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Tucson (AZ).- Un año después de haber desafiado el sistema migratorio de Estados Unidos, los jóvenes indocumentados que integraron el grupo conocido como los Dream9 mantienen su lucha legal para permanecer en el país al tiempo que terminan sus estudios y son una activa voz en sus comunidades.

"El caso de los Dream9 puso en perspectiva el sistema migratorio, rompieron el esquema no solo al 'pedir' regresar a EE.UU, sino decir que tenían derecho a ello", dijo a Efe Margo Cowan, abogado de inmigración en Tucson (Arizona) que representa a la mayoría de estos jóvenes.

El 22 de julio de 2013, Lizbeth Mateo, Lulú Martínez, Marco Saavedra, Adriana Díaz, Caferino Santiago, Claudia Amaro, Luis León y María Peniche, todos ellos de origen mexicano, se reunieron en la mexicana ciudad fronteriza de Nogales para, tomados de las manos y luciendo sus batas de graduación de escuela secundaria, caminar hacia la garita de entrada en EE.UU., donde uno a uno pidieron reingresar al país.

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Cada uno con una historia diferente, algunos habían regresado a México de forma voluntaria, cansados de no poder trabajar, seguir estudiando o inclusive obtener una licencia de conducir debido a su estatus migratorio, semanas antes de que el presidente, Barack Obama, anunciara el programa de Acción Diferida en el verano de 2012.

Otros habían sido deportados a un país que para todos ellos era un lugar desconocido, ya que habían crecido y vivido en EE.UU desde que eran unos niños.

"Solicitamos para ellos una visa humanitaria y asilo político, hasta la fecha aún no nos han contestado sobre la visa humanitaria", dijo Cowan, quien acompañó a los Dream9 cuando cruzaron la frontera y fueron arrestados y enviados a un centro de detenciones de Inmigración en Eloy (Arizona), donde pasaron cerca de tres semanas detenidos.

"Lo que más recuerdo de ese día es el gran apoyo de la comunidad, como todos gritaban el lema de la campaña 'Regresen a casa'", dijo a Efe Claudia Amaro, de 38 años y la primera de los Dream9 que compareció ante un juez de inmigración para iniciar su proceso judicial la semana pasada.

Al igual que el resto del grupo, la solicitud de asilo político de Amaro está basada en la inseguridad y violencia que se vive en México debido a la presencia de los carteles de droga.

Unos 150 dreamers cruzan frontera hacia EU

Su esposo y varios miembros de su familia fueron víctimas de secuestros por parte de grupos criminales en México, por lo que decidió regresar a EE.UU., un país donde llegó a vivir por primera vez cuando tenía 12 años.

Amaro se ha convertido en una activista dentro de su comunidad en Kansas, donde educa a la comunidad inmigrante sobre sus derechos y lo importante que es en que participen y se involucren en el movimiento, mientras su esposo lleva nueve meses en un centro de detenciones en Arizona y lucha para lograr su liberación.

"Después de un año, confirmo que mi casa está aquí, en este país," aseguró Amaro.

María Peniche, de 23 años, se encuentra actualmente estudiando ciencias políticas en Boston, aunque nada sigue siendo fácil: "Estoy viviendo en un limbo, aún no tengo permiso de trabajo".

Una de las experiencias más amargas, aseguró a Efe, fue cuando pasó cerca de quince días en una celda de castigo en el centro de detenciones de Eloy por haber cometido el "delito" de defender los derechos civiles de las mujeres que estaban detenidas junto a ella.

El caso de Peniche es especial debido a que uno de sus hermanos cruzó en septiembre de 2013 la frontera de Arizona junto a otro grupo de soñadores, a quienes se les llamó los Dream30, y lo mismo hicieron sus padres meses después con un grupo de 150 personas en California.

"Es una gran bendición estar juntos todos como familia, seguros, y sin el miedo de ser el blanco de grupos criminales", aseguró.

Las jóvenes coinciden al expresar su frustración de que tras pasar un año, aún no hay una reforma migratoria a nivel federal que frene las deportaciones.

"Todas las acciones que hemos visto a nivel nacional están rindiendo sus frutos, creo que el presidente, Barack Obama, nos ha escuchado, creo que si seguimos con la lucha podremos ver cambios", finalizó Peniche.

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