al ser latinoamericanos, en mi caso mexicana. Generó conciencia para honrar la tierra que para muchos significa su segundo hogar, Estados Unidos. Documentados o indocumentados, esta ley cimbró valores personales: esperanza, trabajo, tenacidad, lucha y esfuerzo. Siempre hay recordar de dónde venimos y para qué lo hicimos, para progresar. Que nunca más se repita una ley como esta. Seamos solidarios entre nosotros, esa es la mayor fortaleza que tenemos y la que debe distinguirnos para alcanzar un bien común y desarrollar una "América más armoniosa e incluyente".

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