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Biografía del columnista

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En los últimos cuatro años la urgencia de una reforma migratoria creció, igual que la oposición republicana cada día más intolerante y por último difamatoria en sus acusaciones.

El presidente Barack Obama desde el inicio de su mandato y los demócratas nos abrazaron con gran compasión y prometieron acabar con el mal que nos oprimía. Obviamente les creímos.

En los primeros dos años de la administración de Obama los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso y no hicieron absolutamente nada para reformar el malogrado sistema de inmigración. Tiraron a la basura aquella única oportunidad de poder que no volverá fácilmente.

La nación en aquel momento afrontó la crisis económica y la reforma de la asistencia médica surgió como un asunto de prioridad, pero igual la destrucción de tantas de nuestras familias era y es un asunto prioritario.

Seis años más tarde, los demócratas sólo controlan el Senado y por tanto se lavan las manos y culpan a la Cámara de Representantes controlada por republicanos por su carencia de acción. Sus promesas rotas han tenido consecuencias y sus efectos han mermado nuestra capacidad de ganar el voto.

En las elecciones de 2012 los latinos votaron 15% más que en 2008. Suena impresionante. Pero debemos considerar que: este total representa la más débil tasa de incremento en el voto latino desde 1992.

La victoria de Obama en 2012 fue promocionada por muchas organizaciones latinas como una prueba que latinos desempeñaron el papel más importante en esa elección. Las organizaciones que se auto-definan como portavoces como el Consejo Nacional de la Raza (NCLR), la Asociación Nacional de latinos electos (NALEO) y la Unión de trabajadores de servicios (SEIU) afirmaron que fueron ellos los que motivaron esa histórica victoria.

La verdad es más modesta, e ilustra claramente el creciente cinismo en nuestra comunidad. El registro de latinos para votar entre 2008 y 2012 aumentó 2 millones y no los 4 millones que anunciaron a la prensa. NALEO afirmó que más de 12 millones de Latinos votaron en 2012, en realidad era 1 millón menos. El reclamo se hizo que los latinos eran el 10% de los votantes, de hecho fuimos un poco más del 8%.

La tasa de crecimiento de los votantes latinos está disminuyendo rápidamente. En 2004 y 2008 la tasa de crecimiento superó el 27%. Para el 2012 había declinado al 14%. Aquí algo anda mal.

La realidad es que los latinos no han usado ese derecho a votar a toda su potencialidad por varias razones: desidia, ignorancia y el cinismo que sigue creciendo. Si votáramos con seriedad "otro gallo nos cantara".

Las promesas de una reforma integral son falsas y lo sabemos. La acción que necesitamos es que el presidente detenga las deportaciones.

Entonces nos cantara otro gallo.

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