A pesar de que pueden pagar colegiaturas estatales, mucho dreamers no tienen los fondos para asistir a la universidad por que no califican para recibir ayuda financiera del estado o gobierno federal.

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Liz Ricario nunca olvidará el 7 de mayo, cuando la Junta de Regentes de Arizona (ABOR, por sus siglas en inglés) permitió a los jóvenes dreamers pagar colegiaturas estatales en las universidades públicas de Arizona.

La supervisora de Ricario en el Center for Neighborhood Leadership donde trabaja, le mandó un texto diciendo "Ahora puedes ir al ASU (Universidad Estatal de Arizona; ASU por sus siglas en inglés)".

"Era un sentimiento abrumador", dijo Ricario cuando se enteró de la decisión.

Tres días después, ella se registró para el semestre de otoño en la Universidad Estatal de Arizona donde estudiará educación.

Como ella, 97 estudiantes indocumentados se registraron para el semestre de otoño en las universidades de Arizona, dijo Julie Newberg, vocera del ABOR.

Dreamers y otros hispanos favorecen la decisión de los regentes y dicen que el sueño de una educación universitaria está alcanzable. Pero añaden que con el cambio, todavía el costo es un obstáculo para jóvenes migrantes indocumentados porque son inelegibles para recibir ayuda financiera universitaria, estatal o federal.

"No es todo lo que necesitamos", dijo Erika Andiola, quien preside la Dream Action Coalition, sobre la nueva política de matrícula estatal. "Me frustra. Les ayudaría a los dreamers... pero el hecho que no tenemos acceso a préstamos no nos ayuda."

Matrícula de los beneficiarios de DACA

Estudiantes indocumentados como Ricario son considerados como residentes estatales para el propósito de pagar colegiaturas estatal en las tres universidades públicas de Arizona, según la Junta de Regentes.

Para calificar, estudiantes indocumentados tendrán que presentar una prueba que muestra que se han registrado para el programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que el presidente Barack Obama implementó en 2012. El programa no les otorga estatus legal pero les permite residir en los Estados Unidos, trabajar legalmente y evitar deportación si se registran con el gobierno.

Sin embargo, los beneficiarios de DACA todavía no son elegibles para ayuda financiera estatal, federal o de universidades como becas basadas en méritos o becas Pell.

Después de la implementación de DACA, los Colegios Comunitarios del Condado Maricopa iniciaron a consider a los recipientes como residentes estatales y empezaron a cobrarles colegiatura estatal.

Pero el gobierno estatal rechazó esa postura. El ex fiscal general , Tom Horne, presentó una demanda contra los Colegios Comunitarios del Condado Maricopa argumentando que violaron la ley porque considera que los dreamers no tienen estatus legal. Sin emabrgo DACA les otorga presencia legal porque pueden obtener el permiso para trabajar.

"El Presidente hizo una clase nueva de inmigrantes", dijo el Fiscal General Mark Brnovich ya que considera que las acciones ejecutivas de Obama son contrarias a las leyes estatales y federales. "Él ha creado un estatus nuevo y este es el problema".

Un tribunal del condado dictaminó en mayo que estudiantes que tienen DACA son elegibles para pagar colegiaturas estatales, lo cual provocó un cambio de póliza de la Junta de Regentes.

Pero Brnovich apelóla decisión. Él dijo recientemente que solo está cumpliendo con una ley aprobada por los votantes de Arizona en 2006 que negó a inmigrantes indocumentados la colegiatura estatal y ayuda financiera federal y estatal porque no están legalmente en los Estados Unidos.

"La ley es la ley", él dijo. "Tengo que ejecutar la ley como está, aunque no sea de la manera que mucha gente la quiere".

Caminos diversos

Cuando la tarifa de matrícula no estatal aumentó a los de $20,000 en 2011, estudiantes indocumentados encontraban otros lugares para estudiar, como los colegios comunitarios y las universidades privadas.

Una de ellos fue Norma Jimenez, quien aprendió que no podría ser una enfermera autorizada debido a su estatus como indocumentada. Ella tampoco pudo pagar el precio de matrícula no estatal de ASU.

"Me frustró", dijo Jimenez, que tiene 23 anos. "Pero quería continuar (estudiando) e ir a la universidad. No sabía como lo haría pero me dije 'voy a hacerlo'".

Jimenez usó el dinero que ahorró cuando trabajaba en una tienda de su familia para pagar los 300 dólares por cada hora de crédito en Phoenix College.

Un año después, se trasladó a Universidad Grand Canyon y se especializó en administración de salud pública.

Su padre pagó por los primeros tres semestres en GCU (por sus siglas en inglés). Ella pagó por los últimos dos con la beca César Chávez de Tostitos. Se graduó con una licenciatura en diciembre de 2014.

Ricario también asistió al Phoenix College porque las clases eran más baratas. Sin DACA, ella vendió joyas en varios tianguis para pagar la matrícula, ocasionalmente solicitando la ayuda financiera de sus padres si no pudía pagar sus facturas.

Gilberto Sosa Mendoza ahorró los siete dólares que le pagaban por hora por limpiar un club de golf en Scottsdale durante el turno de noche para cubrir sus dos primeros semestres en Phoenix College. Con ayuda financiera de la Fundación de los Colegios Comunitarios del Condado Maricopa, él se graduó con un diploma asociado, o sea dos años en el colegio comunitario, en mayo.

Como Ricario, Mendoza asistirá a ASU (por sus siglas en inglés) en el otoño y se esforzará por conseguir una licenciatura en administración y derecho.

"Soy afortunado", él dijo. "Ni mi padre o mi madre terminaron su educacion. Ésto es por lo que nos mudamos a Estados Unidos, así obtendríamos un futuro mejor... Aún podemos alcanzar el sueño americano".

Buscando alternativas

German Cadenas, un dreamer que ahora es un ciudadano americano, ha luchado a través del sistema educativo superior de Arizona. El descubrió que el dinero era sólo una parte de la lucha.

Después de graduarse de la McClintock en 2005, él a ASU pero la universidad no lo aceptó.

"En ese momento, ASU trataba a estudiantes indocumentados como estudiantes internacionales", dijo Cadenas, quien se mudó con su madre desde Venezuela cuando él tenía 15 años.

"Ellos querían que yo obtuviera una visa y no pude regresar (a Venezuela)", agregó.

Con los matrículas más baratas de los colegios comunitarios, Caderas asistió al Colegio Comunitario de Mesa (MCC por sus siglas en inglés) y pagó por la matrícula con donaciones familiares.

El aplicó a ASU nuevamente después de su primer semestre en MCC. Pero no pudo pagar las tarifas de matrícula no estatal.

Después de obtener su diploma asociado en negocios en 2007, el aplicó a ASU por la tercera vez y fue aceptado. Fue uno de 200 estudiantes que recibieron una beca de The American Dream Fund, administrada por Chicanos Por La Causa.

Él y otros recipientes--cansados de "vivir bajo la sombra" de su estatus--se reunían y contaban sus experiencias de la vida indocumentada en el campus.

Pero el dinero para las becas se agotó. Cadenas tuvo que pagar por su maestría con donaciones y becas privadas.

Cuando quizo empezar un doctorado en terapia y psicología en ASU en 2013, aprendió que su estatus le impedía ser elegible para ser un asistente graduado, que le habría proporcionado una fuente de ingresos y pagado por su matrícula.

"Si no juntaba el dinero, no podía empezar esta gran oportunidad", Cadenas dijo.

Empezó una campaña para recaudar fondos en GoFundMe titulada 'German, Chasing his DREAM!'. Recaudó $25,000 en tres meses y pagó por su primer semestre del doctorado.

Como candidato a un doctorado, fue elegido presidente de la Asociación de Estudiantes de Posgrado y Profesionales de ASU, y organizó a grupos estudiantiles de los tres universidades públicas de Arizona para presentar las experiencias de los estudiantes indocumentados frente a la Junta de Regentes.

Cuando la Junta de Regentes cambió sus pólizas, Cadenas lloró.

"No pude creerlo", él dijo. "La esperanza existe en nuestro comunidad".

Era una "injusticia" para dreamers el no tenerel mismo acceso y los privilegios que otros estudiantes, Cadenas agregó. Él continúa luchando para cambiar la situación de inmigrantes indocumentados mediante un programa de emprendimiento organizado por ASU, enfocado en estudiantes Latinos de preparatoria y de ingresos bajos.

"Creo que lo que me motiva es intentar hacer el mundo un poco más justo porque yo he sido perjudicado por esa injusticia", Cadenas dijo.

Hacer más

Sin ayuda financiera y préstamos, estudiantes indocumentados dicen que todavía les es difícil pagar la matrícula estatal.

Según un estudio del Pew Research Center, el ingreso medio familiar en 2007 para inmigrantes indocumentados fue de $36,000. La matrícula estatal de ASU para el año 2015-2016 es de $10,000 por un estudiante en Tempe.

Carmen Cornejo, directora del programa Lacey & Larkin Frontera Fund y vicepresidente de Chicanos Por la Causa, dijo que muchos estudiantes indocumentados proceden de familias pobres y ayudan a apoyarlas porque pueden trabajar legalmente.

También dijo que los donantes los han ayudado porque han eliminado requisitos de ciudadanía para becas, especialmente en los colegios comunitarios.

Pero Mendoza—quien puede pagar matrícula estatal—dijo que los estudiantes indocumentados todavía no tienen muchas opciones para recibir becas y ayuda financiera.

"Se puede contar el número de becas disponibles con sus manos", dijo Mendoza, fundador de Voices United, una organización sin fines de lucro que proporciona ayuda financiera a estudiantes indocumentados.

Andiola dijo el Dream Action Coalition está en conversaciones con las universidades públicas de Arizona para determinar si estudiantes indocumentados pueden acceder a la ayuda financiera estatal.

"Por lo que sabemos, no hay ayuda financiera legal para estudiantes de DACA, pero no tampoco hay algún argumento convincente para que pueda ser posible".

Mientras tanto, lo más probable es que estudiantes indocumentados obtengan susdiplomas asociados y trasladen a las universidades públicas para terminar sus licenciaturas, Cornejo explicó. Según ella, el número de estudiantes indocumentados aumentará gradualmente en las universidades públicas de Arizona.

Jane Kuhn, vicepresidenta de la administración de inscripción y asuntos estudiantiles en la Universidad del Norte de Arizona, dijo que ella espera un aumento en matriculas de estudiantes con DACA con el paso del tiempo.

"La matrícula estatal es más económica pero veremos si la es una ventaja para matricularse," Kuhn comentó.

Aunque ha solicitado varias becas este otoño, Ricario sabe que cubrir la matrícula estatal será un sacrificio. Para pagar por su primer semestre en ASU, usará el dinero que ha ahorrado desde que recibió su permiso DACA, que le autoriza trabajar legalmente.

"Tengo que configurar en los próximos dos años cómo pagaré la matrícula", dijo Ricario, quien planea graduarse de ASU con su licenciatura, y ser una maestra en la Primaria Cartwright, a la cual asistió.

"Pero la educación es la única cosa que me ayudará a tener éxito", ella concluyó.

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