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Biografía del columnista

Quiero suponer que el empeño de la gobernadora de Nuevo México Susana Martínez por negarle licencia de conducir a los indocumentados en ese estado se basa en razones personales y no en una política viable.

De otra manera es difícil entender su afán de buscar cambiar la ley de su estado después de varios intentos fallidos.

Esta semana, diarios locales indicaron que la mandataria republicana intentará convencer a la legislatura de aprobar una ley para negarle el derecho de manejar a los inmigrantes que carecen de documentos legales de inmigración.

Se estima que unos 92,000 extranjeros tienen licencia de conducir en Nuevo México, pero no todos son indocumentados ya que muchos son estudiantes o trabajadores con visas.

Por lo tanto, nadie sabe con exactitud cuantos indocumentados han obtenido licencia de conducir.

Desde el punto de vista práctico, no entiendo el razonamiento de Martínez.

Tres veces ha presentado el proyecto de ley y las tres veces fue rechazada por la legislatura, la cual esta controlada por demócratas.

El congreso estatal continúa en manos de demócratas, quienes seguramente no dejarán que dicha propuesta vea la luz.

¿Entonces, por qué continuar?

Lo único obvio es que la meta de Martínez es continuar cosechando puntos en el círculo republicano nacional y también utilizar este tema tan polémico para promocionar su reelección como gobernadora en las elecciones del año entrante.

Martínez es la única gobernadora latina y por lo tanto estrella nacional de partido republicano. Y su fama se debe, en gran parte, a su afán por endurecer las políticas relacionadas con los indocumentados.

La señora, como muchos otros latinos, viven en un mundo de contradicciones. Se muestran orgullosos de ser latinos cuando les conviene ganar terreno político pero desprecian parte de su cultura al rechazar a inmigrantes de su misma etnia.

Martínez por su parte ha mantenido que su postura antiinmigrante se debe a su apego por la ley, después de todo subió a la gobernatura después de desempeñarse como fiscal de condado. Ella misma, ha tenido que defender su pasado hispano.

Hace algún tiempo tuvo que defender reportes que sus abuelos paternos vinieron a Estados Unidos ilegalmente.

Martínez había admitido que sus abuelos llegaron a este país de indocumentados, pero después dijo haber encontrado documentos que indicaban lo contrario.

Me gustaría, estimado lector, escuchar anécdotas de cuando se es latino solo por conveniencia.

Escríbame a elvia.diaz@arizonarepublic.com

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