El actual vicario judicial adjunto de la Diócesis de Phoenix, es un convencido del llamado de Dios, de las señales que te van guiando, hacia tu verdadero destino

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Desde pequeño sintió el llamado de Dios, pero la vida le hizo recorrer varios caminos, antes de llenar ese enorme vacío que sentía, y que al ordenarse como sacerdote, por fin llenó.

El sacerdote Ernesto Reynoso, nació en México, recorrió varias ciudades de la República por el trabajo de su padre. Fue un destacado deportista. Quiso ser buzo explorador y estudiar Biología Marina. Se decidió por la Ingeniería Electrónica cuando fue aceptado en una universidad extranjera, la de El Paso, Texas. Dirigió el equipo más grande de intranet de Motorola en Phoenix. Pensó en casarse y tener una familia, antes de aceptar su verdadera vocación: el sacerdocio.

El actual vicario judicial adjunto de la Diócesis de Phoenix, es un convencido del llamado de Dios, de las señales que te van guiando, hacia tu verdadero destino.

"El primer llamado fue cuando tenía 7 años y el segundo a los 15 años. La vocación del sacerdocio yo nunca la pedí, nunca rece para ser sacerdote, uno nace con ello. Desde pequeño tenía los valores morales muy altos, a esa edad quería ser santo.

"En la Secundaria y Preparatoria fui el mejor deportista, pero eso tenía que ver con la dedicación y el sacrificio, de ser fuerte, lo mismo en la vida espiritual interna".

Aunque nació en México, se considera de Juárez, Chihuahua, donde vivió más tiempo, pero como su padre era funcionario bancario, recorrieron Veracruz, Mazatlán, Sinaloa, Guaymas, Navojoa, hasta que entró a estudiar en la Universidad de El Paso, Texas.

"Cuando me aceptaron en la Universidad de El Paso,Texas siendo mexicano, pensé que era una buena oportunidad".

Luego, estudió una maestría en Tecnología de la Información y llegó a Phoenix para trabajar en la empresa Motorola, como ingeniero en software y llegó a dirigir el equipo más grande de intranet del país.

"Tenía 33 mil empleados, fui jefe de este grupo por 4 años, pero había algo en mí, no sabía que era, en ese triunfo, empiezo a sentir que me faltaba algo más, sentía un vacío, algo que quería descubrir".

Nunca dejó su devoción por Dios, una vez que se inscribió de orador, le pidió una señal, esa señal llegó varias veces. Por lo que decidió inscribirse al seminario, donde también pensó en claudicar, pero de nuevo el llamado divino, siempre estuvo presente en su vida.

"Es cuando Dios nos guía en nuestras vidas, por medio de signos vamos confirmando que estamos en el camino correcto", comentó.

Una vez que se recibió como sacerdote, recibió el regalo más grande de su vida, la felicidad plena.

"La Misa de Ordenación es la paz y la respuesta que tanto anduve buscando toda mi vida, desde aquel primer amor que me llamó a los 7 años. Me dije, ya soy sacerdote para toda la eternidad, esta era mi misión. Una cosa es lo que yo quería hacer y otra lo que Dios tenía planeado para mí".

Reynoso siguió con su carrera eclesiástica, fue a la Universidad Católica de Washigton DC, para estudiar leyes. Actualmente, como vicario judicial adjunto de la Diócesis de Phoenix, es el encargado de velar por las leyes de la iglesia.

Asegura, que nunca en su vida, ha estado tan seguro, de seguir por el camino correcto, el camino que le mostró Dios.

Contacte al reportero: beatriz.limon@lavozarizona.com

Twitter: @BetyLimon16

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