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El Pentágono anunció el martes que acogerá a mil 800 menores indocumentados llegados solos, sobre todo de Centroamérica, que han sobrepasado la capacidad de respuesta de las autoridades y han creado una crisis humanitaria en este país.

El gobierno está trasladando con carácter de urgencia a los menores a tres bases militares y un centro de detención federal para evitar el hacinamiento en las instalaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), cuyos centros se han visto superados.

El número de niños que se juegan la vida para venir desde Centroamérica se lleva duplicando año tras año desde 2011, cuando las llegadas no pasaban de los 7.000.

Las autoridades federales, han detectado un espectacular aumento de las entradas ilegales de niños que viajan solos (muchas de ellas de menores de 12 años) y calculan que 2014 cerrará con un récord de más de 60.000 niños indocumentados.

El presidente Barack Obama anunció el pasado lunes la creación de un grupo de varias agencias gubernamentales para hacer frente a una "urgente crisis humanitaria", que ha puesto al límite de su capacidad el sistema migratorio del país.

Fotos obtenidas por la web conservadora Breitbart muestran celdas repletas de niños y niñas en las instalaciones de la CBP en Río Grande (Texas), recostados en el suelo, sin camas y sin los mínimos requisitos de espacio e higiene.

Ante la emergencia, en Nogales (Arizona) las autoridades federales han traslado a más de mil menores a instalaciones de la Patrulla Fronteriza desde los calabozos de la CBP.

El cónsul honorario de Honduras en Arizona, Tony Banegas, visitó el sábado las instalaciones habilitadas para los menores en Nogales.

"Es un drama. Están en una bodega, duermen en contenedores de plástico, con una manta térmica como de papel de aluminio. Dicen que esperan tener pronto colchones... y utilizan sanitarios portátiles", explicó Banegas en una entrevista con Efe.

El cónsul hondureño se está entrevistado con cada uno de los 236 niños hondureños en el centro temporal "rodeado de alambre de púas" al que han llegado después de pasar entre "10 y 11 días en Texas".

Según las normas gubernamentales, la gestión de menores debe ser transferida en un plazo de 72 horas al Departamento de Salud.

Los niños han cruzado, probablemente solos, México de norte a sur, donde se exponen a extorsión, violaciones o la muerte, para atravesar finalmente la árida frontera con Estados Unidos.

Algunos pierden a sus padres por el camino, otros buscan reunirse con familiares en este país, mientras que se dan caso de niñas que llegan embarazadas o viajan con bebés en sus brazos.

El 95 % de los que han llegado a Nogales tienen familiares en Estados Unidos y llevan "memorizados teléfonos y direcciones" para ponerse en contacto con ellos, explicó Banegas.

El Pentágono ha habilitado, la base militar de Fort Sill (Oklahoma), que acogerá desde esta semana a 600 de esos menores en barracones que hasta ahora se utilizaban para maniobras y entrenamiento y son acondicionados para acoger a los niños.

Las bases aérea de San Antonio-Lackland (Texas) y la naval de Ventura County acogen en la actualidad a 1.200 menores, que disponen en ellas comodidades básicas de las que carecían: camas, duchas y zonas de recreación.

Desde la llegada de balseros cubanos y refugiados haitianos no se recuerda una intervención similar de las Fuerzas Armadas para aliviar la presión migratoria.

Según funcionarios de la Casa Blanca, la razón principal de esta llegada masiva de menores, una gran parte de ellos niñas, se debe al incremento de la violencia en Honduras, Guatemala o El Salvador.

"Estamos viendo un aumento muy significativo en las llegadas de países con altos índices de violencia, pero no de otros como México, Nicaragua o Costa Rica", dijeron fuentes gubernamentales.

Ese hecho ha llevado a la Casa Blanca a descartar como causa principal un "efecto llamada" derivado de las noticias sobre la reforma migratoria o las suspensión temporal de las deportaciones de jóvenes que llegaron a Estados Unidos siendo niños.

"Estamos realizando una campaña en Honduras y Guatemala para recordar el peligro que entraña ir a Estados Unidos y para aclarar que los menores no son elegibles para la acción diferida", el programa que evita su deportación, explicaron los funcionarios.

La acción diferida solo es aplicable a aquellos que han residido de manera continua en Estados Unidos desde junio de 2007 y han estudiado o servido en las Fuerzas Armadas en ese tiempo.

"(Esta crisis) subraya, una vez más, la necesidad de abordar el problema de la reforma migratoria y el sistema roto en el que tenemos que operar", dijo hoy en rueda de prensa el portavoz adjunto de la Casa Blanca, Josh Earnest.

La ley prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes si proceden de países que no tienen frontera con este país.

Según datos de 2013, el 37 % de los menores que llegaron a EE.UU. sin la compañía de un adulto procedían de Guatemala; el 26%, de El Salvador; el 30 %, Honduras; seguidos muy de lejos por el 3% de mexicanos y el 2% de ecuatorianos. EFEUSA

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