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CABO SAN LUCAS, México — Residentes y turistas en la península de Baja California comenzaron el lunes a salir de los refugios y evaluar los daños causados por el huracán Odile en el área vacacional de Los Cabos.

El huracán, que tocó tierra la noche del domingo con categoría tres, hizo volar vehículos, derribó árboles, postes de electricidad y señales de tráfico a lo largo de la autopista principal, inundada en al menos un lugar.

Muchas casas fueron derribadas. Los muros de un OfficeMax cayeron sobre el estacionamiento y un supermercado quedó parcialmente destruido con los contenidos de las estanterías desperdigados por el suelo.

Los vestíbulos y fachadas de varios hoteles también sufrieron daños. Las ventanas del Hotel Westin estallaron en pedazos, barro y rocas bloquearon los accesos al Club Regina y el Hotel Hilton sufrió daños de importancia. En un hotel cercano a San José del Cabo, los huéspedes tuvieron que moverse de un refugio improvisado a la zona de almacenamiento del sótano después de que estallaran las ventanas.

"Se trata de todo el corredor" entre San José del Cabo y el Cabo San Lucas, dijo Deneb Poli, paramédico del Meliá Cabo Real. Afirmó que todos los turistas alojados en el establecimiento así como los trabajadores se encuentran bien pero la electricidad y las líneas telefónicas se caen. "Hay partes de hoteles totalmente colapsadas… hay muchos daños", dijo.

El huracán, que llegó a alcanzar la categoría 4 y después se degradó a 3, se desplazaba sobre la península de Baja California con vientos constantes de 175 Kph. El ojo del huracán estuvo 60 kilómetros al oeste de La Paz y se movía en dirección a norte a 26 Kph. A media mañana del lunes había dejado de llover y el viento había disminuido aunque el huracán seguía en tierra 100 kilómetros al norte de Cabo San Lázaro.

Alejandro Tealdi, de 32 años, residente de Cabo San Lucas y nacido en Argentina dijo a The Associated Press que "hubo también daños en la casa, entraba el agua, el viento muy fuerte, pero gracias a Dios físicamente no pasó nada, que es lo importante".

"Está muy destruido todo", añadió. "En los siete años que estoy aquí nunca había pegado, nunca me había tocado algo así".

El periódico local Tribuna de los Cabos informó de que hubo algunos heridos por los cristales rotos, cortes de electricidad y semáforos que dejaron de funcionar así como un incendio en el resort Cascadas en la playa de Médano, del que no se tienen más detalles.

El sur de Baja California está plagado de complejos hoteleros que se levantan entre pequeñas comunidades pesqueras y barrios humildes. Muchas de las viviendas no están preparadas para soportar huracanes.

Los meteorólogos predijeron una peligrosa tormenta con grandes olas, así como intensas lluvias capaces de provocar deslizamientos de tierra e inundaciones.

Mientras el viento huracanado sacudía las palmeras bajo la intensa lluvia, la gente descansaba o empleaba revistas para abanicarse en abarrotadas habitaciones seguras. Algunos hacían crucigramas o escuchaban música en sus teléfonos. En un hotel cerca de San José del Cabo, la electricidad se fue poco después del anochecer y un generador mantenía las luces mínimas encendidas.

"Es un poco incómodo que no tengamos otra opción que sentarnos a esperar, eso me hace sentir un poco de miedo", explicó Denise Mellor, una turista californiana que acudió a uno de esos refugios.

Las autoridades mexicanas evacuaron las zonas costeras y prepararon refugios para hasta 30.000 personas.

"Nos va a pegar, no arriesguen su vida", alertó Marcos Covarrubias, gobernador de Baja California Sur.

El centro de huracanes de Estados Unidos alertó sobre posibles inundaciones en la costa y lluvia de entre 5 y 10 pulgadas, con precipitaciones aisladas de hasta 15 pulgadas.

El domingo, agentes de policía con megáfonos recorrían las zonas vulnerables en Cabo San Lucas instando a la gente a evacuar.

"Me voy. Acá está muy peligroso. Más tarde vamos a quedar incomunicados y mi casa de madera y lámina de cartón no va aguantar mucho", dijo a AP Felipa Flores, originaria del estado de Guerrero y habitante de la colonia El Caribe, mientras guardaba sus principales pertenencias en una bolsa de plástico y alistaba a sus dos hijos para irse al albergue.

Al menos 22 vuelos fueron cancelados. Algunos turistas acamparon en el aeropuerto internacional de Los Cabos esperando salir antes de la tormenta, pero las instalaciones suspendieron todas sus operaciones al final de la tarde.

Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil en México, dijo que se habían preparado 164 albergues para hasta 30.000 personas en Baja California Sur. Se han suspendido las clases en todos los centros educativos del estado.

Las autoridades emitieron una alerta por huracán desde Punta Abreojos a Loreto. Se declaró alerta máxima en las zonas en el camino de Odile o cerca, y se cerraron los puertos de Baja California.

En el Atlántico, Edouard alcanzó la categoría 2 de huracán a primera hora del lunes, al ganar fuerza con vientos máximos sostenidos de cerca de 165 kilómetros por hora (105 millas por hora), aunque permanece muy alejado de la costa y no supone ninguna amenaza.

El centro de huracanes estadounidense señaló que el centro de Edouard se encontraba a 1.160 kilómetros (720 millas) al este-sureste de Bermuda, y avanzaba hacia el noroeste a 24 kilómetros por hora (15 millas por hora).

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