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Edder Diaz Martinez tenía 5 años cuando su madre, Angelica Martinez, lo trajo de México a Estados Unidos sin papeles.

Las primeras ocho veces que travesaron a pie el desierto de Arizona, fueron atrapados por la Patrulla Fronteriza y devueltos a México. En el noveno viaje, con Diaz dormido y llevado en brazos por otros inmigrantes indocumentados durante buena parte del camino, lograron cruzar la frontera.

Estos residentes de Phoenix viven en los Estados Unidos sin documentos desde hace casi 20 años. Sin embargo, los principios para una reforma migratoria dados a conocer por los líderes republicanos de la Cámara de Representantes les dan esperanza de poder obtener la residencia legal en el país, pero también les producen sentimientos encontrados.

Estos principios son la base de la propuesta de reforma migratoria de los líderes republicanos en la Cámara de Representantes. Tratarían con más indulgencia a los indocumentados jóvenes que llegaron al país siendo niños, como Diaz, que a los indocumentados adultos, como su madre.

Los principios les bridarían a Diaz y a otros indocumentados jóvenes la oportunidad de obtener la residencia legal y la ciudadanía si cumplen ciertos criterios de elegibilidad, como por ejemplo, servir en las fuerzas armadas u obtener un título universitario.

"Uno de los grandes principios primordiales de nuestro país es que los niños no serán castigados por los errores que comenten sus padres", dicen los principios. Ofrecerles la residencia legal y la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados que fueron traídos al país siendo niños "sin propia culpa, a aquellos que no conocen otro lugar que no sea éste como su patria… hará precisamente eso".

Por el contrario, los principios brindan a la madre de Diaz y a otros indocumentados adultos solamente la oportunidad "de vivir legalmente y sin miedo en los Estados Unidos" y únicamente con la condición de que cumplan una serie de requisitos, como por ejemplo, admitir su culpabilidad, pasar la verificación de antecedentes penales, pagar multas "significativas" e impuestos atrasados y dominar el inglés y la educación cívica de los Estados Unidos.

"No habrá una vía especial hacia la ciudadanía para las personas que infringieron las leyes de inmigración de nuestro país", dicen los principios. "Sería injusto para los inmigrantes que se ciñeron a las reglas y sería perjudicial para la promoción del imperio de la ley".

En una entrevista realizada el viernes pasado por CNN, el presidente Barack Obama no descartó la posibilidad de brindar su respaldo a la legalización de inmigrantes sin ciudadanía, a pesar que él y la mayoría de los demócratas han presionado para ofrecerles una vía hacia la ciudadanía.

"No es suficiente"

El mismo día, Díaz, de 23 años, y Martinez, de 57 años, expresaron lo que piensan de los principios republicanos, y tal vez ofrezcan una perspectiva de cómo perciben estos principios muchos de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados a medida que avanza el debate.

Tras crecer en los Estados Unidos, Díaz dijo que le encantaría tener la oportunidad de obtener la residencia legal y la ciudadanía, pero no si ello significara que su madre no podría naturalizarse como ciudadana.

"No es suficiente", dijo Diaz. "Nosotros obtendríamos la ciudadanía, pero, ante todo, son nuestros padres el motivo por el que estamos aquí".

Diaz asistió al jardín de infantes en la Ciudad de México, de donde proviene su familia. Pero a partir del primer grado ha asistido a escuelas en Phoenix.

Se graduó de la Sunnyslope High School en 2007 y es estudiante de primer año en Phoenix College. Cuando obtenga su título de estudios técnicos de dos años, tiene pensado trasladarse a la Universidad Estatal de Arizona (ASU) para estudiar comunicaciones.

En septiembre, recibió un permiso de trabajo a través del programa de acción diferida del presidente Obama. Este programa elimina de manera temporal la amenaza de deportación para ciertos inmigrantes indocumentados que fueron traídos al país cuando eran menores de edad y les otorga un permiso de trabajo.

Por consiguiente, Diaz ha podido conseguir trabajo como intérprete de español en un centro de llamadas.

Pero aún así, la acción diferida es solo temporal, y Diaz aún no tiene ninguna oportunidad de obtener la residencia legal o la ciudadanía, es por eso que dijo que, por un lado, los principios sobre inmigración dados a conocer por los líderes republicanos son atractivos.

Sin embargo, también cree que su madre debe tener la oportunidad de obtener la residencia legal y la ciudadanía.

Visión práctica

Su madre tiene un punto de vista más práctico.

Aunque ingresó al país de manera ilegal, Martinez manifestó que ha probado que se merece la oportunidad de naturalizarse.

Dijo que tiene su propio negocio de limpieza de casas y trabaja 10 horas al día, los siete días de la semana.

Declaró que paga el impuesto a la renta. Cría sola a Edder y Junnyor, de 16 años, quien nació en los Estados Unidos, pero dijo que no recibe beneficios sociales.

"Es por ese motivo que me opongo a la propuesta", expresó. "Hace muchos años vivo en este país. Trabajo duro. Pago mis impuestos y no soy una carga para este país".

Aún así, aunque quisiera obtener la ciudadanía, Martinez se conformaría con simplemente vivir de manera legal en los Estados Unidos si eso es todo lo que se ofrece.

"Es mejor tener algo que nada", dijo Martinez.

A los 57 años, "ya viví la mayor parte de mi vida", dijo.

"Para mí, lo más importante es que mi hijo la obtenga (la ciudadanía). Su vida recién empieza".

Legalización sin ciudadanía aceptable

Los puntos de vista opuestos de Diaz y Martinez sobre la ciudadanía están generalizados entre los inmigrantes indocumentados, dijo Carlos Vélez-Ibáñez, catedrático de antropología y director de la Facultad de Estudios Transfronterizos en ASU.

La mayoría de inmigrantes indocumentados vienen a los Estados Unidos en busca de una mejor vida para ellos, pero especialmente para sus hijos, indicó Vélez-Ibáñez.

"Se trata de sacrificio", dijo. "Los padres harán lo impensable por sus hijos".

Luis Plascencia, catedrático de antropología en ASU que se enfoca en políticas migratorias, estuvo de acuerdo.

Si residencia legal sin ciudadanía es "todo lo que vas a obtener, entonces lo tomas", dijo. "La mitad de la enchilada es mejor que no enchilada".

Según una encuesta reciente realizada por el Pew Research Center, la mayoría de los hispanos cree que poder vivir y trabajar en los Estados Unidos sin la amenaza de ser deportados es más importante que una vía hacia la ciudadanía, comentó Mark Hugo Lopez, director de investigación hispana del centro.

Según la encuesta divulgada en diciembre, el 55% de hispanos dijo que no ser deportados es más importante, en comparación con el 35% que dijo que la ciudadanía es más importante.

Entre los inmigrantes hispanos, el 61% dijo que la no deportación es más importante, en comparación con el 27% que dijo que la ciudadanía lo es, contó Lopez.

Aún así, estos resultados no significan que los hispanos no respalden la ciudadanía, dijo.

Los resultados de la encuesta indicaron que el 89% de hispanos apoya una vía hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados si cumplen ciertos requisitos.

En cuanto a Diaz y Martinez, los principios para una reforma migratoria propuestos por los republicanos son solo el inicio. Ambos mantienen la esperanza de que los principios al final se traduzcan en un proyecto de ley bipartidista que incluya una vía hacia la ciudadanía, no solo para Diaz, sino también para su madre.

"Son un paso hacia adelante", dijo Diaz. "Todavía tenemos que ver el proyecto de ley".

Traducción: Kathy Paredes

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