En contra del estereotipo de inmigrante indocumentado que prefiere mantenerse callado y en las sombras, Arreola utilizó su propia experiencia para establecer la organización Arizona Original Dreamers, conformado por padres y madres indocumentadas

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN

TUCSON, Arizona-- La mexicana Guadalupe Arreola ha sufrido en carne propia el precio que muchos inmigrantes pagan por vivir indocumentada en Estados Unidos y con los años esta madre de cinco hijos es una voz activa en favor de una reforma migratoria que regularice a millones de ilegales en Estados Unidos.

En contra del estereotipo de inmigrante indocumentado que prefiere mantenerse callado y en las sombras, Arreola utilizó su propia experiencia para establecer la organización Arizona Original Dreamers, conformado por padres y madres indocumentadas y a quienes la inmigrante señala como "los primeros soñadores"

Arreola cruzó el desierto de Arizona de manera ilegal en 1998 junto a sus hijos, dejando atrás un caso de violencia doméstica de la que fue víctima en su natal Durango (México).

En búsqueda de una vida mejor para ella y sus hijos, se estableció en la ciudad de Phoenix (Arizona) y con esfuerzo y sacrificios alcanzó el "sueño americano": Compró un auto, una casa, sus hijos iban a la escuela y nunca se metían en problemas.

El año de quiebre fue 2008. El Alguacil del Condado Maricopa, Joe Arpaio, llevó a cabo una redada en su centro de trabajo y si bien ella se libró de ser detenida en el momento, los policías se llevaron datos personales de los trabajadores, incluso sus direcciones.

Con esta información los agentes solían presentarse en las casas de los empleados no arrestados durante el operativo y detenían a personas que no contaban con un estatus legal en el país. Cuando llegaron al hogar de Arreola, la familia no estaba, pero el miedo de que los alguaciles regresaran los obligó a dejarlo todo.

"Se perdió la casa, el trabajo, tuvimos que cambiarnos de lugar donde vivíamos, creo que en ese momento fue mi despertar a la realidad que viven los inmigrantes indocumentados. Ese enojo y frustración fue uno de los motivos por los que me involucre en la lucha", contó a Efe Erika Andiola, la hija de Guadalupe y reconocida activista local.

La joven de 28 años de edad es una cara visible del movimiento nacional de los "soñadores", los jóvenes indocumentados beneficiados desde 2012 con el programa de Acción Diferida (DACA) impuesto por el presidente Barack Obama y cuya ampliación, junto a una nueva medida a beneficio de indocumentados con hijos ciudadanos o residencia legal, fueron suspendidos por un juez federal de Texas.

"Mi madre siempre ha sido un gran apoyo, me enseñó lo que es la fortaleza. La admiro mucho porque a pesar de todo lo que ha pasado salió adelante con sus cinco hijos", manifestó Andiola, sentada junto a Guadalupe en el hogar familiar en la ciudad de Mesa, Arizona.

La familia aún recuerda la noche de enero de 2013, cuando hasta la puerta del domicilio llegaron agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) para detenerla junto a uno de sus hijos y llevada a un centro de detenciones, donde le aseguraron que sería deportada.

Este hecho llamó la atención nacional cuando su hija Erika diera a conocer entre lágrimas el arresto de su madre, en un vídeo que fue rápidamente difundido en redes sociales y propició una movilización que permitió la liberación de la mexicana cuando incluso ya se encontraba en un autobús camino a la frontera.

"Cuando vi a tanta gente que trabajó para detener mi deportación, decidí que ahora yo también tenía que hacer algo por otros, iniciando la organización Arizona Original Dreamers", contó Arreola, quien desde entonces participa en diversas marchas, comparte su historia con organizaciones y congresistas, y en general no ceja en su lucha por los indocumentados.

"Me he dado cuenta que contar su historia es muy importante y anima a otros, creo que es un ejemplo de que sí se puede", aseguró Arreola, quien a pesar de que no logra beneficiarse con el programa de DAPA, porque no tiene hijos estadounidenses, mantiene su lucha por una reforma migratoria a nivel nacional.

Hoy en día, esta madre y abuela mexicana debe solicitar cada año ante un juez de inmigración la extensión de su permiso de residencia en Estados Unidos para permanecer junto a su familia, siempre con el peligro latente de ver rechazada su solicitud y ser obligada a regresar a México.

No obstante, como es de esperar, responde con un rotundo "sí" cuando se le pregunta si tanto sufrimiento vale la pena. Y sin titubear abraza con orgullo a su hija.

LINKEDINCOMENTARIOSMÁS INFORMACIÓN
Read or Share this story: http://www.lavozarizona.com/story/inicio/2015/05/08/guadalupe-arreola-es-una-voz-activa-a-favor-de-los-indocumentados-de-eu/27002277/