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TOLUCA, México-- Pese a que la migración se ha planteado como un tema clave entre México y Estados Unidos, los presidentes Barack Obama y Enrique Peña Nieto no le dieron mucha atención.

El Mandatario estadounidense se fue del País con la misma promesa que en mayo de 2013: impulsar una reforma migratoria.

"He reiterado que la migración y la reforma migratoria será una de mis prioridades más altas", apuntó al cerrar la Cumbre de Líderes de Norteamérica.

Había tocado el tema antes, ante empresarios, académicos y funcionarios.

"Si piensan que en Norteamérica hay dos fronteras tan largas que compartimos, y donde compartimos principios comunes, un compromiso con la democracia y el libre comercio, donde somos aliados y donde interactuamos en paz, ese es realmente un regalo precioso.

"Para mí esto fue muy personal. Algunos de mis aliados y consejeros más cercanos, amigos políticos, son hijos de inmigrantes mexicanos, que han hecho una contribución increíble a los Estados Unidos", indicó.

Obama no abundó en el tema, pero sí su vocero, Jay Carney, quien aseguró que 2014 es la mejor oportunidad para ver que una reforma migratoria integral se convierta en ley.

Recordó que el año pasado el Senado avaló una propuesta de reforma migratoria con apoyo de los dos partidos y una enorme mayoría.

Incluso aseguró que Obama hablaría con sus homólogos de los avances en la materia; sin embargo, si lo hizo, no fue público.

Al final, el mandatario estadounidense regresa a su país con el mismo mensaje que el año pasado: 'El 2014 es el mejor año para una reforma'. Pero todavía siguieron argumentando sobre una propuesta de ley aprobada el año pasado, pero que no ha tenido ninguna trascendencia ya que el partido republicano ha asegurado una y otra vez que no la tomará en cuenta.

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