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Austin, EU.- El alcalde de San Antonio (Texas), el demócrata Julián Castro, cree que la Administración Obama debe cambiar la política de deportaciones y pide que proteja de la expulsión del país a los inmigrantes indocumentados que tienen familia con ciudadanía estadounidense.

"Deberíamos mirar a la gente que ha estado en el país durante más de diez años, que no tiene un historial delictivo grave y que tiene miembros de la familia que son ciudadanos estadounidenses", dijo en una entrevista en inglés con Efe Julián Castro, uno de los latinos con mayor visibilidad en el Partido Demócrata.

"Mi esperanza es que el presidente Obama extienda lo que hizo con la Acción Diferida para los 'dreamers' para esta vez aliviar las deportaciones entre quienes tienen familias en los Estados Unidos y no han cometido crímenes graves", subrayó este político de ascendencia mexicana.

Para el alcalde de San Antonio, el presidente ni puede parar completamente las deportaciones ni debe hacerlo. "Hay alguna gente que debería ser deportada, gente que ha cometido crímenes graves", puntualizó.

Y aunque Castro admite que la Administración Obama tiene opciones para rebajar el número de deportaciones -que ya ha superado los dos millones desde 2009-, cree que "la responsabilidad primera" de que la situación no se solucione es del Partido Republicano en el Congreso de EE.UU.

"La reforma migratoria no se está aprobando porque el Partido Republicano ha decidido no aprobarla", acusa Castro, de 39 años, que atribuye esta actitud a la presión de las bases de su partido rival.

Además, en defensa de Obama, el alcalde demócrata alerta de una respuesta local "más agresiva" en la detención de personas en situación irregular desde la recesión económica de 2008.

"No puede atribuirse solo al presidente Obama, hay una gigantesca burocracia en las comunidades locales a lo largo de todo el país que está tomando medidas drásticas más que nunca".

Preguntado por cómo las autoridades locales pueden ayudar a reducir la presión contra los indocumentados, el alcalde de esta ciudad texana de 1,3 millones de habitantes y con un 63 % de la población con raíces latinas, apunta algunas opciones.

"Nuestro jefe de policía ha actuado muy acertadamente para que los agentes no pregunten a los residentes, cuando hablan con ellos, si son ciudadanos (estadounidenses) o no", pone como ejemplo.

Castro defiende que su ciudad sea "un sitio donde la gente se sienta segura y bienvenida", y defiende que los inmigrantes indocumentados se impliquen y sean uno más en la comunidad.

¿Es legítimo que un representante público no comunique a las autoridades federales la presencia de personas de forma no autorizada en el país? "Yo no denuncio cada vez que veo que alguien se salta un semáforo en rojo", responde Castro.

"Claro que he conocido a mucha gente que es indocumentada antes de ser alcalde y mientras lo he sido. Y he escuchado sus historias de trabajo duro y de que tienen familia aquí en Estados Unidos que son ciudadanos", añade.

Entre el trabajador indocumentado y el empresario que lo emplea, el político texano asume que "tradicionalmente el foco no ha estado en el empleador sino en el empleado".

Por eso una futura reforma migratoria necesita "una estrategia equilibrada que incluya a ambos".

"Se necesitarían más sanciones para los que contratan a sabiendas trabajadores indocumentados y también sanciones contra el inmigrante indocumentado", propone.

Castro, alcalde de San Antonio desde 2009, ve al Partido Demócrata como la formación política lógica y natural para la comunidad hispana de los Estados Unidos.

Lo justifica citando a sus rivales, que "tanto históricamente como hoy en día no han mostrado ningún interés significativo en la comunidad latina", acusa el demócrata.

"Los Estados Unidos de 2014 están mejor reflejados en el Partido Demócrata que en el Partido Republicano, pero hay lugar para más", responde el demócrata sobre la presencia de políticos latinos en puestos de responsabilidad.

Los demócratas, según él, son más fieles a la diversidad "con más latinos, con más jóvenes y gente de otros antecedentes que se presentaran a puestos públicos".

No ve necesario que en las elecciones presidenciales de 2016 los demócratas tengan un candidato a presidente o vicepresidente de ascendencia hispana, pero está seguro de que, durante su vida, será testigo de la presencia de un latino en el Despacho Oval.

Eso sí, descarta el nombre Julián Castro en la política nacional en 2016. Prevé presentarse a la reelección en 2015 en San Antonio y, de ser alcalde de nuevo, se mantendrá en el cargo hasta el final del mandato, en 2017.

"Y después de eso, es complicado decir", asegura.

De momento, este martes 15 participa en un cara a cara televisado frente al senador estatal Dan Patrick, uno de los aspirantes republicanos a vicegobernador de Texas que ha desarrollado una campaña electoral muy crítica contra los indocumentados, a los que ha llegado a tildar de "invasión".

"Individuos como el senador Patrick utilizan a los indocumentados como cabeza de turco para conseguir unos cuantos votos y eso es lo que objeto", sostiene Castro.

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