El retraso de la Administración de Obama en otorgar un alivio migratorio genera desespero en las familias, y es por eso que prefieren pagar para que les traigan a sus hijos

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TUCSON, Arizona-- Mientras el Gobierno reconoce que todavía hay mucho por hacer ante la crisis de los menores centroamericanos, expertos y activistas creen que más pronto que tarde llegará a la frontera con México una nueva oleada de niños sin acompañante.

"La situación en Centroamérica se ha mantenido igual, tenemos los mismos problemas de inseguridad y de violencia, la falta de capacidad en gobernabilidad continúa y el tema laboral se mantiene, no hay trabajo para jóvenes que son miembros de carteles o maras", explicó hoy a Efe el director del Programa de las Américas del Centro para Estrategias y Estudios Internacionales (CSIS), Carl Meacham.

Aunque el ingreso de menores no acompañados se redujo en los últimos meses después de un cruce masivo en los meses de mayo y junio "esto no será por mucho tiempo", aseguró Meacham.

Agregó que el retraso de la Administración del presidente, Barack Obama, en otorgar un alivio migratorio genera desespero en las familias y es por eso que prefieren pagar para que les traigan a sus hijos, sin importar los riesgos a los que los exponen.

"El presidente no ha actuado, el congreso no ha actuado y no han cambiado la circunstancias de la situación. No habido ningún tipo de legislación o cambio desde el brazo ejecutivo para frenar las causas por las cuales vienen estos niños a Estados Unidos", comentó Meacham.

"Si los padres se ven obligados a mandar a traer a sus hijos para que estén sanos y salvos fuera del país es porque la situación debe ser tan mala que no ven otra opción", dijo.

A 31 de agosto, la cifra de menores que han cruzado solos la frontera, en su mayoría centroamericanos, supera los 66.000 en lo que va del año fiscal 2014, que comenzó el 1 de octubre de 2013.

A pesar de los esfuerzos que el Gobierno estadounidense ha realizado para detener el flujo masivo de menores, ellos continuarán emigrando de sus países, porque, según el activista, Robín Hoover, las campañas fueron acciones temporales.

"Hable con amigos en Tapachulas, Chiapas (México), y me dijeron que los números (de inmigrantes cruzando) van en aumento. Nosotros pensamos que los esfuerzos de México para detener que los inmigrantes no se suban al tren fue solo para mostrar a Estados Unidos que estaban haciendo algo", dijo hoy a Efe Hoover.

El activista coincidió con Meacham en que es muy posible que en pocas semanas se comience a ver el incremento en los números de detenciones de menores en la frontera, después de que bajen las altas temperaturas que se viven en el desierto durante el verano.

El número de menores sin un acompañante adulto que fueron aprehendidos en la frontera con México se redujo notablemente en julio y agosto pasado, hasta los 5.501 y 3.141 casos, frente a los más de 10.000 de mayo y junio, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés).

Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos considera que todavía no es el momento de cantar victoria en el tema de la crisis que desató la llegada de miles de menores solos.

"Sería prematuro declarar victoria y decir que los problemas han quedado atrás, porque no lo sabemos. Lo que hemos alcanzado es un enorme progreso", dijo el subsecretario de Seguridad Nacional (DHS en inglés), Alejandro Mayorkas, en conferencia de prensa el pasado día 16.

Mayorkas aseguró que la solución permanente y duradera con respecto a la reciente ola de menores no acompañados radica en "disminuir la violencia en los países de origen" y crear incentivos para que los jóvenes decidan no emigrar.

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Situación que para el director ejecutivo de Homies Unidos, Alex Sánchez, está lejos de ocurrir, porque esa lucha la tienen perdida los gobiernos de Centroamérica.

"Los gobiernos no se están enfocando en crear una infraestructura para que los ciudadanos no tengan que emigrar. Esta ola de niños que se vinieron no es algo reciente, porque esto ha sucedido por años y va a continuar, porque no hay alternativas para sobrevivir", comentó hoy a Efe Sánchez.

Según el activista, las iniciativas para erradicar la violencia de las pandillas han estado en vigencia por más de diez años sin apenas logros.

"Ha sido un total fracaso, entonces cómo van a detener que los niños se vengan, si muchos están huyendo de esta violencia, vamos a seguir viendo cada día que más niños va a emigrar y las cifras irán en aumento", agregó. EFEUSA

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